EN BUSCA DE LA EDAD DE ORO: hurgando en las mondas de la historia

Probablemente no estemos solos en el universo, hasta el Papa lo ha aceptado. No somos los primeros en el espacio pero… ¿fuimos los primeros en el tiempo? ¿Fuimos las primeras criaturas inteligentes en este planeta?

Por Patri Tezanos

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Me considero amiga de lo que aquí en España, debido a la influencia mediática del siempre jubiloso Íker Jiménez, se llama “El Misterio”. Aunque el término Misterio es tan amplio y abstracto que abarca desde las llamativas y observables líneas de Nazca a apariciones y psicofonías en la casa de la tía abuela del alcalde de Alto Alcornocal, por lo que hay que andarse con cuidado cuando uno afirma tales cosas. Soy amiga, pues, de un segmento de El Misterio, ese que consiste en rarezas históricas, desajustes en las dataciones, imposibilidades técnicas, coincidencias culturales distantes, mitos ancestrales. Ya lo confensé en el post en que recomendé Ancient Aliens (al menos sus dos primeras temporadas), pero remarqué que no estaba precisamente convencida por la explicación alien. En cambio, los misterios que presentaban son dignos de conocerse.

El libro que recomiendo hoy va en la línea de Ancient Aliens pero no toma sus explicaciones. No refiere a la visita de extraterrestres en la antigüedad que ayudaron a amoldar nuestra historia y nuestros genes. “En busca de la Edad de Oro” recupera prácticamente los mismos misterios y algunos nuevos, que no son pocos, para basar la idea de que antes de las civilizaciones primitivas que dieron a luz a la nuestra había una anterior y de esplendor necesario. Llamémosle Atlántida o cualquier cosa. Javier Sierra recopila todos los misterios que podrían explicarse si una civilización avanzada tecnológica y culturalmente hubiese existido antes de egipcios, sumerios, incas, griegos, romanos, etc, que se perdió por algún tipo de catástrofe natural (como un diluvio o anegación mundial al que refieren múltiples mitologías a lo largo y ancho del mundo). Una civilización que dio a luz a las tremendas pirámides africanas, mesoamericanas y otras que campan por otras partes del mundo, además de a otras estructuras que intrigan a historiadores y a quienes se encargan de datarlos.

Como amiga, digo, de estos temas, es un libro que he disfrutado. No puede considerarse nada de lo que se dice evidencias de la existencia de una civilización pre-civilación sino lo que son: rarezas que no encajan muy bien con la cronología de la historia, pero la hipótesis está ahí y se disfruta pesando en ella. Aunque se nota que la primera parte es la parte con más fundamento y que los capítulos finales están agregados, supongo, por la necesidad de tener suficiente como para un libro, resulta bastante imprescindible en la biblioteca de todo misteriéfilo.

Y si el tema pudiera espantar a alguien por terror a sus asignaturas de historia colegiales porque piense que va a tratarse de un rollo descomunal similar al que le soltara su profesor de escasa motivación para la enseñanza, cabe decir que Javier Sierra tiene un talento especial para narrar este tipo de cosas, introduciendo intriga en el transcurso de la narración.

Sigue a Patri Tezanos en Twitter: @PatriTezanos

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