I’ll Sleep When I’m Dead: El documental que redimió a Steve Aoki.

Es joven, es rico, es DJ (según a quién le preguntes) pero ¿cuánto conocemos de Steve Aoki?

Por Javi Jiménez.

Dejemos algo claro antes de continuar, no tengo una especial afinidad por Steve Aoki o su música, pero tampoco ninguna clase de prejuicio. Como creo que es sano con todos estos fenómenos que pueden no gustarnos o interesarnos menos (como lo es el EDM), mejor es irse con los trastos a otra parte y dejar que lo disfrute a quién le guste. Lo que sí es cierto es que el EDM ha creado una conversación muy interesante en el mundo de la electrónica, un revival de aquellos tiempos del rock-llena-estadios, en los que el dinero y la música se mezclan y ya no se sabe quién es cual ni la razón por la que se hace qué.

Steve Aoki ha estado en el centro de ese debate, probablemente el personaje más polémico del movimiento del EDM (exceptuando a Deadmau5). Aoki Comenzó a mezlcar en sus conciertos música y performance en un show punk hecho a la medida del adolescente medio. Centro de polémicas sobre si la música que sale de su equipo está simplemente preparada y él se dedica a actuar mientras suena una sesión pre-grabrada, sobre esa selección musical mil veces repetida basada en los Top 100, sobre si esto le hace más o menos artista… Lo innegable es que sus fans se cuentan por millones, sus shows se abarrotan y él continua haciendo sus espectáculos sobre el escenario. La pregunta es, ¿de dónde ha salido este tipo? ¿Quién es este Steve Aoki?

Según el documental, las principales influencias que forjan la personalidad de Steve Aoki  como artista son dos: su padre y el punk.

Nada menos que el hijo de Hiroaki Aoki, hombre de mil aventuras (que se merecen un documental propio) y entre otras cosas dueño, de la franquicia de locales de comida japonesa Beni Hanna, muy populares en USA. “¡Ajá!, ¡Steve Aoki es un niño de papá!“,  podrías pensar. Sin embargo el documental representa que eso estaba muy lejos de la realidad. La mentalidad japonesa de sus padres centrada en el esfuerzo hicieron que Steve Aoki tuviera que esforzarse en conseguir sus metas, como cualquier hijo de vecino. Por ejemplo, incluso cuando consigue un empleo en uno de los restaurantes de su padre es como pinche de cocina (empleo que odia y deja claro que no quiere seguir con el negocio familiar).  De él obtendría parte de su espíritu alocado, su padre un yonki de la velocidad y el riesgo hizo locuras como cruzar el pacífico en globo o intentar de superar el récord de velocidad sobre el agua. Pero también su sentido del espectáculo, Benihana no triunfó solamente porque la comida estuviera buena, sino que los chefs te la preparaban en la propia mesa de forma espectacular, troceando pescado delante de los morros de los impávidos americanos.

Steve se inicia en el negocio musical como miembro de una banda punk y promotor de conciertos que celebraba en su casa compartida de estudiante. Esas primeras fiestas, un poco de dinero de unos amigos y un cuartucho de mala muerte conllevarían la creación de Dim Mak, el sello discográfico de Steve. Con mucho la parte más interesante del documental, en la que vemos los inicios del sello, subido en la cresta de la ola del movimiento indie/dance con bandas como Bloc Party, Klaxons o Neon Blonde.  Forjado en el punk de Los Ángeles, con la eterna sombra de su padre sobre él, con las venas rebosantes de espectáculo vemos cómo comienzan las primeras fiestas de Dim Mak, a las que no me hubiera importado ir,  y las primeras pinchadas de Steve (donde le podemos ver ¡ojo! pinchando con vinilos*). En todo momento se ve a un chaval dándolo todo sobre sí mismo, al que le gusta la música y hace lo posible para vivir de ella e impresionar a su padre.

Con el fallecimiento de Hiroaki, en la que nos muestran a un Steve Aoki devastado, su parte más humana,  esla mayor laguna del documental. No mencionar si quiera que resulta bastante sospechoso que la herencia de su padre y su salto a la fama internacional ocurran casi al mismo tiempo es demasiado inocente.  Quizás tampoco quisieron ser tendenciosos cuando lo cierto es que detrás del personaje de Steve Aoki hay mucho trabajo.

Esa es otra de las bazas del documental: Steve es un currante. Nos guste más o menos su show, Steve hace una media de 250 al año ( a veces con itinerarios agotadores y prácticamente sin dormir). Se licenció en la universidad en Sociología y Estudios Feministas, aprendió la fórmula de marketing de su padre y la aplicó sobre su sello y fiesta en LA.

La gran conclusión del documental es el concierto que dio en Los Ángeles de forma gratuita coincidiendo con el lanzamiento de su nuevo álbum Neon Future II. Un final pretendidamente épico, que queda algo anticlimático, para un documental que no logra que nos emocionemos ni que conectemos por entero con Steve pero si que nos muestra una cara más desconocida para el gran público. Steve Aoki es un personaje de interés y su vida es digna de un documental, pero tal vez no sea este y haya que esperar a otro que nos lleve a los abismos más profundos de su personaje. No es un ángel pero tampoco es el villano que muchos dicen. Si preferís seguir utilizando como blanco de vuestra ira, no veáis esta película.

*de timecode, pero algo es algo.

Sigue a La Isla de las Cabezas Cortadas en Twitter y en Facebook.

Acerca de Javier Jimenez 174 Articles
Consumidor experto, reseñador amateur. Me gusta la música fuerte, la ciencia ficción, las series animadas y así os lo hago saber.

Be the first to comment

Leave a Reply

Tu dirección de correo no será publicada.


*