IAN FLEMING’S JAMES BOND : VARGR. Licencia(s) para molar.

James Bond es uno de los personajes más populares de la historia y no le faltan motivos para ello. Fuma, bebe, se acuesta con las mujeres más bellas, conduce todo tipo de vehículos y utiliza mil y un gadgets. Si le faltaba alguna cosa era un cómic a la altura de su reputación, hasta ahora…

Por Playbook, Carlos Playbook.

 

Pese a no haber leído nunca ninguna novela suya, siempre he sido fan del James Bond cinematográfico. Empecé viendo sus pelis de pequeño y las habré visto todas varias veces (otra cosa es que las recuerde) y, desde que tengo edad para ello, las he visto en el cine porque una peli de Bond tiene que verse y disfrutarse en el cine. Por desgracia, la saga con Daniel Craig no acaba de convencerme, para ese rollo ya tengo a Bourne, por lo que ha sido un enorme placer reencontrarme con un 007 más genuino. De la mano del escritor inglés Warren Ellis llega una adaptación al cómic que le sienta de maravilla al señor Bond, James Bond.

Warren Ellis es un guionista cuyo trabajo acostumbra a parecerme brillante, con un estilo muy particular de narrar, especialmente interesado en las conspiraciones y las tramas gubernamentales y con un punto de mala baba que consigue arrancarme una sonrisa. Igualmente es un guionista con un gran sentido cinematográfico y que no rehúsa, más bien disfruta, a mostrar la violencia explicita en sus obras. Es fácil decirlo después de leer este cómic pero pocos guionistas parecían más indicados para escribir a un personaje como 007. Realmente Ellis lo ha clavado.

El cómic empieza con una escena que recuerda a las secuencias previas a los créditos de las películas y en unas pocas páginas vamos a poder ver como en esta obra se va a rendir homenaje a las mismas, aportando un punto de vista diferente. Este Bond es mucho  más violento que el que vemos en los cines, no tiene reparos en mutilar a un hombre y asesinarlo a sangre fría con tal de cobrarse su particular venganza. Quizás este sea el punto más discordante con el Bond al que estamos acostumbrados a ver, así que no está de más avisar que en estas páginas va a haber mucha sangre, muchos disparos a la cabeza y alguna que otra mutilación, todo retratado con el punto justo de crudeza y de manera bastante explícita. En este sentido es magistral la escena en la que Bond se dedica a rematar uno a uno a todos los criminales con los que ha compartido un tiroteo.

Después de este excelente prólogo empieza la historia principal en la que irán desfilando todos los personajes míticos de la saga Bond. La siempre ocurrente y atrevida Moneypenny (que es negra como en la última entrega cinematográfica), el jefe M (que también es negro), con el que Bond tiene un continuo pique por su particular manera de actuar, siempre alejada de las normas, y Q., que se encarga de proveer al agente de armas y vehículos. Eso sí, que nadie espere ver aquí algunas de las fantasmadas que hicieron de este personaje uno de los favoritos del público. La misión de Bond es viajar a Berlín para dar con el laboratorio de una nueva droga que se ha introducido mortalmente en Londres, una misión aparentemente sencilla que se irá complicando poco a poco hasta llevar a 007 hasta el límite de sus capacidades. Aquí encontramos otro de los aciertos de la obra: Bond va a ser golpeado, disparado, atropellado y demás ataques que lo harán sangrar como el hombre que es. Nada de hacer explotar un edificio o darse de hostias con un gorila y salir con el traje impecable y bien peinado.  Aquí va a recibir más de una paliza que hará que, tanto el personaje como la historia, nos parezcan más realistas.

En la otra cara de la moneda tenemos al villano (cuya identidad no revelaremos), que resulta ser un personaje muy bien construido, reuniendo todos los elementos de un buen villano Bond. Tiene un plan muy elaborado, los recursos necesarios para llevarlo a cabo y unos esbirros a la altura de la situación. Me encanta este tipo cuyo objetivo, claro está, es matar a Bond, incapaz de sentir nada pero que a la vez se pone cachondo cuando mata a gente. Un personaje que, como el resto de villanos, tiene su cuota de importancia, incluso más que el resto de secundarios que forman parte del bando “de los buenos”.

Si el trabajo del guionista es notable, no lo es menos el de Jason Masters al dibujo. Siendo un artista que no conocía, me ha sorprendido gratamente por el buen nivel que demuestra en los diferentes aspectos de la obra. Pese a que alguna viñeta se presta a la confusión por alguna pose forzada, destaca especialmente por el dominio de la narrativa. Se desenvuelve con maestría mostrando persecuciones, peleas, tiroteos y todo tipo de escenas de acción sin apenas diálogo pero con una fluidez secuencial muy armónica. El color de Guy Major es excepcional, mostrando siempre la luz correcta en todas las escenas y  jugando con tonos más brillantes para las escenas violentas.

Estamos, en definitiva, ante un cómic muy bien realizado, que sabe aprovechar una buena base para ir más allá y, respetando la esencia del personaje, darle un enfoque propio y diferente. Es el mismo Bond de siempre, pero como no lo habíamos visto nunca. Y yo ya tengo ganas de volverlo a ver en acción.

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1 comentario en IAN FLEMING’S JAMES BOND : VARGR. Licencia(s) para molar.

  1. Joder Carlos, me han entrado ganas de leérmelo. Y eso es decir mucho porque odio al señor Bond por encima de todas las cosas. Por encima de Rita Barberá. Por encima de Cristiano Ronaldo. Nah, no tanto. En medio de los dos. Pero has conseguido que ahora me lo vaya a leer, maldito bastardo. Buen trabajo!

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