CÓMO HACER FORTUNA EN JUNIO DEL 40, de Xavier Dorison y Fabien Nury.

Cómo hacer fortuna en Junio del 40. Un título tan largo como atractivo.

Por Carlos Playbook.

Esta es la historia de un grupo de perdedores de lo más variado que se unen para el golpe de sus vidas, el golpe soñado por todos los delincuentes de medio pelo para dejarlo todo atrás y empezar una nueva vida. Lo que aparentaba ser un golpe sencillo se irá complicando cada vez más y cuando parezca que nada puede ir peor, harán acto de presencia de las tropas nazis.

Hay algo en las historias sobre perdedores que ejercen un poder hipnótico sobre mí, como si en cierto modo me sintiera poderosa y preocupantemente cercanos a ellos, con un nivel de empatía mucho mayor del que pueda tener con los grandes héroes que siempre están luchando por el bien y la justicia. Después de todo un perdedor sólo es aquel que lucha contra su suerte una y otra vez en busca de una salida a una vida de mierda, aun a sabiendas que lo tiene todo en contra y que es imposible escapar del fracaso. Si bien en ocasiones hemos probado las mieles del éxito estamos más acostumbrados al fracaso y debe ser por eso que nos consolamos viendo como otros fracasan más y mejor. Después de todo, mal de muchos… epidemia.

Adaptación libre de la novela Sous l’aile noire des rapaces, de Pierre Siniac en este álbum se  nos presenta a un singular equipo formado por un alemán experto en vehículos que odia a Hitler, una chica hija de un maestro en el noble arte de abrir cajas fuertes que ha heredado su técnica, un ex boxeador de buen corazón acostumbrado a besar la lona metido ahora a matón de medio pelo y un mafioso tan ambicioso como falto de escrúpulos, todos ellos dispuestos a asaltar un furgón blindado cargado de oro en mitad del caos que supuso el éxodo de París ante la llegada de las tropas nazis.  Un grupo tan singular y heterogéneo como este no para de dar juego durante toda la obra, ya sea con sus constantes idas y venidas como con las relaciones que establecerán con todo aquel con el que se crucen en su camino. No hablo del grupo de secundarios más o menos importantes, con ese comisario de policía metido a nazi al frente de todos, que de tan hijoputa que es acaba por hacerse el dueño de la función como todo buen villano que se precie, sino de todo aquel que se pasea por la historia y que forma parte de un imaginario de gente gris, triste y dominada por el desasosiego que impregna todo cuando un pueblo debe abandonar su hogar.

Como no podía ser de otro modo al tratarse de una historia enmarcada en un período de guerra aquí no hay buenos ni malos, ni vencedores ni vencidos, sólo personajes que intentan sobrevivir y obviamente no todos lo van a conseguir ya que otro de los aciertos de estas historias de perdedores que tanto me gustan es que no tienen porque acabar bien (ni acostumbran a hacerlo). Quizás aquí le pondría la única pega al trabajo de los guionistas ya que ese final a modo de epílogo rompe un poco con el tono de la obra y personalmente no me gusta como cierre. Un mal menor en comparación con el enorme trabajo de Xavier Dorison y Fabien Nury que construyen un relato plagado de acción, suspense, cinismo y mala leche, giros argumentales que no hacen sino enfatizar el mal fario de los protagonistas (lo que debía ser un golpe sencillo se complica y de que manera), presentando un grupo de personajes cargados de carisma y perfectamente definidos con cuatro trazos y todo ello mientras retratan un momento histórico del que saben sacarle todo el jugo, tanto en la desesperación que acecha en cada esquina como en el desfile de soldados, tanques y aviones que se pasean por las páginas de este álbum.

El trabajo gráfico de Laurient Astier puede que no resulte muy atractivo a primera vista, de hecho en ocasiones parece algo descuidado. pero a poco que nos acostumbramos a su estilo podremos disfrutar de su gran narrativa en las escenas de acción (y ojo que estamos hablando de escenas donde hay tiroteos, choques de vehículos de todo tipo, aviones ametrallando puentes, etc) y de una expresividad muy convincente en todos sus personajes. El uso del blanco y negro permite a Astier jugar con las luces y sombras, no sólo con las figuras y los fondos, sino con las mismas páginas, pues va alternando las de fondo blanco con otras negras. El formato álbum, de mayor tamaño que un cómic book, permite disfrutar más de su metódico uso de las viñetas, hacía tiempo que no veía tantas por página, consiguiendo un ritmo muy cercano al cinematográfico que redondea ese aire mezcla de cine negro y bélico que empapa toda la obra, especialmente en escenas como el ataque al puente o la huida del cuartel nazi.

Cómo hacer fortuna en Junio del 40 ha sido todo un soplo de aire freso para mi, una oportunidad de leer y disfrutar  un cómic totalmente alejado del pijameo, de las historias independientes de tono fantástico y de las pequeñas idas de olla de los grandes genios. Una oportunidad de disfrutar con un tipo de cómic diferente pero de gran calidad que sabe transportarte a una época muy concreta para desarrollar una aventura de los grandes protagonistas de nuestra historia, aquellos que conocemos como perdedores.

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