GARO HONOO NO KOUKIN: inquisidores por el mundo.

Cuando la temporada de anime de invierno no te da lo que quieres lo mejor que puedes hacer es volver la vista atrás y seguir disfrutando de lo todo lo bueno que te dejó el otoño.

Por Teresa Domingo.


Lo bueno, y a veces lo malo, del anime es que tiene cabida para cualquier tema, personajes  y mezcla de conceptos dentro de una misma trama. Eso pasa con Garo. Aquí hay reyes, brujas, caballeros con armaduras mágicas, alquimistas con sus conjuros rollo Full-Metal, antiguos maestros y combates épicos… y todos encajan en este anime al que ya le queda poco para finalizar.

La historia se desarrolla durante la Edad Media española. Sí, sí. Los protagonistas son todos españoles, con nombres españoles, pronunciados como solo saben los nipones. El rey Fernando cae enfermo por el supuesto hechizo de una bruja. Como buen rey del medievo da orden de que comience la caza de brujas, con el consiguiente jaleo a la hora de diferenciar las brujas de verdad de las acusaciones de un vecino por envidia o miedo. Así que, por error, queman a una alquimista, Anna, no sin que antes dé a luz a León Luis, heredero del Caballero Dorado o Garo, quien con junto a otros caballeros (Kishi Makai) y alquimistas (Hoosi Makai) protegen a los humanos de los Horrors, oscuras manifestaciones demoníacas que aparecen donde hay mal y devoran a los humanos pecadores. Uno de esos caballeros es su padre, Germán Luis/Zoro, el sella horrors, que lo rescata de las llamas y le entrega la herencia de su madre: La armadura dorada y el anillo Madou. Diecisiete años después padre e hijo reparten estopa allá donde aparece un Horror, con la ayuda de otros caballeros y alquimistas como Emma Guzmán.

Empecé a ver este anime sólo por curiosidad. Cuando vi que se desarrollaba en España, más concretamente en la famosa localidad de Variante (¿?), no pude evitar fisgar, pero desde la primera e impactante imagen todo fue de bien en mejor. Lo dicho, de pronto me encuentro con las primeras imágenes de las brujas en piras, gente acusándose entre sí para no ser acusados por otros, el rescate del niño en una escena de acción que no me esperaba, sangre salpicando… Y además un dibujo estilizadamente desproporcionado y con mucho flow. Y, por lo que parece a primera vista, con una animación más que decente para los combates que están por venir.

Lo siguiente que me sorprendió fue el opening. La música es normalita, pero con unas imágenes coloristas, originales y sorprendentes para un anime de este estilo. Una vez avanzan los capítulos se confirma que la animación está lograda y que el vestuario bombacho-casaca-pañuelo sigue de moda en las mejores pasarelas medievales. Las armaduras son chulísimas en combate y se ha conseguido la fluidez de movimientos suficiente para que se aprecien los detalles mientras luchan, además de los ataques que realizan con las cintas de sus capas, como los tunos.

Con bastante contenido sexual explícito, también sorprende y se agradece que hayan buscado  planos y ángulos que burlan la censura y nos evitan ver media pantalla en negro. Hasta se pueden permitir el lujo de mostrar sin mostrar alguna que otra felación, que no suele ser muy habitual en anime.

Y para terminar, el ending, otra sorpresa, un tema de hardcore electrónico, con voz melódica. Una mezcla tan rara como el anime mismo pero que encaja a la perfección y no te importa escuchar hasta el final. Sinceramente yo hubiera puesto este tema al principio, que con las imágenes cuquis hubiera quedado fetén.

Recientemente he descubierto que este anime está basado muy poco fielmente en una serie tokusatsu, o de efectos especiales del mismo nombre, y dos o tres películas (Chapter of the  Black Wolf, Makai Senki…) que cuentan historias sueltas de los Horrors, de las armaduras y de las sacerdotisas. Tendré que fisgar, a ver…

Sigue a Teresa Domingo en Twitter: @Tuiteresita

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Si es creepy, es para mí.

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