EL PUÑAL DE DUNWALL: El relativismo está de moda

¿Era Daud tan malo y Corvo tan bueno? ¿Tan noble la búsqueda de la verdad, empapada en sangre?

Por Ángela Tezanos

El Puñal de Dunwall

Si jugásteis a Dishonored, seguro que empuñásteis el cuchillo de Corvo bien apretado, llevando a cabo con orgullo, esmero y paciencia, cada una de las misiones que se le encomendaban, porque su finalidad era buena: desenmascarar la verdad del asesinato de la Emperatriz y limpiar nuestro propio nombre. Quizá descubrísteis una parte oculta y tenebrosa de vuestro Yo al veros pronunciando la frase: “me da igual que no hayas hecho nada, ¡puta! Vas a morir igual que todos” a alguna de las doncellas sirvientas de los palacios cuando, acurrucada y asustada, pedía clemencia por su vida. Pronunciándosela a “una de las buenas”. ¿Qué pasó? Enhorabuena, has descubierto la literatura del Marqués de Sade imprimida en tu alma. Llámalo eso o llámalo la expresión de la esencia sel ser humano.

Jugando a El puñal de Dunwall, os pondréis en la piel de Daud, conoceréis sus motivos, y no os sentiréis muy distintos a lo que experimentásteis unos días antes manejando a Corvo. No muy distinto de lo que nos hacen sentir series relativistas como Los Soprano, The Wire, etc. ¿Son los malos los malos? ¿No reside acaso la maldad y la bondad en las intenciones? ¿Y no es la naturaleza de las intenciones cosa subjetivísima?

Si algo podemos decir sobre malos en este DLC es que hay algunos personajes peores que los temidos Decanos con su caja de música aterradora: son los carniceros de ballenas, con sus sierras mecánicas chirriantes. -Pobrecitos, ellos solo son trabajadores en un matadero y seguro que tienen familia e hijos que les esperan en su casa, ¡monstruos! ;__;- Si te gusta “darle caña al malo”, sea quien sea ese malo, su raza, color, ideología, sexo, etc; sumado al nivel de dificultad superior (tendréis que cargar partida varias veces si no queréis terminar la misión habiendo armado un escándalo digno de la noche de los cuchillos largos), sin plantearte dimes y diretes, intenciones o bandos, disfrutarás manejando al que otrora fuera uno de los enemigos.

El prisma de la verdad tiene muchas aristas. No juguéis con él si no queréis terminar pinchandoós en los ojos. Pero jugad al Puñal de Dunwall si os gusta darle una rica vuelta a la tortilla. Más Dishonored, más grasa de ballena, más sanguinariamiento y el más difícil todavía.

Sólo para verdaderos relativistas (o sádicos).

Sigue a Ángela Tezanos en Twitter: @Geluchi

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