El Rey de la Hostia Bien dada: Street Fighter V Vs. Mortal Kombat XL

Los dos pesos pesados del género del mamporro se ven las caras en las estanterías de las tiendas

Por Chema Mansilla

No diré que tenga nada que ver con algún tipo de contraprogramación el que el lanzamiento de las nuevas entrega de Street Fighter y Mortal Kombat coincida con tan sólo unos días de diferencia. Pero sí que es casualidad que las dos franquicias más famosas en eso de las patadas voladoras, las bolas de fuego, los combos y las obleas como panes lleguen casi a la vez a las tiendas. Así que puestos a darle caña a las consolas al más puro estilo “old school”, ¿con cuál me quedo?

Soy un gran fan de la saga de Capcom. No se pueden calcular las horas que he pasado delante de una pantalla, en cualquier tipo de formato, practicando mis hadoken. Pero las últimas entregas de la saga me tienen bastante descontento. Valoro mucho, y muy positivamente el lavado de cara que se le ha dado a la franquicia, con unos gráficos “cell shading” que le dan un toque cartoon al juego, muy moderno y a la vez muy fiel al espíritu original de la saga. Pero la vil estrategia mercantilista de Capcom, no puedo llamarla de otra manera, de exprimir cada céntimo es superior a mi. Capcom vende los juegos por fascículos, es un secreto a voces, y si acaso lo llamamos secreto por cortesía a ese posible despistado que todavía no se ha enterado. Los juegos salen a la venta con una gran cantidad de contenido capado dentro del disco, que sólo puedes desbloquear pagando DLCs, uno tras otro. Esta política llega a su máxima expresión es este Street Fighter V, que oigan ustedes, casi parece una demo de aquellas que venían con el Micromanía.

Aunque la propuesta del juego es buena y el nivel técnico cumple con cruces con un aspecto visual estupendo y una jugabilidad endiablada, deja muy mal sabor de boca. Street Fighter V promete mucho, pero ofrece, de primeras, muy poco. Con un planteamiento pensado casi exclusivamente para el multijugador, ofrece pocos alicientes para el jugador solitario. Si quieres tratar de medirte con la comunidad internacional de jugadores de Street Fighter, pues oye, estupendo, pasa por caja y prepárate para que un adolescente nipón de 13 años te pegue una paliza como no te la han pegado desde el patio de recreo del colegio. Si lo que quieres es disfrutar a tu ritmo y no sufrir contra alocados y speedicos contrincantes, pues nada, desembolsa los sesenta y tantos lereles que cuesta el juego para un número de luchadores irrisorio, un modo historia que da más pena que la muerte de la madre de Bambi y cuatro escenarios locos. Este juego es para enrollar un periódicos y pegarle con él en el hocico a Capcom. Street Fighter V se queda un un juego de pasar un rato una tarde, a no ser que sistemáticamente empieces a invertir en complementos y juego on-line. Habrá quién lo haga, pero yo soy un nostálgico de aquella era en la que comprabas un juego en la tienda y ya lo tenías para ti para siempre.

En la otra esquina del ring tenemos, es evidente ya, al campeón de este combate, Mortal Kombat XL. Que tampoco nos vamos a volver locos, es el mismo Mortal Kombat X del año pasado, con algunas mejoras y añadidos (que la mayoría de ellos en su día fueron DLC). Le eché horas a los fatalities en la Super NES hasta que me sangraron los pulgares. Pero según uno se hace mayor y menos impresionable, la ultraviolencia de la saga pierde gancho según se complicaba la trama y se repetían los clichés, con la consiguiente pérdida de carisma, al avanzar la saga. Pero este Mortal Kombat me ha conquistado, porque a todo lo bueno que se podía decir de la versión del año pasado se puede decir también de la XL. El modo historia mola, tiene muchos luchadores y tres tipo de lucha para cada uno de ellos. El reto que suponen las torres de combates engancha que da gusto. Y el juego es terrible y sanguinariamente divertido.

Allí donde flojea su contrincante es donde es más fuerte este Mortal Kombat, y además tiene sus propios méritos, con una estupenda jugabilidad y un diseño inquietantemente molón. Para colmo, esta versión XL añade un final feliz para muchos fans de la saga y del cine de terror, ya que ofrece la posibilidad de jugar con Jason, de la saga cinematográfica Viernes 13, o Leatherface, de La Matanza de Texas. ¿Qué decir de ver como un Depredador despieza al capullo de Johnny Cage?, ¿o de los extrañamente satisfactorio que resulta jugar con la criatura alien de Giger contra toda esta gente? Pues eso, ahí tienes tu pringoso final feliz. Por la sangre y las vísceras, digo.

Decepcionado por las malas políticas empresariales que están torpedeando entrega tras entrega a una de las sagas más míticas de la historia del videojuego, yo cierro filas con el eterno aspirante, que de buenas a primeras, le ha ejecutado un “brutallity” al campeón veterano.

 Sigue a La Isla de las Cabezas Cortadas en Twitter y en Facebook.

Acerca de Chema Mansilla 195 Articles
¡Oh, mírame, estoy haciendo feliz a mucha gente! ¡Qué bien! ¡Soy un hombre mágico! ¡Del pais feliz! ¡De la casa de gominolas de la calle de la piruleta!

Be the first to comment

Leave a Reply

Tu dirección de correo no será publicada.


*