GICHI GICHI KID. Escoria humana, he aquí tu castigo.

Un cómic de superhéroes tal y como lo entiende el perturbado mayor del reino manga, Suehiro Maruo.

Por Teresa Domingo.

gichiportada
Gichi Gichi Kid vió la luz en Japón en 1996 y en nuestro país en 2005, Aquí llegó en un tomo con sobrecubierta, con una portada colorida, que respetaba la original, editado por Glenat, como era habitual para la obra de Maruo.

Recientemente EDT ha reeditado el tomo, de forma bastante cuidada. 160 páginas, en tapa dura y papel grueso, cambiando la portada, pero manteniendo el colorido original. También se han mantenido las cuatro primeras páginas que el autor preparó en para imprimir en bitono. El resto del manga está dibujado en blanco y negro.

Gichi Gichi es la onomatopeya que se usa en Japón para expresar chirrido o rechinar, por lo que podríamos traducir el título como “El Niño Chirriante”. Para respetar el original se ha mantenido la expresión “gichigichi”, tanto en las onomatopeyas como en el nombre del protagonista. Y es que, efectivamente, Gichi Gichi es un niño grimoso, con aspecto de marioneta de ojos de cristal, y que posee unos extraños poderes con los que se venga en secreto de las injusticias que le rodean. Un protagonista que puede resultar travieso al principio, pero, según nos van presentando personajes, situaciones y los propios poderes que tiene el niño, comprendemos que realmente es perverso y vengativo.Las grandes decepciones humanas, como la envidia, la trampa, la soberbia, la ruindad y la falta de respeto se ven castigadas por diversas “téncnicas secretas gichigichi” que ayudan al personaje y sus amigos a librarse de extrañas situaciones.

Así de simple es el argumento de este manga, del que poco se puede destacar del guión. Con la venganza y el dolor como único nexo de unión entre capítulos no se puede hablar de una línea argumental como tal. Compuesto por capítulos sueltos que comparten escenarios y personajes pero que nos presentan, a modo de historieta, cada una de las situaciones surrealistas, que Gichi Gichi tiene que resolver de manera todavía más surrealista. No hay nada que aporte cohesión a los capítulos y explique la actitud del protagonista. Hurtos en la escuela, escarmientos al empollón tramposo de la clase, una secta escondida en el pasaje del terror de un parque de atracciones, o una particular versión del hombre araña, que expulsa su tela por el ojete (uy, perdón) y no por las muñecas, como tiene que ser. Para eso está Maruo, y por eso me gusta tanto. Este tipo de escenas escabrosas son dibujadas con tal naturalidad que, dependiendo del estómago del lector, pueden resultar hasta graciosas. gichi

Sí que es verdad que puede resultar algo soso, para lo retorcido que suele ser el autor, que nos tiene acostumbrados a otro tipo de escenas, que nos ha colmado de terror y grima con obras como La Sonrisa del Vampiro, Midori: la Niña de las Camelias o El extraño caso de la Isla Panorama. Pero Maruo no defrauda. Lejos de la temática Ero-Guro habitual, mantiene su esencia y reivindica su dibujo. Un dibujo limpio, que atrae y repele a la vez, claramente influenciado por el sensei Osamu Tezuka, y que nos deleita con un ambiente rancio y malsano, de efectos claroscuristas, que recuerdan al expresionismo de los años 30 y a la fotografía japonesa de la misma época, de cuadros fuertemente contrastados y sombras duras.

Gichi Gichi Kid es un manga que se lee rápida y cómodamente, y que me ha entretenido y divertido. Al fin y al cabo es la expectativa que todos tenemos cuando compramos cómics.

Una propuesta diferente a los sobresaltos habituales en una obra de Maruo. Una vuelta a la  infancia, al día a día con los compañeros de clase, a las típicas peleas y venganzas de patio de colegio vista desde la perspectiva adulta y perturbada del máximo exponente del manga Ero-Guro.

Sigue a Teresa Domingo en Twitter: @Tuiteresita

Acerca de Teresa Domingo 143 Articles
Si es creepy, es para mí.

Be the first to comment

Leave a Reply

Tu dirección de correo no será publicada.


*