Elantris, de Brandon Sanderson

Me encantó “El Imperio Final”, es de los mejores libros que he leido últimamante en género fantástico. Leer Elantris, su primera novela, tras encontrarme tantas reseñas positivas era algo que tenía que hacer en cuanto pudiera hacerle un hueco a su lectura.
Por Chema Mansilla

elantrisEstaba motivado, el libro me llamaba, el autor me tiene en el bolsillo. Tal vez la culpa sea mía. Al terminar el libro me encontraba frente un texto flojo, lleno de buenas (muy buenas ideas), pero resuelto de una manera un tanto pobre, y con ciertos elementos muy ingenuos.
La premisa es más que interesante: una majestuosa civilización se ve destruida de la noche a la mañana por una misteriosa plaga. La caída de esta civilización y la desaparición de todos los portentos científicos, técnicos y místicos, dejan un reino en medio de una crisis (otra) y a las puertas de una guerra de religión. Interesante, ¿no? Según pasan las páginas vamos sabiendo más de la plaga y de aquella desaparecida cultura. Estupendo, estaba cada vez estoy más enganchado.
Los personajes protagonistas son, aunque arquetípicos, bien desarrollados por Sanderson: Raoden, príncipe del reino infectado por la misteriosa plaga. Galladon (sin “r”), otro infectado, sabio guía de Raoden (y del lector) por este nuevo mundo. Hrathen, un sacerdote guerrero con la misión de redimir un reino en la fe, o destruirlo. Sarene, la viuda de Raoden, princesa consorte que pierde a su príncipe antes de que termine por consolidarse el lazo matrimonial. Ashe, una bola de gas luminosa del tamaño de un melón que acompaña y aconseja a Sarene. Espera… Espera… ¿Una bola de gas luminosa parlante? ¿Ya estamoso otra vez con extrañas manifestaciones del alma como en “La Brújula Dorada” o qué? Pues sí: bolas de gas luminosas parlantes, y no sólo parlantes, si no con respuesta para todo. Tal vez sea algo muy personal, pero fue encontrarme a este personaje y caérseme el alma a los pies. Odio los niños listos que siempre salvan a todo el mundo con su ingenio al final de la historia. Odio el mago que siempre esconde un as (o hechizo arcano) en la manga . Odio las armas poderosísismas ocultas bajo la forma de un objeto sencillo que el protagonista ha llevado encima desde pequeño y que se manisfisiestan en la última lucha a muerte. Odio las profecías y odio los cosas que “hablan”, sólo porque alguien piensa que debe molar mucho que algo que no debe hablar lo haga. Las esferas de gas luminosas no hablan. Al menos, no deberían. Otro pequeño punto (ya puesto a quejarme, voy a sacarlo todo) que no me ha gustado nada es el desarollo de Sarene: tan, tan, tan lista en algunas ocasiones, que resulta pedante. Así como Raoden pudiera pecar de ingenuo o inocente, pero me ha molestado muchísimo menos.
Así que con este detalle tan tonto (y tan personal, lo reconozco) he ido dando tirones del libro, encontrando grandísimas ideas y tropezándome con algunos detalles que restaban mérito al conjunto.
La novela da un giro inteligente e interesante al mito de los no-muertos (o muertos en vida) y deja claro que era la idea principal sobre la que gira novela. El resto de ideas que orbitan a su alrededor, aunque interesantes, terminan siendo algo tan accesorio que restan mucho mérito al buen trabajo que se ido realizando: tras páginas y páginas de enredos palaciegos, intrigas, política y religión, la conclusión de tantas ideas bien traídas resulta precipitada. Una auténtiza lástima si tenemos en cuenta que Sanderson (como es propio de su estilo) teje una red de engaños muy intersante que atapa al lector, pero que luego él mismo rompe con demasiada facilidad.
Por lo demás, no es una novela tan ágil como “Nacidos de la Bruma”, pero se deja leer en un par de ataques. No es, ni de lejos, un mal libro. Es más, resulta muy interesante. ¿El precio de una primera obra? Puede ser, pero a Sanderson hay que empezar a exigirle como al gran autor que empieza a ser.

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¡Oh, mírame, estoy haciendo feliz a mucha gente! ¡Qué bien! ¡Soy un hombre mágico! ¡Del pais feliz! ¡De la casa de gominolas de la calle de la piruleta!

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