Gran Hotel Budapest: Una comedia diferente

¿Una comedia con genial fotografía, sentido del humor peculiar, gran guión y un reparto de lujo? Dos por favor para el Gran Hotel Budapest.

Por Javi Jiménez Gómez

Cuando entre capítulos de los Simpsons apareció el primer spot que ví del Gran Hotel Budapest me dió la impresión de ser una película divertidísima de esas que no te puedes perder… Claro, como todos los trailers de comedias. En apenas 30 segundos se suele condensar toda la artillería pesada humorística del film y cuando llegas a ver la película compruebas que el resto es materia insustancial, no hay nada más detrás de esos 30 segundos.

Yo cuando fuí a ver la película no sabía que había ganado el Gran Premio del Jurado del festival de Berlín, ni que Wes Anderson estaba detrás de ella, ni Edward Norton, Bill Murray, Adrien Brody, Willem Dafoe y un largo etc de secundarios de lujo.

Fuí a verla sin más contemplaciones, era miércoles, el cine estaba a un precio asequible y quería pasar un buen rato con mi acompañante. Parecía que no iba a decepcionar. Y no lo hizo.

El Gran Hotel Budapest es un alojamiento de lujo situado en una ficticia República de Zubrowka, una región que por lo que se deduce podría estar cerca de nuestra Suiza y Polonia. Gustave es el conserje que lleva el hotel cuidando hasta el mínimo detalle en todo aquello que sus huéspedes requieran de él , sobre todo si se trata de las peticiones de las ancianas ricachonas. Cuando una de ellas muera y se interponga en el camino de la familia y El Niño con Manzana, solo su fiel ayudante de vestíbulo le ayudará (más o menos) a sortear todas las dificultades que se interpondrán en su camino. ¡No todo podía ser perfume caro, buen vino y pasteles de Mel’s!

Todo ello relatado en un libro, cuyo autor visitó el Gran Hotel un tiempo después en plena decadencia donde se le fue relatada esta historia. Más niveles que Inception, oiga.

A pesar de ser una producción americana, lo cierto es que no tiene síntomas de la americanada típica y a servidor le recordó más a un tipo de humor inglés. No faltan los gags físicos, las rídiculas persecuciones o los brillantes planos donde sin nada más que una expresión nos arrancan la sonrisa.  Unos toques de humor negro, muy tarantiniano como me comentaba mi acompañante aliñan el film listo para el consumo.

Gran Hotel Budapest es una comedia ridícula y extravagante como un sketch de Monty Python pero sutil y refinada como una doncella de la corte. Wes Anderson es muy cuidadoso con los detalles y en cada plano pone amor y mimo para sorprender al espectador, aunque en la pantalla no esté pasando nada. Desde luego, Gran Hotel Budapest consigue una atmósfera propia en cada segundo de metraje, desde la ambientación imaginaria hasta en los detalles visuales,  que la hace destacar entre la abrumadora cantidad de filmes que serán estrenados este año.

La sencillez del humor

Por supuesto el guión no iba a ser menos y está muy cuidado, con un estilo novelesco, exagerado y redicho que tanto le encanta al conserje Gustave, poeta aficionado y que se marcará unas muy buenas líneas durante la película.

Nunca he sabido muy bien apreciar la interpretación de los actores, pero desde luego Ralph Fiennes se marca una actuación memorable en el papel del gran Gustave, un hombre educado y refinado al que no le importa mancharse las manos (mientras pueda perfurmarlas después), que  se ganó mi simpatía desde el primer momento.

Pasar un buen rato, ameno y divertido,  no está reñido con disfrutar de un buen producto, y Gran Hotel desde luego lo es. Entretenimiento de calidad Cabezas. No la dejen pasar si pueden evitarlo, la disfrutarán.

Sigue a Javi Jiménez en Twitter en:  @Teren25 

Acerca de Javier Jimenez 184 Articles
Consumidor experto, reseñador amateur. Me gusta la música fuerte, la ciencia ficción, las series animadas y así os lo hago saber.

Be the first to comment

Leave a Reply

Tu dirección de correo no será publicada.


*