¿Está cambiando nuestra forma de consumir música la propia música?

Del vinilo al CD pasando por el cassette, de ahí al reproductor de mp3, a YouTube, a Spotify, a Soundcloud y Bandcamp. El cambio de formato no solamente ha cambiado la forma de adquirir la música, también nuestra forma de consumirla.

Por Javi Jiménez

¿Cuánto tiempo hace que no escuchas un álbum completo? ¿Cuántas veces sueles reproducir el mismo álbum al completo? Podría apostar a que muy pocas. O al menos es mi caso, mio y el de muchos allegados.

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Las nuevas tecnologías han trastocado profundamente la concepción de la música en el público más joven. Nacido a medio camino entre el formato analógico y el digital, he experimentado esta transformación en mis propias pieles.

En estos momentos, lo más común es que cuando llegas a casa y enciendes los altavoces, lo más probable es que tengas la reproducción aleatoria activada y que tu lista de reproducción la formen tus canciones favoritas de tus grupos favoritos. O mejor, simplemente hayas optado por seguir a alguna de las playlists que Spotify o servicios similares te ofrece. Incluso puede que no tengas nada de eso y que simplemente acudas a YouTube a escuchar las canciones que más te gustan.

Antes, a excepción de CDs de hits ( sí, tu también tienes un Disco Estrella o Verano Mix escondido por algún oscuro rincón de tu casa) o aquellos cassettes grabados con cariño y esmero por ti, el formato que predominaba era el álbum. Colocabas tu CD y en algún momento lo devorabas de cabo a rabo. Ahora saltas de canción en canción, porque es fácil, es cómodo y, para ti, es más satisfactorio.

Si bien es cierto que la industria musical de los singles y los hitazos es anterior a todo ello. Normalmente no quedaba más remedio que hacerse con aquellos CDs que lo único que valía eran un par de singles y estabas condenado a tener que pasar toda la mierda relleno intermedio en pos de ese hitazo. Al final recurrías a grabar en tu cassette esas canciones y tenerlas todas juntas.

Llegó internet y la facilidad de las descargas y de esta manera aumento la variedad de nuestra lista de reproducción, era más fácil hacer una carpeta de varios donde poner todos los temones y pasarlas a tu mp3, o en caso de tener un poco de suerte, a tu iPod. O incluso grabar un CD con todo ello.

Llegaría el shuffle, y la permante condición de tenerlo activado a todas horas. Pero no es hasta que YouTube despega como plataforma musical que nos damos cuenta de que nuestros hábitos de consumo de música han cambiado. Es vital que tu grupo, aunque apenas tenga un disco en el mercado, tenga una buena cantidad de vídeos en YouTube, porque es donde va ir su público a buscar esa canción que les mola.

De esta manera surgen conjuntos como Pxxr Gvng, las primeras voces de las generaciones de Internet . No hacen disco, ni EP ni ningún formato que conozcamos. Su medio es YouTube y ahí es donde está su música y su gente. Les preguntan en entrevistas si van a sacar álbum, cosa que si han sido fichados por un sello tradicional acabarán haciendo, y no les preocupa el asunto. A una banda que está comenzando. No les preocupa. Sacar un disco. ¿Hace 20 años podría escucharse algo así?

El proceso de escucha de un álbum requiere de tiempo y de un mínimo de atención. ¿Se valora tanto como antes el conjunto de la obra como cada una de sus partes? Puede que para los más veteranos de los lectores la respuesta esté clara, pero para muchos otros más nuevos no lo esté en absoluto.

Esto nos lleva a una de las preguntas que se lleva haciendo tanto tiempo que ya huele a rancia: ¿estamos ante la generación del consumo rápido? Que hay música de consumo rápido y condenada al olvido.  Artistas de una formula de hit repetida mil veces, música que busca el efecto inmediato, canciones virales… Y sin embargo, ¿podemos afirmar tal cosa?

Ahora otros formatos de larga duración se están popularizando, sobre todo en el mundo de la electrónica en la que, gracias a las descargas y al streaming, es casi obligatorio compartir formatos de larga duración, llámalas Mixtapes, Podcasts o como diantres quieras. De una duración entre los 45 minutos y las 2 horas, donde se pueden encontrar desde mixes más propios de tu lista de reproducción aleatoria a verdaderas obras de largo formato, que, a pesar de estar compuestas de diferentes tracks, están observadas como una pieza única.

¿Hubiera sido posible que tuviéramos disponible este tipo de piezas en un formato físico? ¿Con el mismo nivel de difusión? No parece probable.

La forma en la cual consumimos la música nos está marcando a nosotros y nosotros a la música que se está creando. Es un proceso bello y majestuoso, que puede estar pasando desapercibido, pero que día a día se está manifestando. Bueno, malo, mejor o peor, o si esto es una tendencia que se acabará imponiendo, queda en el ámbito de la especulación. ¿Tú que opinas?

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Consumidor experto, reseñador amateur. Me gusta la música fuerte, la ciencia ficción, las series animadas y así os lo hago saber.

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