Entrevistando a las Cabezas: Chema Mansilla

¿Es Chema Mansilla un héroe o un villano? ¿Es un ser humano o un robot asesino? ¿Le gusta Crepúsculo o es solo un mito? ¿Lanza rayos láser por los ojos o tiene el poder de viajar a la velocidad de lo absurdo? Seguramente en esta entrevista no se aclare nada de esto, pero las Cabezas Cortadas hemos querido mostraros cómo es Chema Mansilla en la vida real.
Por Carlos ‘Charles’ Rubio

Mi calva calavera permanece aposentada en media cáscara de coco, antaño usada por los Monty Python para galopar, mientras espero a Chema Mansilla, ilustre cabeza cortada y primer entrevistado en este nuevo programa de ‘La Bahía de la Muerte Negra’. ¡No dejen de sintonizarnos en el suroeste de La Isla de las Cabezas Cortadas! Ah, sí, ahí le vemos llegar con esa gran presencia que tiene, con su pulcra barba descompuesta, su mirada penetrante; ahí llega, entre rodando e impulsándose con la lengua, mientras da resoplidos por la nariz para que la arena no le moleste.

Bienvenido, Chema, acomódate como puedas entre ese tronco enmohecido y el cofre del tesoro. A continuación procederé a realizarte varias preguntas que tus compañeros decapitados han querido formularte. ¿Cómo te encuentras, Chema?

Chema: Estoy nervioso, soy muy tímido. Me enrollo como las persianas al hablar de cualquier tema.

Entrevistador Rebanado: Muy bien, muy bien; para ir rompiendo el hielo, ¿qué te parece si nos hablas un poquito de ti como persona?

CH: Soy Chema Mansilla. 31 años de tebeos, libros con dragones, pelis de ciencia-ficción y video juegos a ritmo de los Stones y Pink Floyd. Llevo gafas y me sobran 15 kilos. En la cama soy como un joven y vigoroso puma en celo. Estudié Bellas Artes con emoción porque desde pequeño me dijeron que tenía buena mano para ello y me lo creí. Me especialicé en audiovisuales, aunque lo que siempre me ha gustado ha sido la ilustración. Podría haber sido profesor, pero no tomé ese camino. Finalmente encontré trabajo como diseñador gráfico y, tras varios años, recalé en Cinemanía. Fue un sueño hecho realidad y donde he sido feliz los últimos años. Además de meterle fotos y tratar de dejarla lo más bonita posible, también me dejan escribir de vez en cuando de frikeríos varios, que es lo mío. ¡Incluso me dejaron abrir un blog dentro de su web! Contado así, parecen 31 años mal aprovechados, pero he leído muchos tebeos de Marvel, y creo que lo compensa. También he visto El Imperio Contraataca más de 500 veces. A la 501 dejé de contar, pero ha habido muchas más.

Aunque odio escribir sobre mí, me gusta escribir en general; aunque soy un maldito desastre con la ortografía, la gramática y el buen gusto. Estoy trabajando en mi primera novela, más por demostrarme a mí mismo que puedo hacerlo que por otra cosa. También he estado perpetrando blogs sobre cosas frikis y bonitas desde que inventaron eso de los blogs. Imagino que eso es porque cuando yo empecé con el frikerío las cosas no eran como ahora. Internet no existía. Eso hace pensar que mi infancia y adolescencia transcurrió durante el medievo, pero no es así. Yo crecí en una era en la que nadie llevaba un teléfono en el bolsillo. «Crecí en los ochenta y sobreviví», que dice la canción. Así que investigar y conseguir material que te gustase sobre cine y literatura era lo más parecido al trapicheo con droga que puede existir: leías algo por ahí sobre cierto escritor, y conseguir libros de ese hombre suponía visitar locales oscuros y mal ventilados en callejones estrechos donde orinaban las prostitutas. O entablar contacto con tipos con los que ningún chaval de doce años debería entablar contacto. Nunca me pasó nada, sólo me pulía cada peseta (¡pesetas, oiga!) que conseguía. Era tan difícil encontrar un sitio donde pudieras leer algo parecido a «si te gusta esto, tal vez te guste esto otro» que, llegado el momento, pensé que yo podría hacerme un hueco (pequeño, tampoco persigo ese tipo de fama, sólo la fortuna y la gloria) en el mundo (virtual), desde donde poder hablar a los demás de algo que me había gustado y que tal vez pudiera gustarle también a ellos. Dar a conocer cosas que no son precisamente «mainstream”. Antes de los blogs existían unas cosas horribles, generalmente FOTOCOPIADAS, que tanto si consumías como si producías, como hacía yo en ambos casos, terminabas odiando. Esto es así: los fanzines son tan infames como los chandals.

Soy hombre de pocos amigos, principalmente porque soy socialmente complicado. Aquellos que han aprendido a quererme así estarán ahí para siempre, y saben que les quiero; aunque no les llame ni quedemos todo lo que deberíamos quedar, ni haga por ellos todo lo que se merecen. Me gusta poco salir de casa. ¿Teniendo Facebook y una consola en casa, qué puede ofrecerte el mundo exterior? Sólo peligros. Soy tan casero como un hobbit.

ER: Vaya, eso ha sido intenso y emotivo. Permite que me enjugue las lagrimillas con la lengua. Bien… Ahora tu compañera Patri Tezanos realizará la primera pregunta:

PT: ¿Nadie se lanza a preguntar lo que todos queremos saber? ¡Mojigatos! Voy a ello: ¿Qué significa ser amado por Chema Mansilla?

CH: Imagino que debe ser algún tipo de comunión mística con el cosmos, encontrar la respuesta definitiva a todas las preguntas, saberse la letra de todas las canciones de Spotify, recordar a la primera donde estaba aquel bar de aquella noche; sí, hombre, sí, ya sabes el que te digo… ¡El de las paredes rojas que ponían musiquita guay y las copas eran buenas y baratas y que daban gominolas!

También imagino que es una respuesta que no puedo dar yo, aunque, si quieres, te ayudaré a responder con mucho gusto. Pero es algo muy exigente, porque soy un tipo pesado, desbordante y absorbente por momentos; receloso, esquivo y huraño el resto el tiempo. Soy un tipo complicado. Es difícil entrar en mi círculo de amigos, pero una vez dentro, garantías totales. Con mis ex-novias ha sido siempre parecido: soy un tipo enamoradizo, pero siempre de unas cosas muy concretas. Por algún motivo termino obligando a mis parejas a hacer una «huida hacia adelante». Imagino que porque soy demasiado inamovible en mis ideas, prejuicios y costumbres.

En resumen, que si alguna quiere una demostración práctica, es cosa de ir hablándolo…

PT: Era broma, Chema… No, va, primera pregunta: ¿Qué quieres ser de mayor?

CH: Debería haber seguido leyendo antes de soltar ese tochaco de texto para tirarme el rollo de tipo profundo. ¿Quieres decir que no todo el mundo desea saber qué significa ser amado por mí? De mayor, a partir de mañana, feliz. También me molaría mucho decir «pescador de hombres» y luego partirme de risa.

ER: No te preocupes, Chema; le pasaremos tu teléfono a las 15 primeras personas que nos llamen al programa. El siguiente que quiere formularte una pregunta es Juanma Ruiz:

JR: Una película, un libro y un disco.

CH: Juanmita es uno de mis amigos más íntimos y fieles, así que se las sabe ya todas. Casablanca, 20.000 Leguas de Viajes submarino y el Wish You Were Here de Pink Floyd (pero casi le pillan el Back in BlacK  de AC/DC, el Used Songs de Tom Waits y el Lust for Live de Iggy Pop. Son los discos más redondos que he escuchado, pero depende del ánimo que toque ese día. Soy un tipo muy convencional).

ER: ¡Pink Floyd! Eres una cabeza psicodélica, por lo que veo. Chema, Javier Marquina tiene una pregunta para ti:

JM: ¿Quiénes son tus líderes culturales? ¿A quién adoras? ¿A quién detestas?

CH: Me gustan los tipos que lo han tenido difícil y han triunfado haciendo lo que les gustaba. Como soy un friki, son gente que se han dedicado a eso con orígenes humildes, como Jack Kirby, Robert E. Howard o Tarantino. Tal vez esos tres hombres sean mis «adorados», pero es más admiración y respeto que adoración. Adoro a la gente que es cariñosa conmigo cuando lo necesito, por ejemplo.

Detesto… Bueno, a mucha gente. Soy muy «detestador», pero por hablar de la actualidad, a la que acaba de dimitir, por ejemplo. Creo que es un bicho muy malo. También a la gente mal educada o que no se lava las manos al salir del servicio.

ER: ¡A mí «detestador» me suena a villano de tres al cuarto! Oh, mira, Alejandro Sánchez quiere preguntarte algo:

AS: ¿Slip o Boxer?

CH: La duda ofende: boxer bajo mis mallas de Spider-Man.

ER: Queremos recordarle al lector que las preguntas de esta entrevista no son demasiado serias. Venga, va, yo mismo te formularé la siguiente pregunta:

¿Crees que has alcanzado ya tu máxima cuota laboral o aspiras a mucho más?

CH: No he llegado, pero con la que está cayendo, las aspiraciones laborales es lo más laboral que parece que se puede tener. No soy un tipo emprendedor, pero siempre tengo un plan B.

ER: Entiendo. Por último, Cristina Cuesta desea preguntarte algo:

CC:  ¿Eres feliz?

CH: Soy feliz, y me encanta esa pregunta.

ER: Bueno, Chema, ha sido un placer tenerte hoy aquí con nosotros. Espero que pronto consigas tus súper poderes y te conviertas en un tirano de talla mundial.

Y a ustedes, queridos lectores, les recomiendo que no se bajen del carro de cara a la semana que viene. ¡Tenemos un bombazo! Nuestra próxima cabeza entrevistada será…

¡Patri Tezanos!

¡Cuento con ustedes! ¡Hasta dentro de una semana!

Fundido en negro y… ¡Cortinita de estrellas!

Sigue a Carlos ‘Charles’ Rubio en Twitter: @JikanWrecker

6 comentarios en Entrevistando a las Cabezas: Chema Mansilla

  1. Creo que es Heroe. Si dice que ha visto El Imperio Contraataca tantas veces y se autoproclama friki es que lo és (Frikéroe). Es feliz y por si acaso tiene plan B. Joder. Salud isleños¡.

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