KILL la KILL (Kiru ra Kiru). El anime sorpresa del otoño.

Con doce capítulos emitidos en Japón se ha convertido en una de las series revelación de este otoño. La productora Trigger ha sacado su primer proyecto de anime para televisión y ha sabido elegir muy bien, porque está arrasando desde el primer episodio.
Por Teresa Domingo.

 

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La verdad es que no soy la típica friki loca que va totalmente al día en cuanto a series y anime se refiere. Suelo ver lo que me voy encontrando por ahí o me recomiendan, a veces nuevo y a veces no. Kill la Kill llegó a mí de forma totalmente casual, mientras andaba buscando otra serie, y ¡menudo descubrimiento! Guión de Kazuki Nakashima y dirigida por Hiroyuki Imaishi, guionista y director de la exitosa Gurren Lagann. Con estas credenciales y viendo los comentarios de los seguidores, ¿cómo no voy, al menos, a curiosear qué es lo que se está cociendo ahí? Pues se cuecen 25 capítulos, una posible OVA y una adaptación al manga dibujado por Ryo Akizuki.

Kill la Kill, así a grandes rasgos, trata de una academia donde los estudiantes son premiados con uniformes especiales que les otorgan poderes sobrenaturales, una presidenta del consejo estudiantil que aplica sus normas a la fuerza y una estudiante de intercambio, armada con una espada-tijera y un uniforme viviente, que busca respuestas a la muerte de su padre.

Vale, la historia en sí es muy sencilla, pero presentan la trama tan rápido, que, inevitablemente, engancha. Hablamos de uno de esos animes colegiales, con personajes simples pero que se hacen querer, con peleas exageradamente violentas y surrealistas, en las que se da más protagonismo a los chichones que a la sangre, que utiliza el humor absurdo y ácido para camuflar la dureza de los golpazos que se propinan los protagonistas. Sencillo, violento y divertido. Con un ritmo vertiginoso que hace que los acontecimientos cambien a tal velocidad que, si no estás atento, te lo has perdido. La fórmula perfecta.

 

Los alumnos de  la Academia Honnojui aspiran a ser alumnos destacados y ser premiados con unos uniformes especiales, llamados Uniformes Goku, que les dan poderes que realzan las habilidades para el combate según la disciplina en la que sobresalen. Satsuki Kiryuin, Presidenta del Consejo Estudiantil es quien otorga estos uniformes y quien controla que se cumplan las normas de manera inflexible.

Ryuko Matoi es una estudiante de intercambio que busca la venganza de la muerte de su padre, y, armada con media espada-tijera, llega a la Academia en busca de Satsuki, quien esconde el secreto que desea descubrir Ryuko. Para ello, tendrá que enfrentarse uno a uno a los presidentes de los diferentes clubs que forman el consejo escolar, como si de un ejército se tratase. Boxeadores, cocineros, artistas del origami, y un sinfín de disciplinas, hasta llegar a la Élite de la Academia.

Ryuko y Satsuki poseen a Senketsu y Junketsu, respectivamente, unos uniformes especiales o “prendas divinas” que están vivos y se alimentan de la sangre de sus dueñas. Cuando las fuerzas de Ryuko no son suficientes para derrotar a los enemigos, se une a Sentketsu en la transformación humano-prenda: Una coreografía que podríamos denominar de estilo Sailor Moon nudista, en la que podemos ver con detalle cómo el escueto uniforme (que ahora se asemeja a una armadura-bikini brasileño) se ajusta a cada parte de la voluptuosa anatomía de la portadora. Cuando Ryuko y Senketsu se poseen mutuamente pueden destruir los uniformes de sus adversarios e ir absorbiendo las prendas vivas con las que están fabricados cada uno de ellos. El propósito de que Senketsu absorba las fibras perdidas por  los uniformes derrotados es una incógnita a descubrir, porque ir añadiendo tela al escueto traje porno-guerrero de la protagonista, de momento, parece que no es.

Otros personajes que aportan el toque cómico e infligen ritmo a los episodios son Mako, la compañera de clase de Ryuko, y su familia, que la acogen amablemente en su alocada casa, el profesor Aikuro Mikisugi al que le gusta descamisarse y mostrar su torso a la mínima ocasión o Hikigane, el jefe de la Guerrilla Antiuniformes.

Técnicamente no defrauda. La fluidez de los movimientos se agradece, pues tenemos que visionar peleas con muchos golpes a gran velocidad. El dibujo está bastante cuidado, perfilando los personajes con trazos gruesos, y con fondos con mucho color.

Los temas del opening y el ending no son nada del otro mundo, más pegadizo el segundo, pero sí tengo que destacar los temas que han elegido para la banda sonora, que ensalzan la potencia visual de cada escena.

Kill la Kill es un anime sin ninguna pretensión más allá del puro divertimento, que ha encontrado la clave de su éxito en la sencillez y el humor absurdo que raya la sordidez sin llegar a ser soez. Sin duda, el anime revelación de este otoño y uno de los mejores del año (con permiso de Shingeki no Kyojin, claro).

Sigue a Teresa Domingo en Twitter: @Tuiteresita

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Si es creepy, es para mí.

3 comentarios en KILL la KILL (Kiru ra Kiru). El anime sorpresa del otoño.

  1. Concuerdo contigo creo que es un anime muy divertido cuyo objetivo es ese el de entretener; recomendable para los que buscan un tipo de humor exagerado y un poco ácido.

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