FarCry Primal: hablemos del primitivismo, cojones ya

Original, intenso, épico, bonito y cavernícola

¿Por qué FarCry Primal es mi nuevo juego favorito?

Por Chema Mansilla

Ubisoft renueva la saga FarCry con una entrega que tiene calidad suficiente como para ser el primer capítulo de su propia franquicia. Un juego que nos mete en el pellejo peludo de un homo sapiens en ese momento en el que por el día tenía que vérselas con neandertales de gesto hosco y muy malas maneras y por las noches evitar ser devorado por los pumas…

El juego es un sandbox de esos en los que uno se harta de andar de aquí para allá realizando misiones secundarias, recogiendo plantitas y perdiéndose por los bonitos paisajes. Pero os digo ya que FarCry Primal es uno de mis nuevos juegos preferidos. Esto es principalmente por dos motivos, lo inmersivo de la propuesta y que la experiencia de juego está centrada en el jugador solitario. Y es que yo ya estoy muy yayo como para andar por ahí apretando botones a lo loco tratando de sobrevivir a multitudinarias partidas en red en las que no sé ni de dónde vienen las balas. Estoy en una etapa de mi vida en lo que necesito es un juego que me permita pasear con un elegante taparrabos mientras disfruto a mi ritmo de una historia intensa e interesante.

Si como yo eres de los que se ha pasado cerca de dos años de tu vida en cuclillas con un arco recorriendo el inmenso mapa de Skyrim, seguro que disfrutas de lo que te ofrece FarCry Primal. Un juego pensado para que el jugador disfrute de la emoción de la supervivencia, de la acción y de un entorno que supone toda una experiencia, más que un mero juego. Ubisoft ha sido sorprendentemente valiente alejándose de modismos y ha apostado por la calidad en un juego atípico. A parte de Joe and Mac, ¿cuántos juegos prehistóricos eres capaz de recordar? No demasiados…
El disfrute de FarCry Primal es, como dirían aquellos más sesudos, “el viaje en sí”. Ya que más allá del enganche de la trama principal o de lo entretenidas que resulten las misiones secundarias, la verdadera diversión de este juego está en desplazarse de un punto a otro, explorando el terreno, descubriendo nuevas zonas. Y es un mapa grande, pero grande, GRANDE. De paso, a ver qué tal te las arreglas para sobrevivir con lo mínimo al ataque de todo tipo de bestias, o preocupándote por el hecho de que si cazas pronto a algún lanudo animal vas a morir solo y congelado en la cima de una montaña con dos palmos de nieve sobre tu cabeza. Básicamente, como cuando a un parado de larga duración se le acaban las ayudas económicas… Como experiencia, Primal se aleja de lo que suelen ofrecer el resto de juegos actuales.

La trama principal del juego también resulta bastante original, situándose en ese momento en el que el homo sapiens se establece como especie dominante. De machacarle la cabeza al último neandertal con una maza de hueso a inventar internet ya sólo es un parpadeo… Desde luego es un punto de vista es original y ese enfrentamiento entre especies resulta especialmente épico en esta narración. A poco que sepas un poco de antropología o de historia apreciarás ciertos guiños tribales, desde Altamira a la Venus de Willendorf. También sale el troncomóvil de Pedro Picapiedra, pero ese es otro tema. Y todo eso, desde el punto de vista documental y filosófico, está muy bien. Pero lo que seguramente disfrutes con más intensidad es eso de arrasar un poblado a lomos de un mamut.

El tema animal también es fundamental en el juego. No sólo tendrás a tu disposición distintas armas, como arcos, flechas, lanzas y mazas. También podrás domesticar animales que te echen un cable durante tu aventura, alejando a otros depredadores que puedan darte problemas o como compañero en las diferentes peleas. Sólo Leonardo Dicaprio sabe lo importante que es tener a un oso de tu lado a la hora de hacerle frente a los grandes retos de la vida…

El caso es que a todas estas herramientas y gadgets y animalitos se suma el poder del fuego a tu arsenal. Puedes usarlo para mantener alejadas a las alimañas peligrosas por la noche o para iluminarte mientras exploras alguna cueva. También puedes liarla parda prendiendo fuego a tus armas y ver los bosques en llamas, como si aquello fuera Galicia en agosto. Uno de tus nuevas aficiones será lanzar flechas ardientes a algún animal y ver cómo huye extendiendo el fuego en su alocada carrera por todo el escenario. Ya sabéis, no tiene nada que ver con el maltrato animal, es que hay gente que simplemente quieren ver el mundo arder…

Así que FarCry Primal ha metido en una mochila todo aquello que me gusta y me ha lanzado a la exploración de un mundo salvaje, como Dora la Exploradora, pero consumiendo sustancias psicoactivas al más puro estilo FarCry. Nada de vicio, simplemente por la experiencia vital de autoconocimiento. Si lo tuyo es jugar en solitario, disfrutar de buenas historias a tu ritmo y meterte mucho, pero mucho, mucho, en los juegos, Ubisoft tiene este estupendo caramelito para ti. Tal vez no sea un juego para todo el mundo, pero sí que ha sabido conquistar mi cada vez más exigente corazón de jugador.

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