Festival Internacional de Benicássim 2013: La crónica del festival que casi no fue

El domingo 21 de julio cerró la decimonovena edición del ya mítico Festival Internacional de Benicássim. El FIB que este año corría peligro de no celebrarse logró sobreponerse a las adversidades y así sumar y acercarse a su 20 aniversario.

Por Javi Jiménez

Este año sin comerlo ni beberlo y tras años de verlo desde la barrera mientras veraneaba en la localidad benicense, el destino quiso que acabaría asistiendo a mí primer FIB . Hasta no hace mucho, para mi el FIB era solo un ruido lejano por las noches y festivaleros medio zombis quemados por el sol por las mañanas. Bueno, en verdad no era tan mala aproximación.

Aunque muchos ( en su mayoría extranjeros, la cifra rondaba el 70% de fiberos procedentes de las Islas Británicas) ya estaban por tierras benicenses el lunes 15, servidor y acompañantes, algo más cautos, llegamos el miércoles dispuestos a encontrar un sitio donde no morir achicharrados en el camping, o así es como llamaban a un secarral que se converitiría al final de la semana en un auténtico campo de batalla. Tras encontrar un hueco sembrando discordia con nuestros amables vecinos londinenses logramos cobijarnos bajo uno de los toldos que la organización había colocado y que lamentablemente no cubrían todo el espacio de acampada. Tras asentarnos y ponernos a tono con el ambiente ( inserte su chiste preferido sobre las quemaduras producidas por el sol en pieles blancas como la nieve) el cuerpo pedía fiesta y había que ir a una de las pre-parties del FIB. Unos bailoteos al son de indietrónica y EDM  y a casa: había que reservar fuerzas para lo que se nos venía encima.

El jueves  rondando las diez de la mañana, ya con un sol de justicia convirtiendo en un horno nuestra tienda, había que elegir entre morir en el camping o hacerlo a remojo en la playa. Un ritual de peregrinación asentado edición tras edición, de la playa al festival, del festival a la playa (pasando por el supermercado de turno para abastecerse de provisiones), aunque aquello significará pegarse un pateo que ríete tu de los peregrinajes desérticos o en su defecto coger uno de los abarrotados autobuses.

Tras los chapuzones de rigor y muchas ganas metidas en el cuerpo empezaba el FIB 2013 y el grupo elegido para abrir el festival no eran otros que mis queridos Toundra.  En apenas un año han pasado de tocar en un escenario de tercera en el Costa de Fuego a abrir el FIB en el escenario Maravillas (el principal ni más ni menos). Empezando con Ara Caeli y Cielo Negro intentaron hacer entrar en calor a un público para el cual eran unos completos desconocidos y estaba todavía algo frío. Aún así supieron estar a la altura dándolo todo en las tablas y dejando buenas sensaciones en parte del respetable que para cuando sonó Bizancio ya había conseguido conectar con la magía de Toundra, 45 minutos de post-rock que se hicieron muy cortos.

Después de ellos y tras pasar brevemente por el concierto de Temples a los que a servidor dejan bastante indiferente por lo que nos acercamos por el directo de And So I Watch You From A Far, un grupo de post-rock/math rock instrumental  que invitaron a agitar cabezas en un directo completamente potente que me sorprendió muy gratamente. Habrá que seguir de cerca a estos chicos.

Una vez recargadas fuerzas con una estupenda cena a base de las clásicas salchichas cocidas y unas cervezas fresquitas, tocó acercarse a lo que sería el plato fuerte de la noche: Queens of the Stone Age, que hablando claro, fueron la hostia. Mezclando temas de su

nuevo disco junto con los clásicos de siempre, ofrecieron un directo muy dinámico y con una puesta en escena de gran banda de rock con grandes pantallas que ambientaban las canciones con videoclips u otro arte visual. Llegaron al nivel del éxtasis con Go With The Flow y Song for the dead, dejando un más que buen sabor de boca en el respetable. Aunque, como más tarde se sabría,  la afluencia no fue tan grande como los cabezas de cartel del fin de semana, hecho atribuible simplemente a que fuera un jueves. Una vez se apagaron los focos y QOTSA abandonaron el escenario dejándonos los pelos como escarpias supimos que era el momento de pegar unos botes y bailar con Doorly y Juanpopp hasta que el cuerpo no dio más de sí. Todavía quedaba mucho festival por delante.

Del primer día a nivel de organización me quedo con que todos los escenarios sonaron perfectamente (al menos cuando yo pasé por ellos) cosa que debiera ser una constante en cualquier sitio, pero siempre se agradece el trabajo bien hecho. Además se nota la experiencia en la organización de este tipo de eventos pues en ningún momento hubo grandes acumulaciones por culpa del volumen del público, los entraderos eran fluidos tanto para entrar como para salir en horas punta y los puntos de recogida de entradas muy ágiles.

El viernes el cansancio y las pocas horas de sueño se hicieron patentes, empezamos tarde con Dizzee Rascal con su hip hop a base de trallazos que nos puso completamente a tono y nos hicieron gastar suela nada más comenzar la noche. Como los cabezas de cartel no hacían mucha gracia a servidor, aprovechamos para socializar y para conocer a nuestros vecinos. Ingleses duros como piedras que se acercaban al festival con una tienda de campaña y lo puesto (y nada, absolutamente nada  más) para tratar de sobrevivir ,con mayor o menor éxito, al festival. Tras ello, nos metimos en la doble sesión que iba a ofrecer Zane Lowe que con su EDM made in Ibiza Rocks, el DJ de BBC Radio 1 hizo una sesión sólida, divertida y por supuesto enfocada a que el público no parara de pegar botes. De allí nos pasamos por la electrónica de Skream, uno de los padres del primer dubstep  y entre los varios DJs que pinchaban a lo largo del festival, como siempre hasta que el cuerpo dijera basta.

El sábado se notó la influencia del fin de semana y el festival creció un poco más con un público más autóctono, aunque la estrella ese día fueron los británicos Artic Monkeys que llenaron el escenario Maravillas más que cualquier otro cabeza de cartel, estaba claro que eran el grupo fetiche del público inglés que coreó todas y cada una de sus canciones. Comenzando con su nuevo single, Do I Wanna Know? Abrieron un concierto con clara inclinación a lo melódico pero que no faltaron bombas como I Bet You Look on the Dancefloor o R U Mine? Con la cual cerraron un concierto que a servidor dejó algo frío, creo que por simplemente no ser un gran fan de la parte más melódica de la banda. Aún así fue un set muy digno con aparición de Miles Kane (que tocó antes que los Monkeys y pudimos escuchar un par de temas) incluida. Después tocaba desfasar con el dubstep de  Knife Party a pesar de que sonaron pocos de sus temas, los ex-integrantes de Pendulum estuvieron dando caña en una sesión de casi 2 horas que transformó el público en una locura de circle pits y pogos al más puro estilo metalero haciendo olvidar un momento el lugar donde estábamos. Increíble la actitud del público, completamente festiva, dando la talla en estas situaciones donde es fácil que las cosas se descontrolen. Sin embargo todo fue bien y salimos todos bien parados y con una sonrisa en los labios dispuestos a seguir la fiesta con un poco de indie-trónica con Indiespot-DJs y Sunta Templenton.

LLegados al domingo, ya con el cuerpo a medio gas  pero con ganas de cerrar el festival por todo lo alto y después de la parada de rigor en la playa para poder dormir y refrescarse volvimos al ataque. Hoy tocaban The Killers y en el ambiente se palpaban las ganas. Finalmente llegó el momento estuvieron muy a la altura de las circunstancias, con Brandon Flowers dándolo todo sobre el escenario, interactuando con el público incluso con algunas frases en castellano (que el 70% del público no entendió), con un setlist plagadito de éxitos que invitaban a botar y corear, no faltaron temas como Human, Somebody Told Me o Mr Brightside. Yo al menos no eché en falta ningún tema en ese conciertazo que gustó tanto a fans de la banda como a aquellos que apenas les conocían. Fuegos artificiales y When You Were Young para despedir al último gran cabeza de cartel del FIB. Después de tan buen sabor de boca, servidor se pasó por lo que quedaba de la actuación de Chvrches con su synth-pop que tan bien suena en vivo, a pesar de ser casi unos desconocidos para mi ofrecieron un buen espectáculo y me dejaron con ganas de escuchar su próximo disco The Bones of What You Believe que saldrá este septiembre y del que tocaron unos temas. Después de eso había que quemar suelas con Made On y Aldo Linares y finalmente cerrar esta edición del FIB con el tech-house de Phil Kieran hasta que despuntó el amanecer.

Como primer FIB pequé de novato y se me quedaron muchos grupos en el tintero, pero desde luego fue una experiencia muy grata, el ambiente, la música que trae a artistas que normalmente no encuentras por tierras españolas, sobrevivir en el camping… Una experiencia que recomiendo a todos los amantes de la música pues bien seguro podrán encontrar una selección de artistas que satisfagan tus gustos personales, además de ofrecer toda la experiencia festivalera con el pro de tener la playita bien cerca. Como única nota negativa, la escasez de grandes nombres de grupos autóctonos, hay muchas bandas y muy buenas que son más que capaces de llenar un escenario del FIB, para otra vez mejor contar con ellos también. Así vivimos esa semana del FIB, no os lo penséis, el año que viene: ¡Nos vemos en el 20 aniversario del Festival Internacional de Benicássim!

 Sigue a Javi Jiménez en Twitter en @Teren25

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Consumidor experto, reseñador amateur. Me gusta la música fuerte, la ciencia ficción, las series animadas y así os lo hago saber.

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