Elysium, los indignados del futuro

Elysium

Llegar y besar el Santo es algo que no sucede a menudo, pero la verdad es que, en el mundo del cine, ocurre más de lo que nos pensamos. Uno de estos casos es el del director Neill Blomkamp, que maravilló a público y crítica con su primera cinta, una historia de ciencia ficción y bajo presupuesto titulada ‘Distrito 9’. Seguro que os suena.

Por Álex Sánchez.

Elysium

Ahora, con su segunda película, y ya con un presupuesto decente y actores de renombre en sus filas, el director tiene la difícil tarea de demostrar si puede mantener el listón, evitando así que podamos pensar que su primera incursión en el cine fue tan solo un golpe de suerte.

El primer problema con el que se puede encontrar el señor Blomkamp es el obvio, y es que un mayor presupuesto implica tener que obtener mayores beneficios, por lo que la película no puede ir dirigida únicamente a un pequeño nicho de frikis de la ciencia ficción. Para ello, además de efectos especiales y una amplitud global, la película cuenta con el protagonismo de Matt Damon, un actor de renombre que arrastra a gente a los cines, y que interpreta a un ex-recluso llamado Max. A este, le acompaña como cabeza de cartel Jodie Foster, que interpreta a la mala de la película, nunca mejor dicho.

Afortunadamente, al menos a priori, Blomkamp sigue fiel a sus principios. Como ya sabéis, el director y guionista continúa por la senda de la ciencia ficción, y esta vez nos presenta un planeta Tierra de un futuro no muy lejano (año 2154) por el que parece que ha pasado el triple de tiempo. Como no podía ser de otra forma, todo se presenta de forma post-apocalíptica y distópica, con una ambientación ciberpunk que mezcla elementos futuristas con tecnología desfasada, y donde los recursos son escasos o inexistentes. En esta situación, las clases sociales han separado tanto a la población que la han llevado a dividirse entre ricos que viven bien en una estación espacial (que da nombre a la película), y pobres que viven, literalmente, entre la mierda en la Tierra.

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Excavando en la superficie, la ambientación futurista no es más que un envoltorio para una crítica, o incluso metáfora, de lo que vivimos hoy en día. Debido a la crisis, al modelo de sociedad, al sistema económico o a lo que demonios quieran que sea, las clases sociales están cada vez más marcadas y diferenciadas. Hay unos señores ricos y poderosos que viven con tranquilidad ajenos a lo que les rodea, y hay otros señores ricos y poderosos gobiernan y mandan sin que nadie les pueda toser. Mientras, lo que para ellos son la escoria de la sociedad, las clases bajas y obreras que, irónicamente, sustentan su status quo, intentan subsistir como buenamente pueden. Pero todo tiene un límite, y cuando se trata de supervivencia, llega un momento en el que una revuelta y una lucha directa contra el sistema son inevitables.

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Trasladando esto ahora a la película, tenemos Elysium, una estación espacial donde la alta sociedad vive en un paraíso entre fiestas y disfrute, rodeados de tecnología que, entre otras muchas cosas, les permite curar las enfermedades o reconstruir el cuerpo humano. Mientras, el pueblo llano vive miserablemente en una Tierra devastada y sin recursos bajo el dominio implacable y dictatorial de las máquinas controladas por el poder establecido. Con este panorama, parece imposible una diferencia mayor. Sin embargo, el director echa una mano y la acentúa aún más con la presentación y aspecto de cada uno de los miembros de cada sociedad, optando por casi exagerar el aspecto visual y la expresividad de los personajes en aras de una diferenciación aún mayor.

Pero la cosa no se queda ahí, porque la crítica va mucho más allá. En cada escena, en cada personaje y en cada acción se adivina una alusión a diversos hechos que han calado o están calando en una sociedad que cada vez está más harta de cómo se gestionan las cosas. El abuso de poder, los empresarios depredadores, la corrupción política, la burbuja inmobiliaria y otros temas aparecen encarnados en situaciones o personajes de ‘Elysium’, y estoy seguro que más de uno podría poner nombres que se corresponden con la vida real.

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Toda esta carga socio-política parece invadir a un Blomkamp que se olvida de una de las cosas que hicieron triunfar a ‘Distrito 9’: la combinación de ironía, sátira y humor dentro de un ambiente serio y amenazante. No sabemos si es porque ha decidido demostrar que también puede ser únicamente serio, pero si no llega a ser por otros factores que dan forma a la película, el intento se quedaría en eso, en “un quiero y no puedo”. Al menos existe un equilibrio, y la crítica convive a la perfección con la ciencia ficción, brindando una historia que intenta ser más práctica que vistosa, pero sin olvidarse de que todo esto también tiene que entrar por los ojos.

En cuanto a esos factores de los que hablo en el párrafo anterior, me refiero al reparto y, aunque parezca mentira, a la acción. Empezando por el primer punto, tenemos a unos sobrados Matt Damon y Jodie Foster, a los que no se les puede sacar prácticamente ninguna pega en sus papeles. Sin embargo, cabe destacar por encima de estos a algunos de los miembros del reparto secundario, un lugar siempre más complicado para brillar, pero en el que sobresalen William Fichtner, Alice Braga y Wagner Moura (lo siento por Diego Luna, que nunca me ha caído en gracia).

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Para terminar, he de decir que, afortunadamente, me da la sensación de que las pretensiones del director se han desviado de su camino original. Todo parece indicar que Blomkamp quería, con este segundo paso, pasar a jugar en las Grandes Ligas junto a los grandes del género. Sin embargo, por una cosa aquí y otra allá, la película no se la pega por excesivamente pretenciosa, pero tampoco consigue su objetivo. Tras su visionado, al menos en primera instancia, la idea que se queda en la cabeza es más la de una película de serie media con actores famosos dirigida a amantes del género. Y esto, aunque sea sin querer y quizás debiera ser lo contrario, es todo un acierto.

Lo que no podemos obviar es que esta película es una de las críticas indirectas más directas hacia nuestra sociedad actual que se ha hecho en los últimos años, y en eso Blokamp sí que ha conseguido dar de lleno en el centro de la diana.

Sigue a Álex Sánchez en Twitter: @Zarten.

1 comentario en Elysium, los indignados del futuro

  1. acabo de vere la peli, en principio tiene buen ritmo y crea una atmosfera adecuada para meterte de lleno en el personaje y en su historia pero se nota que este director no tiene la sensibilidad para llegar a conseguir personajes que realmente se sientan humanos y reales y toda la trama en si esta cogida con pinzas . pasada la mitad del metraje es todo demasiado evidente y proporciona muy poco suspense y emocion. El personaje principal acaba resultando bastante poco simpatico, sus actuaciones no tienen mucho sentido ni tampoco la de spider que al final parece como un benefactor a la humanidad cuando todas sus caracteristicas le hacian parecer como el tipico villano de las peliculas de ciencia ficcion que se aprovecha de las condiciones de sus semejantes en su propio beneficio.
    El nivel de critica de la realidad actual se diluye en un film de este tipo donde prima la accion y finalmente no tiene una fuerza significativa.

    Realmente distrito 9 es mucho mejor en todos los sentidos, Elisium es finalmente victima de las superproducciones que deben generar una cantidad de dinero ingente para primero compensar los gastos y despues generar beneficios por lo que es mucho mas simplista y apta para todos que distrito 9. un 6 sobre 10 en mi humilde opinion

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