Final Countdown (1): ¿Y si el mundo acaba con un apocalipsis nuclear?

La idea de apretar un botón nunca tuvo mejores consecuencias.
Por Patri Tezanos

¿Y si la profecía Maya era verdad y a la humanidad sólo le quedan cinco días de vida? Nahhh… Eso de las profecías no es verdad, son sólo coincidencias e inventos, patrañas, paparruchas, falacias, imposibles… No importa que algunos escritos de Nostradamus hayan resultado extrañamente descriptivos de acontecimientos como el 11-S o que en el Apocalipsis de la Biblia se narrara simbólicamente la catástrofe de Chernobyl (la Estrella Ajenjo para los que sepan a qué me refiero). Eso no importa.

[Pausa para tamborilear los dedos nerviosamente]

Pero no vamos a adelantarnos a los acontecimientos. Lo que tenga que ser será, y como Ned Flanders el día de la caída del meteorito sobre Springfield, aguardaremos pacientes, pero no cantando precisamente esa canción (o sí, si te da la gana). Nosotros te proponemos que esperes sobre la colina al fuego eterno instalándote en algunos y variados “Y si”.

Eso es, las Cabezas Cortadas hemos elegido para ti productos culturales para que explores durante esta semana un surtido de formas de acabar el mundo. Como si tuvieras delante un surtido de galletas Cuétara que puede resultar un tanto amargo, elige la forma de Exterminio que más te atraiga. O elígelas todas, ¡qué caray! Si el mundo que acaba, hay que acabarlo bien.

Vamos con la primera:

¿Y si el mundo acaba con una catástrofe nuclear?

¿Nuclear? Qué demodé, ¿no? El temor por una guerra atómica y a la radiación quedó atrás. Ya se vino deshinchado desde el punto de tensión máxima de la Guerra Fría y para cuando cayó el Muro de Berlín ya todos nos reíamos de lo tontos que fuimos al creernos capaces de apretar el Botón. Ay… Eisenhower, Jrushchev… Qué tontos éramos. Pero la catástrofe nuclear no se reduce a la guerra. Chernobyl nos lo puso bien claro en 1986.  Y hace nada, en 2011, el temor a lo nuclear volvió de entre los temores muertos como un zombi o como Jesucristo con el accidente de Fukushima. Pues quizás no es tan demodé, ¿no? Claro que no. Es un tema que está vivo y coleando. Y además de estar vivo y coleando también es un tema del que han surgido grandes creaciones que nos permiten caminar por esos senderos radiactivos que pueden hacer a tu cerebro gozar llevándote de la mano por oscuras realidades, esperando lo peor pero feliz, como Slim Pickens cabalgando el misil atómico. Muchas, muchas, muchas. Pero como no tenemos tiempo para todas (¡llega el fin del mundo!), las que he elegido para este Pack Especial Apocalipsis Nuclear son estas:

Película: El Día Después

Este producto televisivo de los 80 recupera ese temor máximo de la Guerra Fría y nos pone en lo que pudo llegar a ser centrándose en un pueblecito de Kansas y, como su nombre indica, en el día después de un ataque nuclear. Ambas potencias aprietan El Botón y ¡pum! Se convirtieron en Chocapic. Esqueletos carbonizados, carnes abrasadas, refugiados, alopecia, cáncer, muerte… Los que quedan en pie vagan como zombis tratando de reorganizarse. La película es también interesante más allá de las imágenes de alto impacto (divertidos y creativos efectos especiales de los locos 80) porque toca bastantes puntos clave de lo que vendría tras una catástrofe de tales dimensiones: el fin de las comunicaciones, el fin de la información, el fin de la seguridad, el fin de la ley. El ser humano suelto de repente en un mundo repartido entre unos pocos hombres buenos, una buena masa de hombres asustados y paralizados, y otros hombres malos.

Videojuego: Fallout

Es imposible pensar en apocalipsis nuclear y no acudir a esta saga. Me atrevo a llamarla saga de culto. Es otra de esas muestras por los que los videojuegos ha entrado a formar parte de la industria cultural, porque no son sólo historias para pegar tiros ni mata-marcianos, sino vehículos para la cultura. Son juegos que no son un mareante chorro de luces estroboscópicas del que sales hiperestimulado y con el cerebro seco, sino juegos que estimulan porque están construidos con arte dirigido. Fallout nos traslada a un futuro (allá por el año 2160 d.C.) surgido de un discurrir de los acontecimientos un tanto diferentes a nuestro timeline. En el timeline de Fallout ha ocurrido una guerra que ha durado mucho tiempo, que nos ha paralizado estéticamente en los años 50 y que ha desembocado en un apocalipsis nuclear. Tú eres un superviviente y en ese postapocalipsis tienes que elegir si ser un hombre bueno o ser un hombre malo en lo que cumples tus misiones, personales o ajenas, y salir ileso de todos los peligros que se te presentan (que son muchos) y acarrear con todas y cada una de tus decisiones. America’s First Choice in Post Nuclear Simulation.

 

Libro: La carretera

Aunque la naturaleza del cataclismo que ocurre en este libro no es nunca revelada, es un relato breve pero intenso de lo que seguramente nos pasaría a la mayoría de nosotros si nos viésemos en la ardiente tesitura de una realidad postnuclear. Porque es muy bonito y valiente pensar que la destrucción del mundo tal y como lo conocemos nos llevaría a convertirnos en unos felices pistoleros que ponen al nuevo presente bajo el peso chulo de sus botas Chirucas. Pero aceptemos que la realidad es que la mayoría de nosotros nos quedaríamos asustados como ratoncillos. ¿Cuántos den esa situación diríamos “ahora es mi momento” y cuántos diríamos “quiero a mi mamá, ¿dónde está mi mamá?”? Todos somos muy machotes de boquilla, pero psicológicamente hablando, la mayoría de nosotros acabaría como los protagonistas de La Carretera: asustados, solos, tristes, desesperados, buscando proteger a los suyos y a sí mismos, buscando un estado de bienestar otra vez y no buscando la aventura e imponiendo nuestra ley marcial acompañados por un rifle recortado, por mucho que nos guste la idea. El miedo sería nuestro desayuno, comida merienda y cena.

Cómic: Radiactivo Man

Pensar en cómic y radiación es imposible no pensar en Radiactivo Man. Y si piensas que no es un cómic de verdad sólo porque sale de Los Simpson, te equivocas. Es una saga de cómics real con su historia independiente, que sí, se conecta en numerosos episodios con Los Simpson y que es una clara imitación de los cómics clásicos de superhéroes. Aunque naciera al servicio de la serie y como guasa acerca de lo fantasioso y naive del algunos personajes de cómic, es un producto que se puede disfrutar perfectamente. Un hombre que por estar demasiado cerca de una explosión nuclear adopta superpoderes y que desde entonces inicia una lucha contra el mal encarnada en su archienemigo el Dr. Cangrejo y junto a su aprendiz Fisión Boy. Mediante la imitación del tono, historias y estilos del cómic americano clásico, se ríe de sus cosas. Creación de Matt Groening y editados por Bongo.

Sigue a Patri Tezanos en Twitter: @PatriTezanos

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