FU MANCHU. En la cresta de la ola

Crónica del concierto del 6 de Octubre de 2016 en la sala BUT de Madrid. O algo así.

Por Teresa Domingo.

La única vez que había visto a Fu Manchu en directo fue en el Festimad de 2005. La rima le viene al pelo, ¿eh? porque nos la hincaron pero bien hincada. Para los que no tengáis ni idea de lo que hablo, os pongo en antecedentes. Durante un fin de semana en el que vientos huracanados azotaron el secarral donde decidieron trasladar el chiringuito del metal que hasta entonces había sido, la falta de recursos y el querer trincar de varios municipios de los alrededores se hicieron notar en varios aspectos. Dejando de lado el desentendimiento por parte de la organización ante la situación de caos y destrucción que la falta de información y de responsabilidad ocasionó, vayamos a lo que nos ocupa hoy. El concierto de Fu Manchu. Como decía, los vientos huracanados que no nos dejaban ver, respirar, ni oír en condiciones, se llevaron por delante las lonas del techo de uno de los escenarios. No pudo ser en otro concierto ni en otra canción, no. ¿Qué fueron? ¿Diez minutos? ¿Quince? A los cuatro temas de empezar pasaba esto…

Aquel festival no terminó en tragedia múltiple porque Cthulhu debía tener otras cosas que hacer, pero esa es otra historia que no vamos a contar hoy porque el festival terminó fuera como fuese, pero Fu Manchu no.

Por suerte, el pasado jueves, nada se voló, ni se incendió, ni tuvieron que pagar de más a otras bandas para que no se desatase la tercera guerra mundial. Que había más gente que en la guerra,  eso sí, pero sin hostilidades. Al menos al principio, porque según iba avanzando el concierto la sala se empezó a calentar y el público se convirtió en un mar de brazos agitados sobre el que surfear. A ritmo de clásicos de ayer y hoy, más de ayer que de hoy, no olvidemos que estamos ante un grupo que tiene más de 25 años de trayectoria aunque haya sabido mantenerse en la cresta de la ola del stoner y en bolos como éste demuestran cómo y por qué.

Lejos de esas desert sessions que te invaden los sentidos y, como un mantra, te elevan hacia el nirvana musical, a pesar de que en la época de Brant Bjork se acercaban a esos temas espesos más típicos de grupos como Kyuss, (claro, no iba a ser casualidad), Fu Manchu es uno de esos grupos de stoner rock en los que da igual el año, el disco o el tema que hagan sonar porque suenan a Fu Manchu. Ese sonido sería reconocible incluso si les diera por arrancarse con una de Los Pecos. Para beneplácito del público sólo tocaron cosecha propia (excepto una versión del Freedom of Choice, de Devo y del Godzilla, de Blue Oyster, que ya suenan más propias que ajenas), en una selección de lujo que quedó patente desde el principio. Si al poco de comenzar el espectáculo ya estás escuchando Hell On Wheels, sabes que la que se te viene encima va a ser memorable.

Y no fue para menos. Oleadas de riffs nos golpeaban en el pecho (si estabas en el centro del pogo porque si te salías de él… hay que reconocer que el sonido de la sala BUT fuera de la pista es muy deficiente) mientras iban sonando King of the Road, Boogie Van, Over the Edge, Blue Tile Fever o Evil Eye. La distorsión fuzz y el guagua nos fueron poseyendo e hiceron que nos desgañitásemos todos coreando en Laserblast, hasta llegar al éxtasis con el cierre habitual (por lo que me han contado, porque no lo había vivido), Saturn III.

Fu Manchu es una banda que, a pesar de superar la edad media de los asistentes en un par de décadas, y eso que más de la mitad del público ya no cumplíamos los treinta, saben mantener el tipo como si de unos jovenzuelos se tratasen. La pulcritud con que todos los instrumentos se funden a pesar de ese sonido “sucio”, el buen rollo y la compenetración que se respira entre los componentes y la simbiosis entre el incombustible Scott Hill y Bob Balch, intercalándose como guitarra principal y base, dejan constancia de sus veinte años juntos on the road. Estoy por afirmar que hasta se arrancaban a saltar y cabecear a la vez en los mismos temas…

Once años han tenido que pasar y que hayan decidido hacer una gira conmemorativa del King of the Road, para que pudiera terminar de ver el show que Fu Manchu un día comenzó y nunca había podido terminar de ver, y aunque no me haya podido sacar la espinita de California Crossing, por lo menos ahora sí puedo decir que he asistido a un concierto completo de Fu Manchu. Y sin temer por mi vida.

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Si es creepy, es para mí.

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