FRAGMENTOS DEL MAL: No me mires, no me mires…

¿Ocho relatos cortos del genio del terror Junji Ito, con un título tan suculento como Fragmentos del Mal y esa portada? Shut up and take my money.

Por Teresa Domingo.


Cuando agarras un cómic de una estantería (sobre todo si no es la tuya) te puedes encontrar con portadas espantosas que te hacen devolverlo rápidamente a su sitio, o con portadas espectaculares que te atraen sin remedio y te obligan a ver qué es lo que contienen. Si en la cubierta de Fragmentos del Mal no pusiera Junji Ito, incluso si no contuviera la palabra Mal, lo hubiera cogido de cualquier estantería. Una magnífica interpretación de El Grito, de Munch, (ocupa la portada y la contraportada) en manos de Keisuke Minohara, de Rocket Bomb Designs, con insertos salpicados de personajes y elementos de este tomo, y también algún guiño a obras anteriores. Por supuesto que hay pescados, cómo no, pero lo que más llama la atención es  esa infinidad de ojos que te miran, fijamente, plagando el puente del cuadro impresionista. Unos ojos que te obligan a devolver la mirada y dejar que te posean, instándote a mirar el interior.

¡Y vaya interior! Bueno, es verdad que el primer relato es un poco flojo, el mismo Junji Ito reconoce que no posee esa esencia terrorífica que le caracteriza, pero el que tuvo, retuvo y guardó para la vejez. El resto son todo lo bizarros, ilógicos y sorprendentes que se podía esperar. Y es que desde 2006 este artista del terror no publicaba un recopilatorio de historias cortas (en Japón se publicó en 2013), que es dónde Ito realmente sabe lucirse, deleitando al lector con sus píldoras de terror tan personal.  No niego que las novelas gráficas están muy bien, en La Isla ya os hemos recomendado Gyo y Black Paradox, pero lo que sabe hacer realmente este mangaka es dejarte con el culo torcido en pocas páginas.

La verdad es que ECC ha tenido buen ojo y parece que ha cogido carrerilla editando y publicando tomos antiguos de Ito y recopilaciones como ésta, a la que definen como “la obra perfecta para adentrarse en su inconfundible imaginario”. No puedo estar más de acuerdo. Todo apesta en la mente de Junji Ito y el tío no lo oculta. En este tomo ha concentrado toda la porquería acumulada en esos siete años que dedicó a obras más densas.

Futón, Espectros de madera, Tomio y el jersey rojo de cuello alto, Una separación lenta, Miss Disección, El ave negra, Magami Nanakuse y La mujer que susurra. Ocho títulos que encierran una colección de cuentos para no dormir plagada de fantasmas, ojos, maldiciones, casas encantadas, más ojos, monstruos y mujeres. Mujeres que escudriñan con sus ojos otros ojos. Mujeres locas, retorcidas, malvadas y manipuladoras, pero a la vez delicadas, frágiles y hermosas, protagonistas de un terror que roza el ero-guro sin llegar a ser tan grotesco como Hideshi Hino, gran influencia para Junji Ito y uno de mis autores japoneses favoritos. En cuanto a las historias que nos ocupan, mis favoritas han sido Miss Disección, que seguramente sea el relato más hardcore de todos, y El ave negra, que atrae tanto por la historia como por el dibujo repleto de tinta.

Pero no os llevéis a engaño. Que sean historias cortas no significa que estén menos elaboradas que las largas. Están pensadas y trabajadas. Cada una con su planteamiento dibujado con trazo fino, su nudo, en el que el trazo se va endureciendo según van ocurriendo fenómenos horripilantes, y su desenlace, que siempre conlleva una explicación inusual y extraña a lo que acaba de pasar. Es puro Junji Ito. Y es que a él le gusta mezclar la delicadeza con la brutalidad, juntar lo increíble con lo absurdo, para acabar racionalizando el fenómeno extraño de cada historia de una manera totalmente disparatada, muy alejada de la razón, pero que siempre lleva a la misma conclusión nefasta sobre el ser humano.

Siempre mola leer genialidades como ésta, tan bien dibujadas, y con tanta intención. La única pega que se le puede poner a estas historias es que son, eso, cortas, pero, de no serlo, perderían la chispa que nos sorprende en cada una de ellas. Así que por favor, señor Ito, siga usted dibujado sorpresas.

 

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Si es creepy, es para mí.

5 comentarios en FRAGMENTOS DEL MAL: No me mires, no me mires…

  1. Mira que no soy mucho de manga. Mira que no me llaman las historias gore-chungas. ¡Mira que eres rara! Pero estás despertando en mí una curiosidad que cuando la sacie cambiará mi forma inocente de ver la vida y no podré ir a oscuras ni por mi casa. Lo veo venir…
    Gran reseña, gata! Me declaro fan de Ander y tuyo desde ya. A ver si se me pega algo xD. Un abrazaco!

    • Junji Ito es DIOS. Un Dios un poco enfermo, depravado y retorcido. Un Dios de esos que te acojona con su mera presencia, porque como te mire levantando una ceja con un ángulo un poco raro y lo ojos entornados maléficamente, te has cagado encima. Seguro.

      Recomendable al 200%, como todo lo del autor.

    • Haz caso al amigo Marquina, que él sí que sabe. Estamos hablando de un puto genio, con unas historias y unos dibujos MUY inquietantes.
      Te animo a leer manga, te animo a introducirte en el gore-chungo (este tomito es buenísimo para eso), en el gore-light y en el gore-tex (pero ya en invierno) y a que dejes entrar al terror en tu vida. Las noches son distintas, las sombras de la calle son distintas y verás a los payasos con otros ojos.
      Muchas gracias por comentar :)

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