HUNDLEBERT SYNDROME: cuando la enfermedad es guay

El Síndrome Hundlebert, o Síndrome Volátil, es un enfermedad hereditaria de tipo dominante que se desarrolla exclusivamente en algunos de los miembros de ambos sexos de la familia Hundlebert.

Por Patri Tezanos

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La portada es la hostia; el tapete de ganchillo no tanto.

El primer caso documentado es el de E.Hundlebert (Constanza, 1415), desencadenado tras contemplar la quema en la hoguera por herejía del teólogo anticlerical Jan Hus. El síndrome, inicialmente latente, se inicia tras experimentar el enfermo un acontecimiento importante o psicológicamente intenso. El enfermo experimenta una fase inicial de taquicardia, hipertensión, espasmos, midriasis, vértigos, vómitos y ocasionales alucinaciones y pérdida de conciencia. En pocas horas, o de forma instantánea, se inicia un proceso de polimorfización en pájaro. Las transformaciones, permanente e irreversibles, son tanto psicológicas (Autismo de Hundlebert) como físicas, afectando a numerosos órganos y estructuras. Se han documentado transformaciones tanto completas como parciales. Las limitadas habilidades comunicativas de los enfermos hacen muy difícil el estudio de la enfermedad. La naturaleza del síndrome es desconocida y no existe tratamiento para la enfermedad.

Eso dicen los compendios de medicina sobre el Síndrome de Hundlebert (¿o no existe?). Y tienen razón (aunque en parte están equivocados, pues el primer Hundlebert se remonta a los Neandertales; lo he investigado): los afectados se definen, aparte de por las plumas, por una incapacidad para comunicarse. Pero no pasa nada si un grupo de ilustradores decide explorar el árbol genealógico de los Hundlebert, cada uno tomar un miembro de esta pintoresca y ¿desgraciada? familia y dibujarnos su historia en pocas páginas. La historia de los Hundlebert no cayó en el olvido.

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Este cómic de Ultrarradio, extraño y atípico tanto por forma como por fondo, es otro ejercicio de dibujar historias y olvidar las palabras. Siguiendo el mismo estilo de Mortland, del que ya os hablé en este post, se trata igualmente de un escaparate de estilos de dibujo, pero que va al más difícil todavía: el objetivo es contar las muchas y muy pintorescas historias de los miembros del clan Hundlebert. El único punto en común es el síndrome. ¿Cómo afectó a cada miembro? Cada ilustrador imagina y cada ilustrador lo dibuja. A partir de ahí, tu gusto decide. Si te convence el estilo, bien, si no, pasa página. Unos son más sucios, otros más pulidos, otros prefieren la pluma, otros la tinta, otros el lápiz… El Síndrome de Hundlebert es un cómic no apto para todos, sólo para los que disfruten con la ilustración y la historia como pretexto a su servicio (y no al revés, como se acostumbra).

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A pesar de su status de pretexto, la historia mola. Algunos autores la toman por su lado poético, otros por su lado humorístico, otros por su lado simbólico, otros por el irónico y otros la transforman en una historia diferente. Aunque se nota que existe diferencias en la calidad de los ilustradores (unos son más académicos que otros, pero todos rebeldes) al final lo que consigues es una variedad más que interesante. Es un cómic que se disfruta en menos de una hora; breve, pero no por ello poco exigente: no lo disfrutarás si no te propones desenmarañar cada historia del clan Hundlebert, y para eso tienes que imaginar junto al ilustrador y rellenar los huecos.

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Debería terminar con una catchy phrase estilo “déjate contagiar por el Síndrome de Hundlebert”, pero viendo las suertes que corren cada uno de sus miembros, mejor recomiendo leerlo con máscara de gas y guantes, por si las moscas. Te llenará la cabeza de pájaros.

Sigue a Patri Tezanos en Twitter: @PatriTezanos

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