GUÍA DEL AUTOESTOPISTA GALÁCTICO: humor británico para llevar

Van un inglés, uno de Betelgeuse y el Presidente de la Galaxia en una nave espacial robada…

Por Patri Tezanos

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Hay muchas y variadas cosas británicas. Puntualidad británica, por ejemplo. Hay quien habla también de fealdad británica, de la existencia de personas británicamente feas, a saber, dientes malformados, narices porcinas, pelo lacio… Pero si hay algo británico exportado a más lugares del mundo (lo de la puntualidad, por desgracia de nuestra salud, es lo de menos) es el humor británico.

El humor británico es sátira, es absurdo, mordaz, biensonante, criticón, educado, político, egocéntrico… y carreras, muchas carreras. Es un terreno en donde los británicos se ríen de sí mismos en particular y del ser humano en general, y ya sabemos lo que denota la risa sobre uno mismo.

Mundialmente conocidos son Monty Python, Mr. Bean o Benny Hill, y, más actuales, The Office o The IT Crowd. Si alguien piensa en humor inglés, piensa en televisión, y si piensa en humor inglés saliendo por la pantalla del televisor, piensa en algún show de los mencionados. Pero, cosas de España, con este calor insoportable la mayoría de los días no apetece estar aparcado dentro de casa delante de un televisor. A uno le apetece tirarse a la bartola en una piscina o en un parque. Si le apetece también humor inglés, ¿debe aguantarse? Claro que no. La literatura, como siempre, es nuestra servil compañera.

Douglas Adams es uno de los exponentes de la literatura británica de humor, y Guía del Autoestopista Galáctico es el primero de su pequeña saga de aventuras galácticas. Aventuras galácticas colmadas de humor británico. El libro es una especie de chiste de An Englishman, an Irishman and a Scotsman sólo que hay que cambiar al Irishman por un tipo de Betelgeuse y al Scotsman por el Presidente de la Galaxia, y en vez de suceder la acción en bares o en precipicios, sucede en una nave espacial y viajando de planeta en planeta.

DontPanicCarryATowelEl escenario galáctico, por supuesto, se trata de una excusa. A partir de ella, Douglas Adams crea sátira de la humanidad y de la sociedad inglesa. El libro se ríe del sistema y de la sociedad, del existencialismo y de las grandes preguntas, y sobretodo del ombliguismo que exhibimos nosotros, los humanos. Es una sucesión de acciones y las consabidas carreras en donde los protagonistas, terrestres y extraterrestres, se cruzan con personajes, diálogos constantes y dinámicos, que nos ponen en nuestro sitio.

Perdóname, Padre, porque voy a pecar: voy a comparar dos escritores, pero es que es imposible hablar de Adams sin mencionar al eternamente de moda Terry Pratchett. Aprovechando que este último es, con diferencia, mucho más conocido y vendido (y robado), me atrevo a afirmar con contundencia que a cualquiera que le guste Pratchett, le gustará Adams, garantizado, aunque fuesen sus aventuras anteriores a las de Rincewind y compañía (el orden de los factores altera el honor).

Guía del Autoestopista Galáctico es un excelente libro para desengrasar la mandíbula. Nada de historias profundas o argumentos trepidantes. El argumento, como digo, no es más que una sucesión de golpes de azar absurdos, de explosiones y carreras que no conducen a ningún lugar en particular. Episodios breves con una divertida moraleja. Un Teo se va de farra, para el niño y el adulto. Un libro con el que da gusto levantar el dedo pulgar, asomarse a su ventanilla mascando chicle y preguntar coquetamente “¿Me llevas?”, y disfrutar aunque acabemos estampados en alguna estrella.

Don’t Panic.

Sigue a Patri Tezanos en Twitter: @PatriTezanos

1 comentario en GUÍA DEL AUTOESTOPISTA GALÁCTICO: humor británico para llevar

  1. Este libro me encanta, es mi favorito de este autor, recientemente vi en HBO la adaptación de esta obra en película y me gustó mucho, además Douglas Adams participó como guionista en el filme.

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