¿Qué nos ha parecido la séptima temporada de Juego de Tronos?

Siete años de Juego de Tronos. Siete temporadas como los siete dioses de Poniente. Decimos adiós a la penúltima temporada y nos juntamos para contrastar opiniones. ¡Adelante!

Por Las Cabezas Cortadas.

Una de las series más vistas no puede acabar sin que haya diversidad de opiniones. Se nos viene encima el final y cada uno comienza a sacar conclusiones. ¿Nos está gustando? ¿No? ¿La echaremos de menos? ¿Nos indignamos con los viajes a la velocidad de la luz? Nuestros redactores te lo cuentan:

Antes que nada, ¿hace falta recordarlo? Spoilers. SPOILERS COMO EL MURO DE ALTOS.

Más grande. Más rápido. Más fuerte.

Por Javi Jiménez.

Parece fácil decir que ya llevamos 7 años viviendo con Juego de Tronos y esperando cada temporada con emoción. En esta temporada de verdad estamos mirando al final a los ojos y (como en todas las grandes historias) es posible que este nos decepcione. Porque Juego de Tronos ya es mucho más que una serie. Es una estación. Una festividad señalada en rojo en el calendario.

Juego de Tronos ha crecido más rápido que el libro en el que se basaba y como consecuencia el último acto ha nacido casi libre de ataduras. Lo hemos notado en que estamos pisando el acelerador y tramas que cuidadosamente se iban trazando a lo largo de uno o más temporadas ahora se precipitan. Viajes más cortos, decisiones más repentinas y resoluciones que no nos dejan con tiempo para respirar. Quizás hayamos perdido en profundidad pero hemos ganado en otras cosas.

Hemos llegado al momento que esperábamos, si al principio el mundo de fantasía estaba oculto ahora ha llegado llamado fantasía épica con mayúsculas. ¿Dragones-zombies derritiendo muros de hielo que parecían indestructibles? ¿Ejércitos de muertos repartiendo muerte por el mundo y cumpliendo profecías milenarias? ¿Gente acojonada al ver un dragón dejando en los huesos a tu colega? Que me den dos.  Sí, Juego de Tronos nos atrapó por las intrigas palaciegas, los hombres y mujeres poderosos, la codicia y los seres humanos en su estado más crudo pero en algún momento había que terminar con la política y llegar a los dragones. No nos olvidemos que esto es Canción de Hielo y Fuego y no El Ala Oeste de la Fortaleza Roja. Ha llegado el momento de dar un salto de fe y disfrutar de los fuegos artificiales.

Habíamos estado esperando a esto, y ahora que está aquí, nos va a dar pena que termine. Pero disfrutaremos el camino. Vaya que sí.

No es la serie, eres tú

Por Andrés R. Paredes

Claro que estaré ahí el año que viene, cuando Jon Snow muera y Daenerys adopte al hijo de Cersei y lo críe como suyo, uniendo así dos casas enemigas bajo un mismo estandarte. Y estaré ahí cuando Sansa y Arya queden como amas de Invernalia, cuando mueran todos los dragones y cuando Tyrion  atraviese el corazón del Rey de la Noche. Cuando Jaimie mate a Cersei, cuando el Perro mate a la Montaña y cuando, de la nada, aparezca Sirio Forell y ayude a Arya a matar al Perro. Estaré ahí por un motivo en particular: Tal y como ha demostrado esta temporada, será el evento televisivo más importante del lustro. Los Dragones, las batallas, la evolución de los personajes, las muertes y las resurrecciones han sido el come come no sólo de Twitter, también de medios importantes como THR, Film school Rejects… Nosotros hemos hecho de la serie un evento, una cita obligada. La serie tiene ciertos méritos (batallas que quitan el hipo, a Lena Haydley, la actriz que hace de reina de los Lannister, Cersei, la hermana/amante de Jaimie) pero hemos sido los espectadores los que hemos creado el Hype, el deseo de ver más.

Que sí. Que vale. Que de acuerdo.

Por Javier Marquina.

Nadie es perfecto. Ni siquiera los dioses griegos que lanzaban rayos y fornicaban en forma de lluvia o toro. Se equivocaban, pero seguían siendo dioses. Ya sabemos que atizar al que triunfa en cuanto patina es deporte nacional, y ya han salido miles de artículos señalando los errores (muchos) que han cometido los guionista en esta última temporada. Que si elipsis imposibles, que si tramas innecesarias, que si cambio de ritmo forzado, que si pasteleo vomitivo…

Que sí. Que vale. Que de acuerdo. Lo que queráis. Para vosotros la perra gorda. El muro ha caído y yo me quedo con el rey de la Noche (amo y señor de la jabalina) molando más que Sauron y con el futuro Apocalipsis que todos sabemos que nunca llegará. Con lo gordo. Con lo que mola. Con ese giro inevitable y fundamental que se intuía en la primera temporada en el que la serie de tramas políticas y sentimentales acaba convirtiéndose en una espectacular saga de fantasía heroica como gran final lleno de fuegos artificiales valyrios y hemoglobina

Puede que la distancia sea tan relativa como el tiempo a conveniencia de los creadores de la serie. Puede que Arya me parezca ahora un personaje mucho más aburrido o que vea a Daenerys como una de esas heroínas altivas que merecen vomitar sangre lentamente hasta morir. Puede que odie todo el festival romántico mascado entre tía y sobrino, mezcla de caída de ojos y lúbricos calentones en Roca Dragón, pero me conformo pensando que dada lo cercano del parentesco, su hijo (que lo habrá) puede ser un tonto digno de los Austria. Puede que desee en secreto que Cersei los acabe matando a todos y la frustración ante la evidente imposibilidad de este hecho me duela un poquito en el corazón.  Puede que todo sea susceptible de mejorar con la ayuda mis amigos. Vale.

Pero no me importa.

Y es que si los dragones molan, los dragones zombie molan mucho más.

Y fin.

 

Esto han sido nuestras opiniones, ahora solo nos queda esperar a esos últimos capítulos. Mientras tanto, ¿nos cuentas qué te ha parecido esta temporada? Tenemos la sección de comentarios abierta especialmente para ti.

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