Hot Toys, el amor y la quiebra de la economía familiar

Llega un momento en la vida de todo friki, en el que se debe asumir que eres prisionero de tus más bajos instintos y que, de forma inevitable, vas a acabar gastándote una cantidad indecente de dinero en una figura articulada de procedencia asiática.

Por Javier Marquina.

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Horas eternas de diversión modular.

Si tengo que explicarte la razón por la que un hombre de 38 años siente fascinación por las figuras tridimensionales de sus héroes de ficción favoritos, o bien te has equivocado de web, o bien te has equivocado de web. Pertenecer a este mundo al que dedicamos tantas horas y pesares incluye respetar una serie de reglas no escritas, entre las que se incluye profesar adoración hacia uno de los mecanismos económicos más poderosos inventados durante el siglo XX: el merchandising. Importa poco que tipo de objeto, aparato o accesorio quieran colocarnos con la excusa de representar de manera más o menos fiel aquello que nos gusta. Hay que tenerlo, y cuanto antes mejor. Nadie habla de ello, pero todos lo sabemos.

Aunque hay maneras mucho más demenciales de gastarte tu dinero, como por ejemplo el busto a tamaño real de Darth Vader con el que Sideshow puebla nuestras pesadillas de coleccionista, hoy me toca hablar de una faceta menos hiriente del coleccionismo, un punto intermedio entre el “te has vuelto loco” y “comprar un sacapuntas de Spiderman ya me parece un derroche inconsciente”: las figuras articuladas de la compañía Hot Toys a escala 1/6. Son ridículamente caras, pero no necesitas asaltar el tren del dinero para comprarte una. Con prostituirte viernes y sábados en un polígono industrial, es más que suficiente.

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Todos sus brazos acabaron cayendo.

Para los que como yo, siempre tuvieron como juguete preferido los que hoy llamamos “figuras de acción”, lo que el mercado nos ofrece hoy en día, es una extraña mezcla de infierno y paraíso. Los que crecimos creyendo que aquellas figuras rígidas y encantadoras de las “Secret Wars” o los inolvidables y anatómicamente imposibles “Masters del Universo” eran el epítome de la creación de la industria juguetera, nos hemos transformado en hombres talluditos para ver como esa industria se ha convertido en algo diferente, en algo no sólo objeto de diversión, sino también de coleccionismo desaforado. Aquellas figuras apenas articuladas, de pintura tosca y plástico barato fueron la llave que abrió una puerta que nuestra cartera desearía no haber abierto nunca. Crearon un vacio en nuestro espíritu. La necesidad de disfrutar de mejores figuras, de mejores diseños, de que cada uno de nuestros héroes favoritos tuviera una representación digna, de anatomía correcta y adecuadamente articulada. Aquellas figuras sencillas, aquellos Clicks de Playmobil, aquellos Madelman,  aquellos Geyperman heredados de un primo generoso que llenaron nuestras solitarias horas de ocio, nos prepararon para ser las víctimas perfectas de lo que vendría después. Nos hicieron receptivos y tolerantes hacia la idea de gastarnos 200€ en un muñeco pensando convencidos que estamos comprando una ganga. Y lo hacemos. Porque las figuras de Hot Toys merecen cada céntimo gastado. O eso han conseguido hacernos creer estos agentes demoniacos del caos y la destrucción monetaria.

A día de hoy poseo 5 figuras de Hot Toys: un Iron Man, un Capitán Harlock, Deunan de la película de CGI de Appleseed, una de las agentes de Jin-Roh y el Capitán América de la película El Primer Vengador. 5 joyas que decoran mi estantería y que miro furtivamente de vez en cuando, como el dragón que duerme sobre sus tesoros. Es difícil explicar para alguien ajeno a esta fiebre la fascinación que estas figuras causan en su poseedor, el detalle exquisito, la perfección que alcanzan en cada una de sus partes. Desde los uniformes, a los accesorios, pasando por las increibles esculturas de los rostros, todo en las figuras de Hot Toys grita calidad y precio desorbitado. Excelencia y ruina económica. Amor y culpa a partes iguales. Sin embargo, esa culpa inicial no impide que una vez empezado el exceso, la droga del plástico con manos intercambiables te coma por dentro y te obligue como anillo único a comprar y buscar esa figura que has visto, que no tienes y que te encanta. Ese Heath Ledger del Caballero Oscuro, en una especie de exorcismo necrófilo. Ese nuevo Lobezno con la cara de Hugh Jackman. Ese Tony Stark magnético e imposible.

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Ese oscuro objeto del deseo.

Es dificil no contemplar el catálogo y no sentirse fascinado por alguna de sus figuras. Desde Bruce Lee a Predator. De Star Wars a la colección completa de armaduras de las películas de Iron Man en sus correspondientes vitrinas. De Batman y el Joker a la Viuda Negra. Ahí fuera hay una figura con tu nombre, esperándote en alguna vitrina o en alguna de las lóbregas esquinas de eBay. Una figura que comprarás, sacaras de su impecable caja con amor y acunaras como si de un hijo querido y deseado se tratase. Una figura que te recordará todos los días lo enfermo que estás, lo inconveniente que es esta enfermedad para tu economía y lo encantado que estás de sentirte tan enfermo y tan feliz mirando tu nuevo muñeco articulado oriental con sus pantalones de tela, sus complementos de cuero y su escudo brillante.

Dicen que para ser un hombre completo hay que plantar un árbol, tener un hijo y escribir un libro.

Paso.

Para sentirme completo, sólo necesito reunir mis figuras y recordar al mirarlas lo geniales que son. Soy un hombre de placeres sencillos. Y articulados.

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Acerca de Javier Marquina 196 Articles
Nací, crecí, vomité ácido blanco y lechoso sobre un donut y me lo comí.

4 comentarios en Hot Toys, el amor y la quiebra de la economía familiar

  1. Macho, se como te sientes, hace poco las descubrí y me siento como el puto golum. Quiero todos los vengadores…y Lobezno, y Spiderman, y si saliese Leticia Sabater con su ojo vizco real, tb lo deearia. Aún estoy a tiempo de no volverme loco si no he comprado nada? SON MUY CAROOOOOOS!

  2. Un relato bastante descriptivo de lo que sentimos y vivimos los que cometemos la locura de hacernos afectos a eso de coleccionar algunos juguetillos, me inicie a consecuencia de ser papa, quise algunos muñecos de acción para mi hijo, posteriormente encontré los muñecos para grande y por ultimo llegue a los muñecos de coleccionista (hot toys) tuve la oportunidad de comprar algunos y como bien dices los cuidas como un tesoro por lo caros y por lo detallado, el pecado mas grande es comprar un muñeco tan caro que solo has visto por foto que esta fabricado para lucirse, para presumirse, pero saben no me atrevo a abrirlo, tengo en mi poder varios hot toys y nunca los he destapado y nunca lo haré, el que quiera verlos que busque fotos por Internet jajajaja, saludos y felicidades por tu post me recordaste momentos de cuando inicie mi afición.

  3. Amigo, como bien dices “es dificil explicarle a alguien ajeno a el coleccionismo la inversion hacia el hobbie y el gusto por cada pieza”, y es cierto ya que todo mundo (no coleccionista) invierte y gasta dinero en cosas que para algunos parece una tonteria (los cientos dolares y demas que gastan en la novia y que luego los deja por otro macho, mujeres en toneladas de ropas y accesorios que no usaran mas de una vez, dinero invertido en casino, etc). No justifico el hobbie del coleccionismo (el cual formo parte) ya que tiene sus pro y sus contra. No importa cuanto cueste una figura (que estas figuras son artesanias, no piezas que se eproducen en masa, de hay el precio por tanto esfuerzo), sino de como sepas INVERTIR. Proponerte un plan de ahorro para la piezas que deseas y tener paciencia son la virtud de un coleccionista que no atenta contra su seguridad economica ya que de hacerlo, no solo obtendras la pieza que quieres, sino que evitaras alicientes economicos. Yo a mis 24 años he podido comprar 5 Hot Toys; Luke, Leia, Han, Chewie y Ben Kenobi. ¿Como siendo un estudiante y trabajando a media jornada? bueno, sabiendo invertir y tener paciencia. Autocontrolarse es tambien importante si vez que tu situacion enconomica anda en numeros delicados.
    Como consejo, exorto a los amigos coleccionistas a que preparen un plan de ahorro aparte de sus gastos diarios y tengan paciencia y a disfrutar de el hobbie con el cariño con que expresa Javier. NO es enfermedad, total, todo en este sistema tiene similitud y practicamente todo seria enfermo, es solo un hobbie como cualquier otro en el que se busca el disfrute. No permitas que otro diga que hacer con tu vida y te incite a hacer lo que el quiere! la vida es una fiesta a pesar de los malos ratos, VIVE Y DISFRUTA!

  4. Como (pseudo)friki, puedo entender las emociones que impulsaron la realización del artículo. Yo también lo he sentido. Cada cual tiene sus predilecciones en lo que a ambientaciones de universos se refiere, pero si algo tienen en común es que el moldeado de esos siete céntimos de plástico en forma de muñequito “X” nos acaba saliendo por un pico. Por mucho que nos guste la fantasía, las facturas son reales.

    De lo que no habla el artículo es de una pequeña verdad incómoda: el coleccionismo no es para todo el mundo. Habla de rascarse el bolsillo para satisfacer un deseo -apetencia o capricho, más bien- que no sabemos satisfacer de otra forma. Podría incluso aceptar que, por definición, ciertos artículos sean considerados como “obras de arte”. Aceptamos “barco”. Pero no son pocas las personas que se ven obligadas a deshacerse de sus tesoros con tal de pagar las facturas. Yo el primero. Un centenar de coches de SCX, , la colección amarilla y azul de Dragon Ball, varias consolas retro que me dieron decenas de horas de diversión y las figuras de resina que venían con las versiones extendidas de ESDLA podrían constatarlo a sus nuevos dueños si hablaran.

    En resumidas cuentas, pienso que los frikis seremos más felices cuando aprendamos la diferencia entre frikismo y fetichismo.

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  1. Anónimo
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