HARDCORE HENRY. Acción en primera

La nueva película de cine experimental que te gustará más o menos dependiendo de la fila del cine en la que te sientes.

Por Teresa Domingo.

Con apenas una semana de margen entre la presentación en el recién finalizado Festival de Cine Fantástico y Ciencia Ficción de Sitges y el estreno oficial en cines, llega este viernes a la cartelera española Hardcore Henry, una coproducción ruso-americana rodada íntegramente en primera persona y que ha sido una de las que más gratamente me ha sorprendido en esta edición.

Todo gira, y nunca mejor dicho, en torno a Henry, un ciborg que ha sido devuelto a la vida por su esposa, una experta en androides. No tiene aún instalado el software para poder hablar y tampoco oímos sus pensamientos, así que no podemos más que dejarnos llevar por lo que ve y lo que oye. Sin darte tiempo apenas a acostumbrarte a este nuevo experimento cinematográfico,  da comienzo una agitadísima doble persecución que parece no tener fin, en la que un villano con telekinesis y sus esbirros mercenarios que quieren destruirle, secuestran a su mujer y Henry se ve obligado a recorrer medio Moscú a carrera limpia para salvar la vida (o lo que sea) de ambos, con la ayuda de un múltiplemente clonado Sharlto Copleys.

Algunos de los asistentes al festival ya íbamos sabiendo que nos íbamos a encontrar algo más que alguien sujetando una cámara ante la que ocurren cosas, forma parte del ritual de selección de visionados de tan magno evento, ya éramos conocedores de que se había hecho con el premio del público del Festival de Toronto, así que, con la seguridad de que algo, cuanto menos original y digno de mención nos iban a poner, como que te sientas más decidido en tu butaca.

Lo que nos lleva a un tema importante: la butaca. Os decía al principio que una mala elección de tu asiento influirá directamente en tu opinión sobre ella. Si te sientas a disfrutar de algo más de hora y media de acción trepidante en primerísima primera persona y lo haces de la mitad del cine hacia delante puede que necesites una biodramina.  Pero nosotros ya hemos corrido por bosques huyendo de brujas malvadas, ya nos hemos escondido en comunidades de vecinos y bodegas de barco mientras nos perseguían los zombis y estamos hartos de jugar a un cerro de videojuegos en primera persona, así que estamos curados de espanto.

Parte de mi curiosidad era saber cómo iban a suplir la parte narrativa que se consigue a base de planos, cómo iban a ofrecernos los contraplanos del personaje con el que compartimos historia, más allá de los reflejos que consiga el personaje al mirarse en un espejo o a través de un cristal. Pues bien sencillo, no los hay. No le vemos la cara al protagonista en ningún momento, porque somos él.  Un gran truco para lograr dos cosas. La primera es implicarnos de la manera más directa en la acción, obligándonos a empatizar con el personaje y haciéndonos obtener la información, no sólo a la vez que él, sino a través de él. La segunda es ocultar que hasta diez actores y atletas, incluidos el director y el diseñador de la sujeción de las cámaras, tienen que encarnar a Henry, ya sea por necesidades técnicas o porque correr, saltar y hacer lo que se supone que hace un ciborg en una persecución, con la sujeción de la cámara, acabó ocasionando dolores y lesiones de cuello a todo aquel que se ponía a ello. Hablamos de una máscara especial que ha sido diseñada exclusivamente para este rodaje, unas GoPro Hero3 (Black Edition) con estabilizadores magnéticos y muchas cosas más, dando como resultado una gran calidad de imagen y tortícolis.

A pesar de contar con poco presupuesto se ha invertido al máximo y casi todo se empleado en el complicado montaje y titánico trabajo de edición para hacer encajar cada plano y hacer de todo un solo metraje. Evidentemente para lograrlo hay que realizar un trabajo previo y minucioso de preparación de cada secuencia, para no dejar al azar las caídas o la desorientación por los dos millones de hostias que se lleva Henry y aprovechar estos momentos para mostrar el resto de la acción en plano general.

¿Los perpetradores de todo esto? Ilya Naishuller y su camarógrafo de confianza y diseñador de las máscaras sobre las que se montaron las GoPro, Sergey Valayev, responsables además de los videoclips de Biting Elbows. Esto no tendría mucha relevancia si no hubieran sido precisamente los vídeos The Stampede o Bad Motherfucker los inspiradores directos para la realización de esta cinta, de tal modo que numerosas secuencias están planteadas como un videoclip y hasta los mamporros se dan a ritmo de techno, componiendo un novedoso musical en el que, en vez de cantar, se arrean guantazos. Maravilloso.

Hardcore Henry es una película que se disfruta desde dentro y que no da tregua (ojo, que no nos queda nada para los estrenos en VR, durante el mismo festival de Sitges hemos podido ver varios cortos en este formato y la calidad ya empieza a ser notable). Una dirección, un tipo de rodaje y un montaje apabullantes que dan comienzo a la narración con la intensidad muy arriba y que no decae en ningún momento. Un experimento divertido repleto de violencia extrema y explícita y de elementos de ciencia ficción, con algunos gags y guiños directos al espectador que se convierten en los únicos respiros en la acción y con una trama oculta tras las mil y una putadas a las que Henry se tiene que enfrentar que, además de entretenida, la hace interesante.

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Si es creepy, es para mí.

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