Jim And Andy. Un oscuro viaje a la mente de Jim Carrey.

Jim and Andy es la historia de un actor capaz de ir hasta el último extremo para conseguir una gran interpretación. Es la constatación de que Jim Carrey es mitad genio, mitad loco.

Por Javi Jiménez.

La búsqueda del “verdadero yo” es un viaje en el que cada uno de nosotros nos hemos embarcado desde que hemos nacido y que parece que jamás se podrá completar.  Naces en este mundo y se te concede un apellido, un nombre, una religión, una nacionalidad… que marcarán desde ese momento una parte de quién eres pero que realmente no son capaces de contestar a la pregunta: ¿quién eres? Para averiguarlo a veces ayuda ponernos en la piel de otros. Lo hacemos cuando leemos, jugamos o vemos cine; la capacidad de mudar pieles y de conocernos a nosotros mismos. Sin embargo, ¿qué les ocurre a las personas que nos proporcionan esa otra realidad? ¿cómo puede afectarte cuando eres un actor de método? Podemos imaginarnos que esta búsqueda no se hace si no más difícil cuando pasas mucho tiempo siendo esencialmente otra persona. Jim and Andy es la encarnación de estos interrogantes.

El documental comienza preguntando al Jim Carrey actual cómo cree que deberían comenzar. Un Jim Carrey con una espesa barba canosa y los ojos de alguien que ya ha pasado por mucho comienza diciendo que este documental ya debería haber acabado, se le nota tenso, como si fuera a enfrentarse a un mal trago. Jim and Andy comienza desde el principio, en 1998 con Jim Carrey siendo el elegido para interpretar al cómico americano Andy Kaufman tras mucho tiempo sin tener que hacer una audición. Algo cansado de los equipos de cámaras que la productora pagaba para filmar el rodaje para material de prensa, Jim Carrey decidió traer a su propio equipo de grabación, algunos muy cercanos a Kaufman y aprovechar la oportunidad para hacer un documental de esa parte que no solemos ver.

Poco importaba que la película contara con profesionales con solera y que estuviera dirigida por Miloš Forman el director de Alguien Voló Sobre el Nido del Cuco, Jim Carrey convirtió la producción en un auténtico caos. A partir del primer momento en el que Jim pisó el plató dejó muy claro que de ahora en adelante estaban lidiando con Andy y no con Jim Carrey el actor. Así  se convirtió en la versión más gamberra del cómico, gastando bromas, imitando todos los tics y acentos del cómico y llegando a varios niveles de insoportabilidad pero también consiguiendo una representación tan fidedigna del difunto cómico estadounidense que llegaba a emocionar a sus familiares cercanos. 

En el documental se intercalan escenas obtenidas de la grabación, hasta ahora guardas en el despacho de Jim ya que Universal (la productora de la película) no quería que el público las viera dada la mala imagen que en algunos momentos da Jim Carrey en el material; con material de Andy Kaufman que ponen en contexto al artista (cosa que el público no estadounidense agradece). Poco a poco vemos como Jim se va entregando al delirio sobre todo cuando encarna al alter ego de Kaufman, Tony Clifton, un personaje cómico abiertamente hostil y que sacará de quicio a todo el reparto. Las situaciones en las que se ve envuelto Jim/Andy/Tony van de la risa a la incredulidad y directamente a la preocupación por la salud mental y física del autor.

La locura llega a tan altas cotas que mientras que Jim Carrey se encontraba en el camión de maquillaje, Gerry Becker , interpretando al padre de Kaufman, comienza a improvisar con él dentro de su personaje. El asunto se va tanto de las manos que una de las maquilladoras comienza a llorar emocionada ante una media sonrisa incrédula de Jim que comienza a pensar que quizás todo se esté llevando demasiado lejos. Jim Carrey comienza a admitir que en ocasiones ya no sabe si es él o Andy el que lleva las riendas. Juntos le acompañamos en un auténtico viaje que acaba emocionándonos a nosotros y al resto del reparto y familiares de Andy Kaufman.

En un momento Jim comenta que ojalá la película y el documental se fusionaran en un solo ente, de manera que el proceso de creación fuera tan visible como lo es el propio producto. Jim and Andy consigue representar cómo en esta película Jim Carrey enfrenta cara a cara a la realidad y la ficción dejando entre ellas un casi imperceptible espacio. Jim Carrey consiguió un Oscar por su interpretación en la película sin embargo tras ver el viaje en el que se embarcó para conseguirlo, un viaje en el que casi se perdió él mismo, me cuesta creer que mereciera la pena. Sin embargo como testimonio de hasta donde puede llevar una persona la pregunta de ¿qué constituye lo que soy y cuán maleable es esa sustancia? es un documento inestimable.

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Acerca de Javier Jimenez 206 Articles
Consumidor experto, reseñador amateur. Me gusta la música fuerte, la ciencia ficción, las series animadas y así os lo hago saber.

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