FIB 2015(II): Blur y Portishead

Aquí está la segunda entrega de la completísima crónica del Festival Internacional de Benicassim.

Por Javi Jiménez

Como la cosa se alargó más de lo debido en la primera parte se ha decidido que para vuestra comodidad y a que a nadie le dé una hernia la crónica se partiera en dos cachitos. Aquí va el segundo y final. Disfrutad.

Sábado

El sábado prometía mucho, nada menos que Blur estaba en la ciudad y el colapso de los accesos por carretera demostraba que las entradas de día habían volado. Con tamaño atasco no pudimos llegar a ver a los valencianos Siesta! así que empezamos con La Maravillosa Orquesta del Alcohol. Hay que ver lo bien que lo hacen estos chicos, si queréis pasar un muy buen rato con canciones de inspiración folk con buen hacer y muy importante, buen ambiente de fiesta no os lo perdáis.

La Maravillosa Orquesta del Alcohol

Después de ellos no nos movimos ni un centímetro para ver a Hinds y su garage rock. Increíble la popularidad que han alcanzado en estos últimos meses llegando a petarlo en Glastonbury. Sin embargo, esperaba mucho más de esta girl band a la que se ha vendido como la segunda venida del Salvador, está claro que las chicas le echan todo lo que tienen en cada actuación pero para mi todavía están a medio gas y tienen mucho que mejorar, o simplemente no me llegan a mi esas canciones sin pegada en un estilo en tierra de nadie. Igual necesito que alguien me lo explique. Así que tras unos cuántos temas nos dirigimos al escenario principal donde Kaiser Chiefs estaba dándolo todo con su indie rock facilón profanado mil y una veces en las noches de fiesta por las gargantas de fans ligeramente menos sobrios que de costumbre. Hicieron lo que tenían que hacer, tocar sus temazos y mover a toda la gente que se reunía en delante del escenario Las Palmas. Energía 100%.

Había que buscar un momento para cenar y escogimos el hueco llenado por Los Planetas y Frank Turner para hacerlo. Con algún redbull de más para aguantar lo que quedaba nos dirijimos al polémico concierto de Mark Ronson. Anunciado en un primer momento como un concierto en vivo, uno de los únicos tres que habría en el mundo, en el último cartel fue acompañado por las palabras malditas: DJ Set. Tras una avalancha de comentarios contra esta medida se intentó explicar que habría invitados especiales a la cita en una suerte de híbrido. Al final eso que nos quisieron vender fue un DJ Set con MCs, entre ellos Theofilous London. No sé cuanto dinero le costaría al FIB traer al perpetrador del Uptown Funk a ponernos cuatro temas de su propiedad que podría haber pinchado cualquier playlister de Spotify. Poco añadían los MCs al espectáculo. Aún así el escenario Radio 3 estaba lleno hasta la bandera.

Tras esta decepción anunciada tocaba el plato fuerte del día: Blur. Una de las bandas más legendarias del brit-pop, se reunía este año con nuevo disco bajo el brazo, Lonesome Street. La expectación en el Maravillas se podía casi tocar.
En el escenario aparecieron tres símbolos de Dharma (o muy parecidos)  con neones multicolor muy de la estética de su nuevo disco. Y ahí salieron Blur encabezados por Damon Albarn y cayó Go Out del nuevo disco. No sería la única, aunque primaron los clásicos. Todos fueron coreados, incluso desde el escenario cuando en el tema de Parklife una fan al borde del colapso fue elegida para cantar junto a la banda. La locura se desató por unos breves momentos con Song 2 y el bis con Boys and Girls. Hubo de todo y para todos los gustos. Se notan los años de tablas de la banda y sobre todo del frontman Damon Albarn que eclipsaba al resto de la banda de tal manera que uno piensa que pronto cambiarán de nombre a Damon Albarn presenta Blur, o algo así. Su influencia se deja notar en el último disco y sobre las tablas él es jefe. Por mi genial pues me encantan los otros proyectos de Damon Albarn, mucho más que Blur,  pero habría que conocer la opinión de los fans hardcore de la banda.

Tremenda cagada de solapar a Tiga con Blur cuando la música de este artista es válida para horas más intempestivas. Menos mal que era un set de 2 horas y todavía se pudieron disfrutar de 50 minutos de su set fluctuante entre el house y el techno elegante, en el que entré desde el minuto 1. Buen cierre de su set que dejaba el cuerpo por todo lo alto para cerrar este sábado de FIB. Pero aún quedaba el valenciano Edu Imbernón, muy estimado dentro y fuera de nuestras fronteras, su tech house líquido de transiciones muy finas sin olvidarse de los beats potentes fue todo un viaje hacia el amanecer.

Domingo

Domingo, último día. El cansancio ya se notaba. Las agujetas empezaban a hacer aparición y la cafeína se convertía en el motor de nuestros cuerpos. Pero había que rendir como unos campeones, enfilamos para el recinto del festival donde las colas de coches eran interminables. Suerte que el primer plato del día iba a ser Public Enemy a casi las nueve de la tarde. No, no estaban muertos. No, tampoco sé cómo se le ocurrió al FIB traer al legendario conjunto de hip-hop. Aún encima tocaban en el segundo escenario y con menos afluencia de público que Vetusta Morla. Algún incondicional del grupo había por ahí asomando pulsera de un día para ver a los americanos. Y allí llegaron, acompañados de una buena squad DJ Lord, Flavor Flav (dios sabe por qué subido a una especie de segway) y Chuck D. Creo que hubiera dado igual si no conocieras ninguna de sus canciones, ni quiénes son ellos, esta banda de rap puede poner patas arriba hasta el público de un concierto de Raphael. Muy destacable la interacción con el público y el dinamismo en el escenario. La interpretación quizás un poco floja, con voces muchas veces solapadas por el resto del sonido. Aún así cayeron sus hits como Don’t Belive The Hype, 911 is a Lie y demás. A mitad de actuación DJ Lord se marcó la rutina de scratching que se suele hacer en todos los festivales (no se le fue ni un beat a la que hay grabada en YouTube). Al final no sólo quedó en lo festivo y Flavor Flav dio un pequeño discurso antiracista con el que todos pudimos estar de acuerdo.

Public Enemy

Tras una vuelta por el recinto viendo lo que se cocía en las distintas partes del mismo tocaba FFS (Franz Ferdinand y Sparks) que para poca sorpresa de todos esta alianza tocó los temas de su disco en conjunto. Alguno de los hits de Franz Ferdinand azotó el escenario, y estos fueron los que de verdad movieron al público. Lástima que el tiempo apremiara y tuviera que dejar el concierto a medias (perdiéndome Take Me Out) para ir a por un buen sitio pues tocaban Portishead.

FFS

Bandas como esta son una propuesta muy arriesgada para un festival. La música como la de Portishead requiere de cierta atmósfera y predisposición por parte del público para que no se conviertan en un tremendo coñazo. Y sobre todo, es necesario un buen sonido inmersivo. Si puedes escuchar como charlan animadamente una pareja de ingleses un par de filas atrás, escuchas a la gente pedir en la barra o el sonido se confunde con el de otros conciertos, va a ser difícil. Una primera fila es fundamental. Y más si como Portishead vas a ponerte a tocar los temas que sueles tocar en tus giras sin plantearte que estás en un festival donde la mayoría de la gente quiere pasarlo bien y bailar.

Hubo muchas quejas a posteriori diciendo que habían matado el sentimiento del festival, marcando la bajona. Pero para mi fue un concierto maravilloso de esos de los que merece la pena disfrutar al 100%. La experiencia Portishead es casi única y completa. Desde la música a las tremendas visuales que se curró la banda y se proyectaban en las pantallas de los laterales y en una enorme situada detrás de la banda. En ciertos momentos se me pusieron los pelos de punta ante la experiencia. Lo único que eché en falta fue que tocaran algún tema de mayor potencia sonora como mi favoritísima We Carry On, pero prefirieron ser fieles a sus setlist habitual. Acierto o no, depende a quién le preguntes.

Turno de cena y parada para ver terminar el chow que montó Joe Crepúsculo and friends (con un desatado Nacho Vigalondo) desde luego el concierto más cachondo del festival con diferencia. Nada que ver con los sosainas Bastille que tocaban a continuación. Suerte que llegué con sus temás más pisteros: Pompei y Of the Night. No son para nada de mi palo así que no entro a valorarlos aunque el resto del público parecía estar pasando el mejor momento de sus vidas. Así casi sin quererlo había pasado la franja del cabeza de cartel y solo quedaba una noche que prometía poco. En la misma franja coincidían Madeon, Novedades Carminha y MØ. Tres propuestas completamente diferentes pero igual de seductoras. Al final me equivoqué y fuí a ver a MØ. Una horita de concierto que empezó con mucho retraso del cual se disculpó la artista. Acompañada de dos percusionistas/teclistas (analógicos y digitales) montó su show con la estelar aparición de Lean On. Completamente intrascendente aunque la chica lo echase todo sobre las tablas, en más de una ocasión literalmente.

Eran poco más de las 3 de la madrugrada y el cartel ya prácticamente se había consumido sin ninguna propuesta especialmente interesante, Jonathan Toubin no apareció por el escenario y A-Trak si lo hizo pero con un set de EDM de cañonazos con una ejecución bastante pobre que no pegaba ni con cola. El canadiense me dejó descolocadísimo con su set, se ve que nada queda de su electro de 2013, de hacer remixes a Justice y Simian Mobile Disco a esto. También se lo podrían haber ahorrado y haber traído a los Zombie Kids otra vez que al menos no cobrarán un pastizal.

El cartel de la noche se quedó cortísimo ( y sin techno para cerrar el festival). ¿Dónde quedó aquel Uner para cerrar el FIB 2014? Con sabor agridulce y todavía sin que hubiera salido el sol procedimos a volver a casa. El año que viene habría más y (esperemos) mucho mejor.

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Acerca de Javier Jimenez 184 Articles
Consumidor experto, reseñador amateur. Me gusta la música fuerte, la ciencia ficción, las series animadas y así os lo hago saber.

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