INTRUDERS: una serie que está de muerte (y resurrección)

Un éxito de la BBC que no muchos estáis viendo, malditas alimañas. SPOILERS FREE.

Patri Tezanos

Estoy muy enfada con vosotros, malditas alimañas. Muy enfadada. Súper enfadada. Ofendidísima. Asqueada. ¿Que a qué viene tanto esputar? Ahora no te hagas tanto el sorprendido.

Tú, que vas de “muy puesto” en series, no estás viendo Intruders, la serie estrenada por BBC América el pasado Agosto y que ha trepado con velocidad de alto cargo del gobierno español a los puestos más altos del ránking “series que más molan del 2014”. No me siento osada al decir que se convertirá en mi serie favorita del 2014, con permiso de True Detective, aunque estemos a mitad de Octubre y habiendo sido coetáneas de apuestas mucho más caras como la fallida Extant (uy, a ésta le dedicaremos buena tinta en breves).

La ofensa que siento ante vuestro pasotismo aumenta cuando entro a IMDB y veo que la gente califica a Intruders con un tibio 6,6. Yo os aseguro que lo único que tiene que ver ese 6,6 con la serie es que el 6 es el número del señor de las tinieblas, e Intruders algo tiene que ver con malignidades, pero poco con mediocridades.

Intruders es una serie que mola. Basta echar un somero vistazo a sus premisas para percatarse: una sociedad secreta, los Qui Reverti, opera al margen del conocimiento social, manejando los hilos y las vendas de todos, pero más concretamente las de nuestros tres protagonistas, Jack Whelan, un poli que abandonó el cuerpo por turbios asuntos del pasado y por desear convertirse en un nuevo James M. Cain, Richard Sepherd, el apirorístico asesino sin escrúpulos con escrúpulos, y Madison O’Donnell, LA NIÑA que de un día para otro cambia sus planes infantiles por otros mucho más siniestros. ¿Su lema? “No les dejes entrar”. Digno de la plataforma antideshaucios, en realidad el lema refiere a temas mucho más negros, si cabe.

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¿Te has lavado los dientes después de desayunar?

La gente echa en cara a Intruders que es una serie difícil de entender. Mentira. Es una serie extraña, pero se va abriendo al espectador como una rosa negra. Es lo que tiene la narración: si te contaran desde el primer capítulo “esto es una serie que va de esto, esto y esto” tendríamos que crear un género nuevo para encajar a las de este tipo: el género mierder (bueno, quizás ya fue creado hace muchísimo tiempo). Los acontecimientos extraños nos pueden apabullar al principio, pero hemos de persistir y ser buenos telespectadores: todos van discurriendo por un cauce con sentido. No soy especial fan de las producciones incomprensibles y os aseguro que esta es de misterio, pero está lejos de ser incomprensible.

También puede echar para atrás el hecho de que una de las protagonistas sea una niña que, al parecer, está maldita de alguna forma (aunque ya descubrirás que no es una maldición exactamente). Creo que esta imagen de “una de gente poseída” que arroja es lo que más le está perjudicando. Parece por su promoción y por su lema que vamos a estar delante de un producto más con niños tan inquietantes como inaguantables. Pero si antes he utilizado mayúsculas para referirme a LA NIÑA es porque esta niña mola. La intérprete de Madison, Millie Bobby Brown, está lejos de ser la niña bonita y siniestra fabricada con plantilla de Microsoft Word. Debido a la naturaleza de su papel, descubriremos las dotes interpretativas de esta sorpresiva Millie, y te convertirás en su fan acérrimo. Y la serie no es solamente “una de gente poseída”, no es una producción estilo La Posesión o similares a pesar de que el título o las sinopsis que se leen por ahí puedan indicar. En la historia de Intruders se ha dado un giro más interesante a lo que en otras parece la simple labor del Diablo. El diablo, el mal, cómo siempre, es un ser humano (o un conjunto de ellos).

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Tu nueva actriz infantil favorita.

Intruders no es para nada una serie de factura novedosa o de argumento “mind-blowing”. Niña aparte, los actores no se deshacen en dotes interpretativas como puede hacer Matiu Magonagiu en True Detective. Tampoco la estética es especial. Pero es un producto más que interesante y que nos permite disfrutar de un buen rato en el sofá (todavía más ahora que empieza la lluvia, el frío, la caída de las hojas…), con un argumento que engancha lo suficiente y nos permite irnos a la cama un poco más intranquilos que de costumbre pensando en conspiraciones que enraízan en unos cuantos siglos atrás, viejos siniestros y sociedades misteriosas.

Y pensando en que, quizás, en el principio hubo muerte…

Sigue a Patri Tezanos en Twitter: @PatriTezanos

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