Jubilarse en Skyrim

Una divagación sobre el futuro, nosotros y el producto cultural genuino de nuestra generación: los videojuegos

Por Patri Tezanos

fry skyrim

Cómo está este mundo. Que si acciones preferentes, que si estafas piramidales, que si corrupción, que si paro masificado… Desolador futuro el que aguarda a nuestra generación: ¿quién pagará nuestras pensiones? ¿Acaso tendremos pensión? ¿Seguirán ahí nuestros ahorros de toda la vida en el fondo a largo plazo cuando, jubilados, necesitemos echarle mano? En resumen, cuánta incertidumbre.Y luego, total, ¿para qué? Si el panorama no promete mucho…

Año 2060

Viaje del IMSERSO. Autobús Aerobús repleto de iguales. Cantan -y tú asistes a ello horrorizado- viejos éxitos de Georgie Dan (que para nuestra generación, quizás, sean éxitos de, no sé, Bustamante o Daniel Diges), destino Cullera. Tú, que sólo compartes con el resto de habitantes del vehículo la edad, tienes ganas de saltar por la ventanilla. Pero el aerobús va a gran velocidad, por lo que, junto a tu cuerpo, ya septuagenario, tus probabilidades de huída serán ínfimas.

Llegarás a Cullera (o New Cullera entonces), con sus luces de neón y su sempiterno olor a fritanga y chiringuto, sus camisas hawaianas, bermudas, rodillas arrugadas, piernas varicosas, calcetín blanco y chancla, azafatas robot y sus sonrisas metálicas, para bailar un ‘agarrao’ con la mujer, vieja como tú, que no paró de darte la chapa sobre su vida, nietos y milagros en el aerobús.

A la novena pieza, en la duodécima hora, mirarás al techo de la sala de orquesta del hotel de New Cullera con esa señora colgando de tus brazos, que persiste en su monólogo. Verás las estrellas titilar a través del cristal (o a una proyección digital del cielo) y por tu rostro, siguiendo el cauce de tus arrugas, resbalará una lágrima.

Entonces te preguntarás poética y enigmáticamente: ¿qué coj**** hago yo aquí?

Recordarás los parajes inimaginables de tu juventud, de naturaleza vibrante, salvaje, hermosa, parajes de sueño… Recuerdos de hachas, olor a hoguera, olor a ciervo cocinado en espetón, el sabor del hidromiel, el ruido de la nieve a tu paso. Y el cielo nocturno extendiéndose, bárbaro y fenomenal, y perdiéndose allende las montañas. Un cielo que es infinitamente mejor que el que ves tras la cristalera del hotel. Recordarás las auroras boreales y las noches de vigilia para asaltar otra fortaleza.

Recordarás Skyrim.

Y querrás volver.

Y entonces aquella poética y enigmática pregunta se transformará en una nueva: ¿por qué salí de mi casa, por qué me embarqué hacia New Cullera siguiendo la pauta, haciendo lo que se espera de un septagenario, si yo lo que quiero es estar en Skyrim?

Enhorabuena, has decidido jubilarte en Skyrim.

20706041Con esta dramatización anterior no creo estar escribiendo ninguna locura ni nada que no podamos llegar a sentir en el año 2060. Hablo con total seriedad. Y es que Skyrim es el verbo hecho carne (electrónica) de uno de los modos de hacer juegos que con toda seguridad acabará prevaleciendo: dame un mundo y dame una estética, que yo hago el resto.

No se si será en Skyrim o no,no sé siquiera si será una entrega más de The Elder Scrolls (ojalá que no muera nunca), pero Skyrim es una muestra de las líneas que van tomando las cosas. Si en 2012 la humanidad ha logrado crear un mundo tan grande, tan rico y tan infinito en misiones, ¿qué no logrará hacer Bethesda o la compañía de turno dentro de 50 años?

Este post nace a partir de haber probado los DLC para la quinta entrega de The Elder Scrolls. Concretamente mientras probaba el DLC Heartfire, mientras estaba mi personaje frente al banco de trabajo, frente al plano proyectado de la mansión que me iba a construir, en el terreno junto a Falkreath que acababa de adquirir y leyendo sobre cómo construir habitaciones para los hijos (adoptados) de mi personaje y una posible esposa. ¿Qué pasos quedaban por dar? Veía que uno de mis juegos favoritos de la actualidad estaba alargando la mano a otra de mis sagas favoritas: The Sims. Y no es que Heartfire sea una fusión con el estilo de juego de The Sims ni mucho menos, pero es imposible jugarlo y no llegar a la idea. Un Skyrim fusionado con un simulador de vida. La vida cotidiana fusionada con la épica. Papá guerrero machaca huesos y machaca clavos para construirse un hogar con sus ahorros de toda la vida de hazañas.

No sé si es porque seré mujer, que es el público en donde más triunfa The Sims, pero el modelo de juego que se me estaba presentando me resultó atractivísimo. Y no porque arda en deseos de tener un ‘dovahkiin’ sumido en la vida cotidiana, estudiando Mecánica y haciendo ñiqui-ñiqui en el jacuzzi -comprado con el truco ‘motherlode’-, sino porque mola de verdad una experiencia de juego mucho más real y amplia: pienso en machacar dragones y absorber sus almas, por supuesto, pero también en pararte un momento a acampar porque tu personaje tiene hambre, en ir al curandero de Cauce Boscoso porque tienes fiebre o en una guerrera embarazada por pasarse con el hidromiel aquella noche en la taberna de Riften…

images (3)Pienso en libertad. Pienso en cubierta la necesidad que alguna vez todos hemos tenido de nacer en un lugar o en una época diferente, de formar parte de los mundos que leemos y vemos pero que nunca hemos llegado a vivir de verdad.

Sí señores, lo pienso y deseo que en 2060 los juegos sean así: como ahora pero mucho más complejo, un mundo real en donde ocurren cosas reales y se combinan con una estética al gusto del consumidor. Un lugar a donde poder viajar y, en definitiva, jubilarte allí porque este mundo no da más de sí y ese sí. Pienso que una desarrolladora de videojuegos de éxito será la que logre crear millones de mundos diferentes para suplir las millones de preferencias del público. Pienso que el futuro de los videojuegos más jugoso no está en la venta de juegos (limitados, estructurados, finitos) sino en la venta de mundos reales diferentes al nuestro. Muestra de ello está en el éxito de ventas de Skyrim y en los logros en cuanto a longitud y calidad de juego que ha supuesto. 50 años son muchos años para mejorar lo que ya es muy bueno.

Habrá quien quiera jubilarse en el oeste, estilo Red Dead Redemption, en el futuro, estilo Prey (a ver si Bethesda se pone las pilas y es verdad que nos trae Prey 2) o Watchdogs, en un mundo postapocalíptico como el de Fallout, o en un mundo lleno de misterios y tesoros por descubrir para ser un Nathan Drake hasta sus últimas consecuencias. Mundos en donde cada uno se cree a su persona y cree su propia historia, no donde deba seguir, para disfrutar, la que viene dada por la compañía que creó el título. Mundos donde crear problemas o resolverlos, donde actuar según la moral que se elija y seguir todas las sendas del Señor, por inescrutables que se presenten: ya sea licenciarte en magia por el colegio de magos de Hibernalia o hacer carrera política en El Yermo.Y todo ello cada vez enriquecido con DLCs y más DLCs, como churros, que, como el DLC Dragonborn (otro de los que inspiraron este post), nos muestre nuevos parajes, un cachito más de mundo (por si acaso se nos ha quedado corto), sean pasajes que hagan de este mundo paralelo algo verdaderamente infinito y ajustado al gusto del que juega. La realidad superada.

Porque Dragonborn es como hacer un viaje a Cullera pero en plan bien. Partes desde tu hogar, Skyrim, hasta una isla de la provincia vecina, Morrowind. Puedes ir allí a hacer la misión principal que te proponen o simplemente a disfrutar de las nuevas y maravillosas vistas. Bethesda no se ha limitado a darte un terreno más de juego, sino que ha seguido un estilo coherente con el resto de la saga: Solstheim es una isla nueva (de tamaño aproximado de un cuarto de mapa de Skyrim, ahí es nada), está alejada de Skyrim, por lo que allí la cultura es diferente, el clima es diferente (una especie de Tenerife), los detalles son diferentes, la música es diferente (nuevas extraordinarias piezas), los objetos que encuentras son desconocidos, la gastronomía es diferente… Una pasada, vamos.

Skyrim y sus DLCs son una muestra de cómo es posible crear un mundo aparte, rico y realista a pesar de la existencia de dragones y de mantenerlo vivo y sorprendiendo siempre al jugador, manteniéndolo enganchado por la oportunidad de seguir descubriendo más partes de ese mundo fantástico. Como la vida misma pero mejor.

Si los videojuegos siguen esta senda… Sí, yo me jubilo en Skyrim. Y no me sentiré mal por ello.

Y tú ¿cómo ves el futuro de los videojuegos? ¿Te gustaría jubilarte en uno de ellos? ¿En cuál?

Sigue a Patri Tezanos en Twitter: @PatriTezanos

6 comentarios en Jubilarse en Skyrim

  1. Interesante reflexión. Imagino que con los avances tecnológicos la realidad virtual “realista” sera posible en no muchos años mas (espero estar vivo para verlo). Y jubilarse en un mundo de tu eleccion, con una apariencia y profesión/ocupación también elegida por uno mismo seria una experiencia cautivante. Aunque algunos no se estan esperando a la realidad virtual, los mmorpg actuales (WOW, Lineage 2 y otros) se han convertido prácticamente en vidas paralelas, donde pueden ser influyentes líderes, héroes de guerra, sabios consejeros, impunes pendencieros o anónimos sastres, en fin, vivir experiencias que la vida real tal vez no puede proporcionarles.
    Aunque también me hace pensar en que es un poco triste que con el tiempo vayamos prefiriendo mundos virtuales antes que el real, lo que fue concebido originalmente como un escape ocasional terminara conviritiendose en una evasión permanente, en nuestra “verdadera” vida. No queda muy claro si la pastilla que elegiria la mayoría sera la roja o la azul.

    • Gracias por leernos Bagoasxxi! Como bien dices, cada vez los juegos son más absorbevidas, y ello puede parecer triste pero… si el jugador se siente bien y es más feliz con su espada y sus orcos, no es como las drogas, que terminan destruyéndote el cuerpo. Creo que es una evasión pero una evasión sana siempre que no se traspasen los límites de la salud corporal y mental.

      Pastilla roja y azul. Dieta equilibrada :)

  2. Hey Patri,

    Me encantó el artículo. Como Skyrimmaniaco lo de retirarme a Cauce Boscoso no me suena nada mal, y todo lo que has escrito siempre ha rondado por mi cabeza… “¿Qué serán capaces de hacer esta gente en 30 años? (en 50 yo ya estaré fiambre o criogenizado ;))

    Saludos!

    • Yo me muero ya de ganas de ver qué preparan :-P Pero bueno, sin irnos tanto al futuro, la cuestión más próxima es: ¿qué habrá de The Elder Scrolls para la siguiente generación de consolas? Babeo sólo de pensarlo!

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