ESCÁNDALOS SEXUALES Y DISCULPAS – LÁGRIMAS DE COCODRILO

Empecemos con un dicho popular: “Una disculpa sólo es arruinada con una excusa”. Esta lección, tan sencilla como certera debería ser la que muchos actores, productores y jefes jefazos del mundo del cine deberían haber aprendido desde que estalló el escándalo Weinstein, los movimientos de #MeToo y Time’s Up comenzaron a tener mayor peso y los grandes comenzaron a caer. En este artículo, le daremos un repaso a los comunicados de prensa, vídeos y Tweets en los que los grandes cayeron y pidieron disculpas… de la peor manera posible.

Por Andrés R. Paredes

El último año ha sido una locura en lo que al movimiento feminista se refiere. Desde la caída de Weinstein, varias docenas de los hombres más poderosos de Hollywood han caído en las garras de sus propios actos, el Karma se ha puesto en marcha (por fin) y una buena cantidad de carreras (y series) han visto su final, o su continuación bajo nuevos nombres (caso más notable, el de House of Cards). ¿Qué les queda por hacer a los hombres que se han quedado a los lados, heridos de muerte y con sus carreras acabadas? Pedir perdón, obviamente. Pero parece que ni eso lo pueden hacer bien. A continuación, siete disculpas que podían haber ido mejor si… bueno, si los culpables hubiesen aprendido a disculparse.

KEVIN SPACEY:

ANTECEDENTES: el actor Anthony Rapp (actualmente sale en Star Trek) informó a BuzzfeedNews de que el actor de American Beauty había realizado “avances sexuales” sobre él (en concreto tumbar a Rapp contra la cama, apoyarse sobre él y seducirlo). Antes de continuar, recordemos una cosa: Spacey tenía 26 años, Rapp 14.  El revuelo no se hizo esperar. Tras meses de intriga con respecto a qué ocurriría con House of Cards (uno de los buques insignia de la plataforma Netflix), la serie continuaría sin Spacey, tomando el timón Robin Wright.

DECLARACIONES: El 30 de octubre, la entrevista con Rapp ya se había hecho viral. A las pocas horas, Spacey a través de su cuenta de Twitter ya había realizado una declaración:

“I have a lot of respect and admiration for Anthony Rapp as an actor. I’m beyond horrified to hear his story. I honestly do not remember the encounter, it would have been over 30 years ago. But if I did behave as he describes, I owe him the sincerest apology for what would have been deeply inappropriate drunken behavior, and I am sorry for the feelings he describes having carried with him all these years.

Éste es tan sólo el primero de los párrafos que Spacey utilizó para disculparse, y aunque no es el peor (la telita llega a continuación, aquí vemos algo que se repetirá una y otra vez en casi todos los Statements que veremos en este artículo: “No lo recuerdo, hace demasiado tiempo, pero si las cosas sucedieron como él dice…”. Por supuesto, ésto es jerga facilitada por abogados. “Niégalo todo aunque te pillen con las manos en la masa”. Por supuesto que se disculpa (habrá más de uno que ni siquiera haga eso) pero duda de la realidad de lo narrado por Rapp, muy probablemente preparándose para el juicio tanto público como legal (si llega a producirse) que tendrá lugar en los próximos meses. Es sencillísimo y muy efectivo desarrollar el discurso de “su palabra contra la mía”, y por desgracia, aquí Spacey tiene todas las de ganar. Al fin y al cabo, ¿quién era Rapp antes de 2017? Nadie. Y Spacey era una de las figuras más poderosas del mundo de la actuación. Esta posición de poder (de la que siempre se aprovechan los abusadores) se repetirá en un futuro, pero no es lo peor que hizo el actor en su declaración:

“This story has encouraged me to address other things about my life. I know that there are stories out there about me and that some have been fuelled by the fact that I have been so protective of my privacy. As those closest to me know, in my life I have had relationships with both men and women. I have loved and had romantic encounters with men throughout my life, and I choose now to live as a gay man. I want to deal with this honestly and openly and that starts with examining my own behavior.

El cómico Bill Eichner lo describió así: “Kevin Spacey has just invented something that has never existed before: a bad time to come out.” Salir del armario para evitar el escándalo, o para conseguir el apoyo de la comunidad homosexual cuando más lo necesita (¿?) no sólo fue un movimiento rastrero, también una de las peores cosas que pudo hacer Spacey en sus declaraciones. Tratar de esquivar de tal manera la polémica (o al menos intentarlo) sólo tuvo efectos negativos: Creó lazos aún más estrechos entre la homosexualidad y la promiscuidad (y lo que es peor, la pedofilia).

ED WESTWICK

ANTECEDENTES: ¿Os acordáis de Gossip Girl? Claro que si, pillines. El placer culpable por excelencia de todos a comienzos de los 2000 incluía una de las parejas más adictivas (y tóxicas, cómo no) de la historia de la televisión: Chuck y Blair. Ya de entrada la pareja mantenía una relación denunciable con múltiples manipulaciones (físicas y psicológicas), pero al parecer Ed WestWick se llevó mucho del personaje a casa. Tras el final de la serie sobre el Upper East Side favorita de todos, el actor pasó a trabajar en White Gold, Wicked City y Snatch. Y fue durante el rodaje de esta serie cuando aparecieron tres víctimas de algunos de los actos más deleznables que puede llegar a cometer una persona fueron realizados por el actor. Los detalles son demasiado truculentos como para desarrollarlos en una página tan vivaracha como ésta, pero entrad aquí si realmente queréis conocer los detalles. A grandes rasgos, mantener a una persona durante dos días en tu casa es ilegal. Y si es como esclava sexual, más.

DECLARACIONES: Tras tamañas acusaciones, el actor no esperó a realizar unas declaraciones elaboradas y en las que expuso una serie de argumentos que cerraron bocas.

Una publicación igual de extensa llegó al Instagram del actor. A día de hoy ambas cuentas están desactivadas, la producción de White Gold parada y la serie Snatch en la que participaba (una especie de Spin Off extraño de la película de Guy Ritchie) está secuestrada, a la espera de la resolución de los juzgados. La negación absoluta de los actos cometidos por el actor, indiscutible, sin algún tipo de disculpa, ni siquiera blanda como la de Spacey resulta apabullante. En parte porque da la impresión de que el actor pensaría que la situación se resolvería rápido y sin víctimas (al menos ninguna más de las que él dejaba) y que rápidamente podría ponerse a actuar de nuevo. O lo que es peor, a través de este breve comunicado, WestWick implica que lo que él hizo no fue violación. Fue convencer a sus víctimas de que lo que hacía no era violar, más bien convencerlas de que mantuvieran relaciones. Durante dos días. Con vejaciones incluídas. Más o menos como lo que le ocurrió a Aziz Ansari.

AZIZ ANSARI

ANTECEDENTES: El 25 de Septiembre de 2017, Aziz Ansari invitó a una fotógrafa que había conocido en un evento a una cena y después a su apartamento. En la denuncia realizada por Grace (el sobrenombre que utilizó la fotógrafa) no se utiliza la palabra violación, sino un término muy exacto: Sexual misconduct. La traducción más apropiada sería “conducta sexual inapropiada”, persiguiéndola por el piso y realizando una serie de actos deleznables que ella explicó en una pieza para Babe.net. Tras aquella noche, ella le escribió a él, para explicarle qué había hecho mal. Él se disculpó, y no volvieron a hablar.

STATEMENT: “In September of last year, I met a woman at a party. We exchanged numbers. We texted back and forth and eventually went on a date. We went out to dinner, and afterwards we ended up engaging in sexual activity, which by all indications was completely consensual.”

He aquí el problema. “Todo indicaba que era consentido”. Y esto puede parecer una tontería, pero deberíamos tenerlo grabado a la fuerza en el cerebro: Que no diga que no, no implica que diga que si. De acuerdo al testimonio de Grace, ella no paraba de dar señales de que no quería, bajo ningún concepto, mantener relaciones sexuales de ningún tipo con el actor. Y aun así él insistió. ¿Por qué no pudo verlas? ¿Acaso eran demasiado sutiles? ¿Acaso era un código demasiado complejo? No. No las vió, porque no está acostumbrado a verlas. Porque los tíos no nos hemos dado cuenta todavía de que decir que No es la última línea de defensa. Que antes de ello hay cientos de maneras de demostrar que lo que hace la otra persona está mal, o que no debe hacerse. Y si no sabemos leerlas, o nos resulta complejo verlo, es culpa única y exclusivamente nuestra. No todos los violadores llevan pasamontañas, y siempre que una persona desea algo y no pregunta a la otra si también lo quiere se entra en un terreno difuso que fácilmente puede terminar en, como mínimo, una mala experiencia y como máximo, en una violación con todas las letras.

El auténtico problema con la situación de Ansari es que, a través de su serie Master of None y prácticamente todos sus proyectos personales, sabemos que él se sabe la teoría feminista. Ha utilizado su serie y la plataforma Netflix, sus monólogos y su influencia para pregonar a los cuatro vientos las virtudes del feminismo… y aun así ocurrió esto. Y no es al único, porque otro caso igual de sangrante es el de Louis CK.

LOUIS CK

ANTECEDENTES: En 2002, Dana Marin y Julia Wolov actuaron junto a Louis CK en Aspen. El cómico se encontraba en la cresta de la ola. Tras la actuación, éste las invitó a su habitación de hotel, donde, tras preguntarles si podía enseñarles el pene, se desnudó y comenzó a masturbarse. No fue la primera vez (ni la última) que ocurriría. En un artículo demoledor del Washington Post, 5 mujeres relataron la misma traumática experiencia apenas una semana antes de que se estrenase la película rodada casi en secreto por Louis CK, “I love you Daddy”. El Statement del cómico no se hizo esperar.

Más de 500 palabras en las que Louis excusa sus actos, explica que pidió perdón en su momento y que conoce y comprende la situación difícil en la que se encuentran las mujeres que le acusan. ¿Lo único que falta en esta disculpa? Una disculpa. En ningún momento hay una petición de perdón o una disculpa. Hay muestras de arrepentimiento, si, pero de arrepentimiento frente al acto en sí, no a la falta de respeto hacia las cinco mujeres a las que les enseñó el pene. Por otro lado: cinco mujeres que salen, cinco mujeres a las que pide perdón, ni más ni menos. Sin embargo, de acuerdo a Vox (el canal de noticias, no el partido político) estos sucesos eran secretos a voces (como la orientación sexual de Spacey), lo cual nos lleva a pensar en cuántas mujeres quedan por salir a la palestra.

MASA

ANTECEDENTES: Por supuesto, en España no nos libramos. Poco o nada hacemos en este país con el movimiento MeToo o Time’sUp, pero a lo largo de los dos últimos años, los ídolos de Internet como Dalas o el caso más reciente, Masademócrata. En un hilo realizado este mismo mes, la usuaria de Twitter Angie explicó la relación que mantuvo con el colaborador de El Jueves, realizador de contenido de Youtube y cantante del grupo Sons of Aguirre. Y las cosas no fueron bonitas. La cuenta ya no existe, pero los hechos se hicieron eco por todo internet: Masa mantenía una relación “abierta” en la que no utilizaban condón Angie y él mientras que con el resto de sus parejas sexuales si. Poco tiempo tardó en descubrirse el pastel y varias usuarias de Twitter salieron a la luz a explicar que el cantante se había acostado con ellas sin protección. No sólo eso, sino que también la relación “abierta” entre Angie y él terminó convirtiéndose en una que rozaba (y en ocasiones entraba directamente) en la zona del abuso. Muchos estábamos volviendo a ver los sucesos que ya habíamos vivido un año antes con Dalas y Mariae. Y entonces Masa decidió sacar a la luz unas declaraciones. Y quizá sean las más erradas que un servidor ha tenido el poco placer de leer a lo largo de la redacción de este artículo.

Para empezar, Masa desdobla su personalidad: Por un lado existe Masa, el personaje de Twitter, un títere a través del cual realiza vídeos sobre comunismo y hace rap. Por otro está Victor, el ser humano, la persona real a la que le está afectando todo esto. Esto es mentira. Tanto el personaje como la persona son lo mismo (o en su defecto, el uno es una extensión de la otra). No es válido desvincular a un personaje de su actor, porque debajo de la máscara siempre hay una persona, y más aún en Twitter, Youtube y demás redes sociales, donde el creador, director, guionista y editor suelen ser la misma persona exactamente. No existe ninguna diferencia salvo la que hay entre el Nick y el nombre real.

De la misma manera, Masa (o Victor) debe comprender que, en el momento en el que se convierte en una personalidad (y perdón por el juego de palabras complejo) pública en Twitter, su vida privada va a ser puesta bajo lupa. Eso ocurre así siempre, porque admirar a una persona implica saberlo TODO de la misma. No podemos desvincular actos de personas, no podemos admirar a Pablo Picasso sin saber que era un misógino, a Michael Jackson sin recordar que pesó sobre su cabeza una acusación de abuso de menores, etc. Ser famoso implica abandonar casi por completo tu privacidad. Sobre todo cuando mantienes relaciones con chicas de 17 años.

En posteriores declaraciones (un vídeo de 20 minutos subido a su canal de Youtube), Masa explica que Angie le había mentido, explicándole que tenía 19 años cuando en realidad tenía diecisiete. En vez de introducirnos en un debate sobre edades, el consentimiento y lo legal, recordemos una cosa: Masa es un tipo de 26 años que se siente atraído por chicas que “aparentan” 17 años. Da igual la justificación que se utilice. Esa es la realidad. Cuando Masa por fin se enteró, no le pareció tan grave. Al fin y al cabo resultaba un poco extraño que, en tan sólo unos meses, cuando ella cumpliese 18, se volvieran a encontrar cómodos. Esto, que parece tener sentido es de nuevo, Estúpido. Teniendo 26 años ya se sabe que, como mínimo, acostarse con una joven de 17 es delito de Estupro y NO SE HACE.

Existen otros muchos puntos en el vídeo de Masa que merecen un repaso. Por supuesto él nunca se acercó a ninguna chica y le dijo “hey, soy Masa, Follamos”, pero eso no es algo que se haga activamente. Es una posición de poder, de superioridad pasiva. Estar en un cuarto en el que todo el mundo te conoce y te admira no es algo que haces a propósito, pero es algo que pasa de verdad.

¿Qué pretende este artículo? Poco más que demostrar lo fallidas que son las declaraciones de muchos hombres acusados de abuso sexual. Cómo se esquiva todavía a día de hoy la responsabilidad, se evitan las disculpas, se habla de la visión personal de cada uno para evitar caer en reconocimientos de culpa. Y estos no son los únicos ejemplos. Jeffrey Tambor, James Franco, o el propio Dalas son ejemplos de gente que esquiva con maestría la responsabilidad de las acusaciones que se les hacen. Cómo en muchas ocasiones, unas disculpas no son suficientes. A veces, también deberían ser sinceras.

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