GUADALUPE PLATA. Directos desde el pantano.

Cuando uno es del sur, de Úbeda concretamente, lo lógico es que le corra por las venas la música del sur. Lo raro es que sea la del sur de Louisiana.
Por Teresa Domingo.

guadalupeplata
Este domingo la sala Twister, de Leganés, acogió a Guadalupe Plata, un grupo que se basta tan sólo de tres componentes para dar un espectáculo del que pocos grupos pueden presumir.

Sin apenas tarima, ni grandes parafernalias de amplis ni pedales, el trío sureño nos ofreció un directo de enorme calidad. A un palmo de la guitarra, asistí, embobada, a un show que me hizo bailar, aplaudir, silbar y llevarme bastantes veces las manos a la cabeza del asombro.

Lo que ellos definen como “sonido pantanoso” resulta ser una estructura de blues que no suena a blues, que encierra cierto aire psychobilly, y en la que han encontrado la mezcla perfecta para obtener como resultado un blues oscuro, de sonidos sucios y obscenos. Un sonido personal, que se ha convertido en el sello de la casa.

Los componentes de Guadalupe Plata son Pedro de Dios, voz y guitarra, Carlos Jimena, batería y Paco Luis Martos, bajo y contrabajo. El primer inciso lo vamos a hacer aquí. Lo de llamarlo contrabajo es porque suena como un contrabajo y cumple las funciones de un contrabajo, pero no porque sea un contrabajo. Realmente es, atención, un barreño bocabajo con un palo y una cuerda. Un instrumento casero genial del que, además del ritmo base, llegan a salir los sonidos más infames.

Sí, a priori, puede parecer que esta sea la peculiaridad y el reclamo del grupo, pero no nos quedemos ahí. El espectáculo de Carlos Jimena con la batería no es menos sorprendente que el barreño-contrabajo. Una batería pequeña, que, en ocasiones se acompaña de maracas y cencerros, siempre buscando añadir un toque más al sonido clásico y de la que consigue sacar mucho jugo. Y es que no hay que tener una batería gigante para dar espectáculo. Eso ya lo demostró con creces Slim Jim Phantom, de los Stray Cats, al que a veces recuerda el bailoteo de Jimena.

gplataFinalmente, llegamos a la guitarra. Lo que hace Pedro de Dios con la guitarra no tiene nombre. Delante de mí, un guitarrista que toca desde dentro, que, a pesar de pasar medio concierto escorado o directamente de espaldas al público, consiguió ponernos los pelos de punta. Un músico al que poco le importa agazaparse en una esquina, si con ello consigue sacarle el sonido que quiere a su instrumento. Y aquí viene el segundo inciso. En manos de Pedro de Dios la guitarra pierde su significado literal y pasa a ser un instrumento no sólo de cuerda. El repertorio de sonidos que consigue sacar sin la ayuda de una pedalera es realmente extenso y extraordinario. Pedro golpea el mástil, la caja, rasga las cuerdas sin piedad y hace chirriar la guitarra buscando distorsiones donde no las hay. Sonido pantanoso, sucio, ponzoñoso y magistral.

Con pocas letras, estribillos o estructuras definidas, temazos como Rata, Esclavo, Milana, Me Vuelves Loco o, mi favorita, El Boogie de la Muerte, sonaron a todo volumen y nos revolvieron el alma y las tripas.

En definitiva, Guadalupe Plata, un grupo pequeño con un gran directo, potente y que derrocha música y lo da todo. Como tiene que ser un directo. Casi una hora y media de espectáculo en todos los sentidos, que sólo deja ganas de repetir.  Os dejo un tema en directo en Austin, Texas, el mejor ejemplo de todo lo que acabo de describir. Disfrutadlo y si podéis ir a verlos, mejor.

 

Sigue a Teresa Domingo en Twitter: @Tuiteresita

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Si es creepy, es para mí.

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