FREAKS’ SQUEELE. La creación del héroe.

Freaks’ Squeele es uno de los primeros estandartes de la hibridación entre el cómic europeo y el asíatico. Va siendo hora de recordarlo ahora que se está poniendo de moda este estilo.

Por Joe Runner.

En muchas ocasiones, nos centramos tanto en dividir las cosas en pos de simplificar la vida que terminamos complicándola todavía más. En el caso del noveno arte sucede igual y hemos ido creando grupos para diferenciar el origen de cada una de las historietas, definiéndolas en comic book, bande dessinée, tebeo, manhwa o sucedáneos cuando, en realidad, todos estos nombres sirven para definir exactamente lo mismo. El ejemplo del manga sería el más claro, tanto es así que se ha llegado a diferenciar a éste del resto por su característico arte, debido a su gran hermetismo y rechazo a cualquier otro estilo diferente dentro de sus fronteras, básicamente. Es por ello que en los noventa nos encontramos con artistas del amerimanga como Joe Madureira o actualmente con el título comiquero de Tony Valente. Parece que Radiant se ha convertido en una rara avis al haber entrado al homogéneo mercado nipón bajo el apoyo de Yusuke Murata, uno de los mejores artistas de su país. Lo triste de todo esto es que el público crédulo ha sido engañado con aquello de que se ha creado un manga francés y que se trata de algo totalmente innovador. Que artistas ajenos al continente asiático hayan sido influenciados por artistas japoneses no es una novedad y podemos encontrar varios ejemplos si nos dignamos a buscar más allá de lo que nos muestran los medios especializados. Porque, señoras y señores, ese es el caso de Freaks’ Squeele.

La historia nos transporta a un mundo en el que los seres sobrenaturales, la magia y los poderes están a la orden del día, con lo que los jóvenes son instruidos para convertirse en héroes que luchen por la paz y la justicia mundial. La FEAH es una de esas universidades dedicadas a transformar a los potenciales defensores del bien y pese a no ser una de las más prestigiosas, en ella se encuentra todo tipo de personajes totalmente asombrosos. En especial, tres de los peores alumnos que nadie podría esperar: Sombra, un licántropo algo torpe; Chance, una súcubo buena para nada y Li Xiong Mao, una humana que no posee en absoluto poder alguno. Por cuestiones del destino, estos tres deberán formar equipo e intentar aprobar el máximo de asignaturas posibles o luchar para no ser expulsados del centro. Lo que no sabe ninguno de ellos es que la vida es caprichosa y que terminarán siendo más importantes de lo que jamás nadie podría pensar. Acaba de dar inicio una nueva era superheroica.

Con una premisa tan sencilla como manida comienza Florent Maudoux a contarnos una historia que pronto se llenará de giros inesperados, tramas hipnotizántes y personajes para el recuerdo. De hecho, es esto último lo que más me ha llamado la atención de todo: la evolución que sufre cada uno de los protagonistas, principales o secundarios, con el devenir del guión. Parece que el escritor tiene todo pensado desde un principio, pese a la cantidad de improvisación palpable con el paso de los números, como si el sino ya estuviera definido para cada uno de ellos, más allá de lo que pueda suceder en el transcurso de todas las tramas. Además, la mezcla de estilos comiqueros funciona a las mil maravillas. Se nota que Maudoux es un consumidor de cualquier tipo de historia contada a lo largo y ancho del mundo, dejando de lado el purismo y tomando de aquí y de allá para terminar contando lo que él quiere y cómo él quiere. Las referencias a cómics, videojuegos, libros o cine están desde la primera página y se ayuda de éstas para ir asentando su guión, dándole cuerpo y haciéndole crecer desde ahí.

Es más, las distintas inspiraciones y gustos del autor se pueden ver también en su apartado artístico, que aúna a la perfección el corte europeo con lo que aquí definimos como manga. El mejor símil que se me ocurre sería la de un Madureira afrancesado, que no copia literalmente a los maestros nipones, sino que consigue crear un híbrido entre ambos estilos para acabar con dibujo muy personal. No se corta en mostrar a personajes famosos de otras sagas, sean de la plataforma que sean, para dejarnos claro que se trata de una obra creada desde la admiración y el cariño. Eso sí, le sucederá igual que al guión, que comienza de esta forma tan básica para ir evolucionando en algo mucho más grande, maduro y profesional. Maudoux se encarga absolutamente de todo, incluso en el coloreado de algunas de sus páginas, pese a que el grueso de los tomos se encuentra en colores monocromáticos. Lo más remarcable es la manera en la que representa a cada uno de sus personajes, con un diseño muy cuidado y estudiado que, pese a ser una cantidad importante de protagonistas, cada uno de ellos tiene su estilismo, cuerpo y cara definidos. Algo bastante raro en los cómics en realidad.

Freaks’ Squeele son solamente siete tomos, que más tarde contaría con dos miniseries centrados en los personajes de Funeral y Xiong Mao. Todos ellos los podemos conseguir en nuestro país de la mano de Dibbuks, que se ha encargado de publicar todo lo referente al título francés. La obra de Florent Maudoux es uno de los grandes desconocidos que se merecen más fama y protagonismo del que tienen. Si todavía crees que Tony Valente sigue siendo una referencia en nuestra actualidad, primero deberías darle una oportunidad a esta joya olvidada. Seguro que no te va a decepcionar.

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Cuenta la leyenda que un zhéroe entró en una isla llena de cabezas cortadas...

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