INDOCTRINATION. Controlando a las masas.

En un mundo lleno de prejuicios e ideologías instauradas en la sociedad, todavía quedan historias que nos hacen recapacitar. Y es que la ficción de Indoctrination es nuestra cruda realidad.

Por Joe Runner.

La situación actual entre Oriente y Occidente está en el momento más crítico de los últimos años. Últimamente no dejamos de ver en la televisión, leer en los periódicos o escuchar en la radio la cantidad alarmante de atentados que están sucediendo en tierras ajenas al islam. No hace falta ser un conspiranoico para darse cuenta de que sólo nos llegan noticias de “nuestras” víctimas por culpa de las ideologías peligrosas y radicales que quedan más allá de Europa, olvidándose de todos los civiles caídos durante años por parte de ejércitos libertadores que bombean primero y preguntan después. Es gracioso que se trate de poner a las religiones como catalizador de una guerra silenciada que lleva cerca de 30 años en activo más allá de nuestras fronteras europeas. Esto se trata de política y de manipulación de la población, enviando mensajes claros de odio y miedo a aquello que no conocemos y creando monstruos y dianas de nuestra ira para justificar que nuestros presidentes, jefe de Estado, reyes o similares hagan lo que les plazca con nosotros. Sobra aclarar que lo mismo le sucede a la pobre gente de Oriente. Al fin y al cabo todos somos víctimas de la mismo crimen: la política.

En Indoctrination nos encontramos ante una situación muy similar. En Texas aparecerá un cadáver de manera muy singular que llevará a los agentes del FBI Trent Daniels y Georgia Torres a sospechar que el nuevo gurú islámico en USA, llamado Sahir, está enviando un mensaje del poder que alberga. Para conseguir cercar al nuevo mesías de la yihad, deberán contactar con Denton Wilkins, un antiguo agente infiltrado en las filas del grupo terrorista en tierras españolas y que ahora está condenado a varios años de cárcel por terrorismo. Pero no tendrán fácil, pues Leonard Huxum, el antiguo compañero de Wilkins, también está cazando a Sahir por su cuenta, de maneras muy poco ortodoxas. La historia se tornará en una cacería a tres bandas en la que ninguna de las partes es inocente. Y es que nadie dijo que la vida fuera sencilla…

Lo que podría presentarse como la típica premisa de una película o serie de televisión de acción en la que los americanos son los buenos y los musulmanes son los malos, termina cogiendo un cariz pesimista y sombrío sobre las motivaciones que lleva a un ser humano a odiar a otro. Michael Moreci no se queda en la superficie que engloba el problema de la indoctrinación, criticando el conjunto de medidas y de propaganda que utilizan las élites sociales para controlar a las sociedades de sus respectivos países o zonas. Mientras que nos da nuestro pastel de acción con nacionalismo desmedido al que nos tienen acostumbrados los estadounidenses, nos muestra las distintas perspectivas de las ideologías políticas y religiosas que fomentan el odio entre iguales. Olvidaos de que Moreci se centre en los aspectos positivos de cada uno de los bandos, ya que se encarga de dejarnos claro que los extremos no son buenos, independientemente de cuáles sean éstos, del idioma que hablen o al dios que recen.

No os voy a engañar, no es el mejor cómic que he leído. Pero a diferencia de otros que me han encantado o han dejado el listón demasiado alto por ser algo innovador, Indoctrination me ha recordado que todavía existen artistas que intentan enviar un mensaje más allá de sus historias a su público, mandándonos al rincón de pensar. Hacía mucho tiempo que no encontraba un cómic con una crítica tan clara y tan sutil, que no te saca de la trama principal ni se pierde en exageraciones para dejar clara su intención. Se podría pensar que es un mensaje algo vacío para los que no estamos dentro del sistema americano, pero nada más alejado de la realidad. Además, el dibujo de Matt Battaglia es de un estilo algo feísta que me gusta mucho. Quizá su dibujo va de más a menos durante el transcurso de la obra, pero consigue una narración visual sencilla y ligera. El coloreado de Jim Campbell le añade empaque al arte, ya que sabe comunicar muy bien con las distintas tonalidades acordes a cada situación de la historia.

Es un trabajo realizado con mucho mimo por parte de los tres autores que se hace patente desde la primera página, la cual me recuerda mucho al principio de True Detective, con el cuerpo inerte, el árbol y ambos agentes junto al policía. Mentiría si no reconociese que bebe en ciertos aspectos de la famosa serie televisiva, guardando algún que otro símil como el antagonista y ambos personajes principales. En USA han acabado el primer arco argumental, dejando abierta la historia para una continuación más que segura, ya que tras publicar la obra en su propia página web, contaron con la ayuda de la editorial americana independiente Z2 Comics. Sí, eso significa que la única manera que tenemos de leer el cómic es mediante su versión original, debido a que ninguna editorial española ha hecho mención de traerla a nuestro país.

Como punto final me gustaría aconsejaros que no hagáis ascos a ningún cómic por no pertenecer a un sello grande. Eso es tan estúpido como juzgar a alguien por no ser como los demás. No os dejéis influir por lo externo y sed vuestros propios amos. Pero tampoco me hagáis mucho caso, tan sólo es una sugerencia…

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