Jano, in corpore sano.

GP Ediciones publica un recopilatorio que recoge las historias semanales que José Antonio Bernal ha hecho para la revista El Jueves con su personaje Jano de protagonista, uno de esos pequeños crápulas de buen corazón que todavía no entiende por qué se apuntó a un gimnasio.

Por Javier Marquina.

 

Ríanse, coño.

Y si pueden empezar por ustedes mismos, mejor que mejor.

En estos tiempos de miserias, desgracias, corruptelas, guerras, pobreza y desesperación generalizada, el optimismo y la sonrisa se hacen más necesarios que nunca. Supongo que este típico mensaje con tufillo hippie y “happy flower”, lo han oído en miles de sitios y en miles de ocasiones, pero algunas verdades no por el hecho de ser más o menos horteras, dejan de ser más o menos verdades.

Quiero romper una lanza por la gente que trata de hacernos reír. Por los que intentan que esbocemos una sonrisa y, si hay suerte, soltemos una de esas carcajadas que nos hacen llorar de alegría. Por esas personas que se esfuerzan por hacer que la realidad que tantas veces nos atenaza, sea algo más llevadera a fuerza de no tomárnosla demasiado en serio. Para lograrlo, uno de los requisitos fundamentales, el primero, es aprender a reírse de uno mismo, enfrentarse a la imagen que nos devuelve el espejo y, armado de espíritu crítico, hacer un ejercicio de despiece, de machaque, de pura trituradora; sacar todos y cada uno de nuestros defectos y usarlos como arma contra nosotros mismos, reducirnos al absurdo, comprender cada una de nuestras taras y sonreírle a nuestras miserias.

¡Cómo molan los cómics dedicados!

José Antonio Bernal sabe de todo esto. Sabe de humor y de personas. Es consciente de lo ridículos que resultamos la mayoría de las veces intentando ser lo que no somos. De lo poco serios que son cada uno de nuestros intentos por convertirnos en aquello que las modas y los modelos con los que nos aplastan los medios establece como arquetipo. Modas y modelos estúpidos, que veneran valores tan inútiles como el físico o la cantidad de dinero que tenemos en nuestra cuenta corriente.

Jano es un alterego de todos nosotros, una persona con barriguita y pocas ganas que se sumerge en el mundo de los gimnasios y del deporte; que se rodea de masas de músculos, de mazados sin cerebro, de sacos de bíceps vigoréxicos adictos al Demerol y a los batidos hipervitaminados; un hombrecillo que sueña con la figura apolínea que le llevará al éxito social y a la conquista de cuantas hembras se pongan en su camino; un nosotros infame que acaba por sucumbir a sus propios pecados, tal y como haría cualquiera, víctima del bocadillo de panceta, de la pereza, del partido de fútbol televisado a la hora del ejercicio; tan humano y tan cercano, que es imposible que no resulte entrañable. Y es que al final, y de manera inevitable, todos tenemos un poco de Jano en nuestro interior.

El álbum recopilatorio editado por GP Ediciones que recoge las páginas del personaje publicadas por la revista El Jueves, es un precioso ejemplo de edición con colores que te saltan a la cara, brillantes, puros, preciosos. Un conjunto de historias que huelen a esas páginas de Bruguera que tantas horas de nuestra infancia llenaron a base de los míticos tomos del Super Humor. Historieta nacional. Tebeo en su más pura definición. Diversión sin pretensiones que acaba por conseguirlo todo: nos hace reír y nos hace pensar. Nos hacer comprender que nuestros vicios y nuestros caprichos son los que nos convierten en lo que somos. El ser imperfectos nos hace diferentes, únicos, especiales. Y ahí es precisamente donde reside nuestra grandeza.

Lo perfecto es aburrido. Lo perfecto no se ríe. Lo perfecto es una mierda.

Sigue a La isla de las Cabezas Cortadas en Twitter y en Facebook.

Acerca de Javier Marquina 218 Articles

Nací, crecí, vomité ácido blanco y lechoso sobre un donut y me lo comí.

Be the first to comment

Leave a Reply

Tu dirección de correo no será publicada.


*