Isabella Archer, el retrato de una dama

Henry James desafía a la mujer, retándola a seguir sus ideales y convicciones o dejándola caer en las redes del amor.

Por Cristina Cuesta.

Henry James lleva al lector en Retrato de una dama a un mundo de ciudadanos europeos y americanos que aun hoy parece todavía lejano. Varios personajes de la novelan hablan constantemente sobre la diferencia entre el carácter europeo y americano, estableciendo un mundo de competiciones e implicaciones sociales que van más allá de la simple casualidad del encuentro entre culturas. Los europeos parecen ser maduros, sofisticados, casi perversos , mientras que los ciudadanos de Estados Unidos todavía tienen la franqueza típica de la joven nación con una historia que apenas ha comenzado. El choque cultural entre estas dos formas de ver el mundo lleva al lector a través de un análisis exhaustivo en el que se encuentra la esencia misma de la novela y el retrato que en ella se quiere mostrar al lector.
Henry James reconoció que el personaje de Isabella Archer fue inspirado por su prima, Minny Temple quien, a pesar de morir joven, se convirtió en el centro de atracción del escritor y su entorno: una chica inquieta, curiosa y con ganas de vivir. Minny pudo haber sido la excusa, pero Henry James creó un personaje moderno, una chica americana libre de prejuicios sociales en Inglaterra, que termina casándose y teniendo que hacer frente a una sociedad que exige un compromiso en el siglo XIX.
Todos los personajes femeninos que aparecen en Retrato de una dama tienen el perfil de mujeres con ideas independientes. Son muy fuertes, rozando al límite el exceso de bizarra originalidad situada en los límites de la sociedad europea. Este es un tema recurrente en la obra de James, la lucha entre la cultura americana y europea; aunque todas las mujeres de la novela son estadounidenses, la señora Touchett, Isabella Archer, Henrietta Stackpole,… representan un paradigma completamente diferentes al de mujeres europeas, un fenómeno que es natural porque vienen de otro contexto histórico. Estados Unidos era un país nuevo, sin apenas tradición en las clases sociales, con las ideas democráticas y los límites geográficos en constante cambio, un hervidero de razas, lenguas, culturas, y un mundo lejano, donde estas mujeres tienen más espacio para vivir. Frente a esto, esta el mundo europeo en Retrato de una dama, mujeres victorianas, sometidas a un rígido sistema social y a tradiciones inquebrantables por lo que responden a otro esquema y tienen otro patrón.

 

Centrémonos en Isabella Archer, la mujer ( o el personaje) que me ayudó a entender mis conflictos interiores, mis ideas desordenadas o mi mismo reflejo en papel. Isabella es una mujer joven inusual, con una inteligencia y una personalidad atractiva que atrae a hombres tan diversos como Señor Warbuton, el americano Caspar Goodwood o el que finalmente se convierte en su marido, Osmond Ormond. La trama comienza en Grandecourt, un hogar hermoso Inglés donde Isabella llega con su tía rica, que ha decidido hacerse cargo de ella después de la muerte de su padre. En Grandecourt, Isabella se encuentra con su tío al que impresiona con su belleza, su inteligencia y su locuaz picardía. Una vez allí también conoce a su primo Ralph, enfermo durante toda la obra; pero uno de los personajes más importantes, lúcidos e inteligentes del juego. La novela se cierra en el mismo lugar donde comienza, en Grandecourt, pero a diferencia del inicio, donde la trama es brillantemente cegadora, el final es ambiguo y triste.
“Lord Warburton was left standing with Ralph Touchett, to whom in a moment he said: “you wished a while ago to see my idea of an interesting woman. There it is!”
En el momento en que Isabella llega a Londres, es una huérfana reciente, una chica atractiva pero pobre; sin embargo tiene un gran capital, su inteligencia. Su cabeza esta llena de ideas y esperanzas de ver el mundo, viajar y aprender. Pretende desarrollarse como una mujer independiente y para ello quiere ejercer su libertad. La característica más llamativa de Isabella en el libro, es que rechaza a todos los pretendientes que se acercan a ella, tanto hombres ricos como de clase media. El motivo de este rechazo es la concepción que Isabella tenía del matrimonio como renuncia a sus ideales.
No quiere anclajes, ni tampoco responsabilidades o permanecer amarrada a ningún hombre. A pesar de todo esto, la realidad del personaje, es que Isabella no acepta la petición de ningún hombre porque no está enamorada de ninguno de ellos. Tras la muerte de su adorado primo Ralph, Isabella hereda una considerable cantidad de dinero, por lo que pasa de ser pobre con gran inteligencia, a una mujer rica, más atractiva aun, tanto por su capital como por las inquietudes y aspiraciones que destacaban al no encajar con los patrones de figuras femeninas.
A partir de aquí es cuando la protagonista se subdivide en una mujer completamente independiente por una parte y vulnerable por la otra. Independiente porque no sentía la necesidad de tener un amante o compañero durante su vida; y vulnerable porque al ser rica, atractiva y de gran inteligencia, se convirtió en foco de atracción hacia aquellos hombres que buscaban una mujer a la que dominar que además les proporcionase una gran fortuna.
She was intelligent and generous; it was a fine free nature; but what was she going to do with herself? This question was irregular, for with most women one had no occasion to ask it. Most women did with themselves nothing at all; they waited, in attitudes more or less gracefully passive, for a man to come that way and furnish them with a destiny. Isabel’s originality was that she gave one an impression of having intentions of her own. “Whenever she executes them,” said Ralph, “may I be there to see!” ”
En este punto el autor realiza una pregunta al lector, ¿qué va a hacer Isabella ahora que es realmente libre? Su energia e independencia han desarrollado al personaje de una manera tan interesante que nadie espera que se enamore de la persona equivocada. Una mujer que constantemente proclama su libertad a la hora de tomar decisiones, se convierte en una chica ( otra más) engañada que cae en las redes de un estafador. El amor, como en muchos otros casos, conduce a la ceguera y a la falta de perspectiva; Isabella no ve en ese hombre lo que otros ven y no puede juzgarlo objetivamente, se convierte en otra presa más en este juego.
A pesar del profundo deseo de independencia de la protagonista, el lector es consciente de como el círculo de personajes comienza a tejer sus hilos alrededor de Isabella, no todos los que están a su alrededor tratan de manipularla, pero si son los más cercanos a ella los que la manipularán. Según como la novela progresa, la revelación de que Isabella ha perdido su libertad se convierte en una realidad para la protagonista y el lector no para de preguntarse porque no hay un “basta” en el que abandona todo y comienza de nuevo. Sin embargo, aunque el final de la novela está abierto a distitnas interpretaciones, mi pequeño atisbo de esperanza es que Isabella finalmente los abandona y desaparece buscando esa libertad que tanto ansiaba en su juventud. 

 

Centrándonos en el personaje de nuevo, Isabella es insólita, una mujer excepcional, una heroína que es el héroe simplemente por ser diferente. James nos hace pausas dramáticas en la narracion para que podamos profundizar y entender mejor al personaje. El lector madura y crece con ella, llegando incluso a admirarla; sin embargo, James deja huérfano al lector en la última escena del libro. Es la única ocasión que no se sabe la decisión que Isabella toma por sus propios pensamientos si no que un personaje secundario se encarga de sacarlo a colación para que el lector desarrolle su propio final. Después de cientos de páginas compartiendo pensamientos y sentimientos, es al final, en el momento crucial y más importante, donde nos quedamos ciegos y sordos esperando que esa explosión de información nos llegue de cualquier manera posible.
Como he dicho anteriormente, cada lector interpretará el final de una manera distinta. Unos dan por hecho que una vez que Isabella vuelva a Roma, romperá con ese matrimonio falso en el que se dejó la juventud y una pasión inesperada; y otros creen que desaparece intentándose encontrar a sí misma.
En esta extensa obra, yo me quedo con lo más importante. El personaje principal promete desde el principio un camino diferente al que luego toma, pues una vez se enamora, pisotea sus ideales y se pisotea a sí mísma. Su entrega hacia ese amor, la hace prisionera; y a pesar de darse cuenta de su error, decide quedarse con su decisión pues…para ella, para todos y para sí misma, ella es una verdadera dama. Una dama profundamente moderna y avanzada a los rígidos convencionalismos sociales, llena de preguntas sin respuesta y con un deseo de ser libre tan desgarrador, que a media que avanza la novela podemos sentir sus alas cada vez más pequeñas hasta el momento en el que desaparecen. Su caso representa cierto paradigma de la modernidad que todavia influye en nuestros pensamientos. Y es que es ella, es Isabella Archer quien podría recordarnos nuestros deseos más profundos como mujeres y contemplar en lo que nos convertimos mientras crecemos.

Sigue a Maldita Cristina en Twitter: @MalditaMalicia

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