Invierno Humano.

Y de entre tanto tuitero con ínfulas, de tanta cochambre banal, de tanto mediocre que se cree genial por alguna razón incomprensible, a veces surge alguien que te hace albergar esperanzas. No todo está perdido.

Por Javier Marquina.

Twitter es una navaja suiza. Una herramienta multiusos. Tan pronto puede servir para para decir lo que piensas, para promocionar un producto, para quejarte de todo como para ligar. Es tan sutil como la escopeta de maquillar de Homer Simpson. Un arma poderosa pero destructiva si cae en malas manos. El Cubo Cósmico de las redes sociales.

En una de sus múltiples facetas, Twitter es campo abonado para escritores que luchan a través de la autoedición y la posibilidades de promoción gratuita que este medio proporciona, para labrarse un camino en el complicado mundo editorial. Para intentarlo al menos. Todos sabemos que en este momento de bazofia literaria profunda, no es muy difícil conseguir que tu obra, al menos, destaque en calidad por encima de la media. Otra cosa es que guste, o que venda, o que te saque de pobre. Ahí está lo jodido, porque creo que la fórmula del éxito es escribir una parida graciosa sin demasiados errores gramaticales. De esas que se leen en 5 minutos y se olvidan en uno y medio. Algo sencillo, digerible y que, sobre todo, no nos haga pensar. Dios nos libre de las obras que nos hacen reflexionar seriamente sobre el sentido de la vida. Es mucho mejor que nos hagan reír con el precio de los tampones, la alopecia de los novios, o lo etéreo de los pedos de ascensor.

Aunque, a veces, Twitter te sorprende.

Cuando uno de mis seguidores me mando a través  de mensaje privado su obra para que la leyera, me fue imposible negarme. No es la primera vez que los autores, con ganas de que su obra tenga un escaparate en la que ser visible por pequeño que este sea, se ofrecen para que les destripemos, a sabiendas de que lo importante es que hablen, aunque sea mal. Empece a leer con escepticismo, consciente de lo duro y difícil que es escribir. Escribir bien, se entiende. Y aquí es donde saltó la sorpresa.

Invierno Humano de Kiko Labiano es un libro bien escrito, bien trabajado, conseguido, toda una sorpresa. Un libro lleno de personajes que te llegan y por los que sientes simpatía y cariño, de los que te preocupa qué les pasará después. Un libro que se lee en un suspiro, ágil, ameno y con algunos momentos brillantes. Un libro que huele a best-seller bien escrito, sin pretensiones excesivas, con fondo y con forma, con maneras que apuntan hacia sitios muy interesantes. También debo admitir que es un libro con algunas metáforas algo manidas, con recursos que hay que ir mejorando y perfilando, con momentos que podrían haberse defendido mejor y con un final demasiado de relato para mi gusto, pero que, sin embargo, a pesar de dejar las cosas en un punto poco satisfactorio, te deja con ganas de más, y eso siempre es un acierto. Pero, afortunadamente, estos errores no camuflan el bosque. Invierno Humano es la primera obra de un escritor con madera, con materia prima, con el talento para hacer cosas interesantes, un autor a seguir, un libro que leer. Un libro, al fin y al cabo, muy por encima de la media de lo que actualmente es publicado y que merecería una pronta edición física, que de papel lleno de mierda ya tenemos las librerías llenas.

Os dejo el enlace del e-book en Amazon. Dudo que encontréis mejor forma de invertir 1,49€. Dadle una oportunidad, que a veces merece la pena arriesgarse.

INVIERNO HUMANO

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Acerca de Javier Marquina 210 Articles
Nací, crecí, vomité ácido blanco y lechoso sobre un donut y me lo comí.

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