HILLBILLY. El camino del héroe sureño.

Rebuscando entre las nuevas editoriales me he encontrado con Hillbilly y creo que ha sido un flechazo a primera vista. Maldito y sensual Eric Powell…

Por Joe Runner.

Hay que ver las vueltas que da la vida. Hace más de una década ya que un joven Eric Powell llevó unas páginas a la, por aquel entonces, joven editorial Avatar Press para publicar una tirada llamada The Goon. Esos tres números en blanco y negro sirvieron para que Powell dejará clara su intención de aportar algo nuevo y fresco al medio, sin ningún tipo de miedo a que no tuviese un gran recibimiento por parte del público. Podría decirse que ese ímpetu le sirvió para continuar con su historia de terror con humor negro y alguna que otra burrada, ya que pronto se quedó sin editorial que publicase su cómic y tuvo que recurrir al desesperado recurso de autoeditarse su propio material bajo el nombre de Albatross Exploding Funnybooks. Por suerte, su “sello editorial” tuvo una vida bastante corta, pues cuatro números después ya encontraría en la editorial del caballo negro la casa perfecta para lo que más tarde se publicó en nuestro país como El Bruto. Desde ese momento, Eric Powell no ha dejado de crear historias en distintos lugares, consiguiendo concluir varios proyectos que tenía pendientes, pero por lo visto las ideas le salen a borbotones a este señor, pues hace un año volvió a abrir su editorial Albatross para ofrecernos un póker de historias la mar de interesantes, comenzando por la que sirve de bandera: Hillbilly.

La historia nos lleva al sur estadounidense más profundo, acompañando a un hombre llamado Rondel que tiene como arma el cuchillo de carnicero del Diablo y su mejor amiga es un oso de varios metros de altura que siempre viaja con él. A medida que avanza en su largo peregrinaje por los lugares más remotos de las tierras sureñas, nuestro protagonista será conocedor de diferentes historias relacionadas con el desconocido folklore de la zona y en las que siempre deberá desempeñar un papel más que activo para encargarse de repartir justicia allá por donde vaya. Tras un truculento pasado relacionado con la brujería y la muerte, usará su buen corazón y su cuchillo de carnicero para ajusticiar a aquellos monstruos que se dedican a torturar a todos esos inocentes que conforman los pequeños pueblos o aldeas que se dedica a visitar en sus viajes. Con una vieja vendetta como misión principal no dudará en ir de cara al peligro si con ello consigue que el bien se imponga ante la injusticia de la maldad. Y es que no existe nada más duro y solitario que ser un héroe herrante…

Si con el nombre de Hillbilly no deja clara su intención, haciendo referencia al famoso estilo musical que predominó en el sur de los Estados Unidos en la década de los años 20, amén de que es la forma peyorativa de llamar a los sureños que vivían en la zona de los Apalaches, no duda en darnos una gran dosis de folklore de una zona rica en mitos y leyendas relacionadas con satanismo, brujería o maldiciones. Sin hacer de cada una de sus historias autoconclusivas una lectura densa en la que explicarnos con todo tipo de detalles los tejemanejes de una cultura tan desconocida para los que no son de ese lugar, se dedica a mostrarnos los grandes tópicos que han hecho famosa la leyenda de las historias de paletos locos asesinos, brujas sádicas que se dedican a comerse a la gente o la típica maldición relacionada con la música (más concretamente un violín, como no podría ser de otra manera). Todas las aventuras de Rondel son muy entretenidas, dejando claro Powell que todos estos años de evolución con El Bruto han servido de fogueo para especializarse en temáticas alejadas del humor.

Hay que dejar claro que este cómic está algo más cercano al último trabajo del artista sobre su obra magna, con un toque mucho más serio, pero que huye de esa pesadumbre que envuelve a la obra. Incluso el dibujo, sublime en todo momento, utiliza una gama de colores que evoca más a un mundo de ficción y aventuras que respaldan este universo de magia, pese a que luego siga gozando de viñetas totalmente brutales a la hora de reflejar la violencia. Porque si Powell ha crecido como guionista en estos últimos años, en Hillbilly nos deja muy claro que es una auténtica bestia con un lápiz en las manos. Ha sintetizado un poco su dibujo, haciendo mucho más fino su trazado y acompañándolo con un juego de luces que siempre ha manejado a la perfección. Además, ha abandonado su tono caricaturesco en detrimento de un arte mucho más detallado, jugando con la focalización de su arte y dándole mayor calidad a lo que quiere que el lector mire. La sencillez con la que dibuja este señor es uno de los grandes regalos que disfrutamos los seguidores de su trabajo.

La única gran pega es que ninguna editorial española se ha mencionado sobre la publicación de esta maravilla en nuestro país. Hillbilly es un cómic que se disfruta de principio a fin y que no necesita de un seguimiento fiel para poder gozarlo en cualquier momento. Creo que actualmente no se está haciendo nada que se le asemeje, ya sea por el formato de las historias, la temática o el mismo apartado artístico, pero cada una de sus páginas rezuma esa magia que tienen esas historias que, sin necesidad de hacer mucho ruido, consiguen ganarse un hueco en nuestros corazones. Me da igual cómo lo hagáis, pero tenéis que echarle un ojo a Hillbilly. Aunque sea por leer algo de Eric Powell.

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Cuenta la leyenda que un zhéroe entró en una isla llena de cabezas cortadas...

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