HOUSE OF CARDS: Los leones maquiavélicos

El león (Panthera leo) es un mamífero carnívoro y una de las cuatro especies del género Panthera, aunque también los hay entre el género Homo. Algunos machos, excepcionalmente grandes, llegan a lucir una ambición larga, espesa y dorada, y una fiereza capaz de arrancar la cabeza a cualquiera que se interponga en su camino.

Por Patri Tezanos

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House of Cards es la historia de esto:

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Pero la historia de esto en un entorno como este, el cual por casualidad tiene estatuas de leones guardando la entrada:

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House of Cards es la historia de la lucha salvaje en un entorno institucionalizado como es el Congreso de Estados Unidos, en plena Washington DC, en donde las garras y las melenas han sido sustituidas por papeles, propuestas, leyes, engaños, alianzas y alopecia causada por el estrés de una vida cuyo principal motor es la ambición.

Este es Frank Underwood, el macho dominante del clan, aunque los otros leones todavía no lo sepan.

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He elegido la figura del león, pero podría haber elegido otra cualquiera. Cualquier otra especie que sea fiera y peligrosa podría servir. Pero lo cierto es que aún refiriéndome a leones, panteras, tigres, dragones de comodo o hipopótamos (que deberíais saber que causan más muertes humanas de las que en principio se piensa), el retrato quedaría incompleto. Porque House of Cards la protagonizan humanos, humanos cultural y educacionalmente dotados de algo que ningún otro animal dispone: la ambición. House of Cards no es una historia de la naturaleza, sino de la perversión de la misma.

Cualquier purista podría decir y defender que la ambición es un producto humano y que la humanidad es producto de la naturaleza, y que por tanto la ambición es natural. Sí, pero no. Porque la ambición de alto nivel es peligrosa, volátil y venenosa, y nuestra inteligencia nos sirve precisamente para evitar, entre otras cosas, lo peligroso, volátil y venenoso. La supervivencia, ya sabéis, lo que nos hace vivir mal en general. Y hay quien vive chapoteando en la ambición cuando la ambición es contraria a la inteligencia. Y la inteligencia es lo que destaca de nuestra naturaleza. Conclusión: la ambición es el retorno a lo salvaje. Fieras maquiavélicas. Bestias pardas trajeadas. Hidras bípedas. Sencillo silogismo.

¿El problema? Que la ambición y los trabajos por satisfacerla se han convertido en modelo para muchos de los nuestros. Y que la ambición es tristemente adaptativa en ciertos ambientes que son nuestro pan de cada día.

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House of Cards es la historia de un hombre ambicioso, una de estas bestias pardas trajeadas, dentro del Congreso de Estados Unidos. Un individuo de clase alta, pudente, casado con una mujer que está entre el florero, el apoyo, la leona y la dentellada, cuyo objetivo es conseguir el mayor poder posible sin importar las víctimas que vayan quedando por el suelo. Le asquean las personas que confunden el dinero con el poder porque sabe que todo lo demás se supedita al poder. Como bien resumió Homer Simpson mientras guardaba su montón de azúcar “en América primero se consigue el azúcar, luego se consigue el poder, luego el dinero y las titis”, solo que a Frank Underwood no le interesa el azúcar. Como los vestidos de su mujer, el café y todo lo demás lo prefiere negro. Lo amargo es su dulce.

Esta primera temporada de la apuesta de éxito de Netflix nos narra los pasos de Frank Underwood a través de los despachos en su camino hacia la presidencia de Estados Unidos, el poder total. En cada capítulo asistimos a cómo este congresista por Carolina del Sur va tejiendo su fina telaraña, intercalando apartes que parecen escritos por Maquiavelo a su príncipe, va jugando su partida de ajedrez y sacando a los peones del tablero (y a los caballos, alfiles, a la reina y al rey) con manotazos que combinan la mayor de las inteligencias puesta a servicio de la mayor de las ambiciones y acompañada de una ausencia total de pudor.

House of Cards es el retrato de la mayor violencia de nuestro tiempo: la que no se ejerce con poder muscular sino con el poder intangible, la influencia, los beneficios. Un relato en donde los políticos son unos tontos y otros malos y nosotros importamos una mierda.

A la vez nos lanza una pregunta: ¿es la ambición el camino? Sobretodo gracias a la figura de su mujer, la serie se adentra en los derroteros de estas dudas. ¿Merece la pena y todo un esfuerzo vital el poder? ¿Qué importa lo que hagamos si somos perecederos?

Una serie imprescindible, intensa y para disfrutar con la atención totalmente dedicada a desenmarañar la trama. Para todos los que quieran odiar un poco más este mundo y recrearse en la figura del Mal más actualizada.

Sigue a Patri Tezanos en Twitter: @PatriTezanos

3 comentarios en HOUSE OF CARDS: Los leones maquiavélicos

  1. Cuando me la describieron como “pedante”, cogí un poco de miedo a ver House of cards, pero al final resultó ser un descubrimiento. VIsualmente me parece una genialidad, y esos planos de Spacey hablando a la cámara… Brutal.

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