King Gizzard & the Lizard Wizard. Los Locos Chamanes del Fuzz.

King Gizzard & the Lizard Wizard es una banda que parece venida de otra época. Este año han publicado cuatro álbumes y el quinto está en proceso. Si lo tuyo son las guitarras, la distorsión y el rock progresivo:estás en tu casa.

Por Javi Jiménez.

Hacer un artículo sobre una banda que te encanta y que este no se vaya de madre es complicadísimo. A fin de cuentas, la ventaja de la música es que habla por sí sola. Es una experiencia inmediata. Lo sabe cualquiera al que su amigo pesado de turno (yo suelo ser ese amigo) le haya puesto un “temazo que flipas”. No hace falta que te escuches todo el disco es algo evidente que te atrae o no. Lo sientes en tus tripas. Si bien es cierto que al oído se le educa, siempre la primera sensación es la más duradera. Este también es el caso con King Gizzard & the Lizard Wizard más subrayado si cabe por su eclecticismo y por lo prolífica de su producción. No necesitas escucharte todos sus álbumes, ni conocer que tienen  influencias del rock progresivo, jazz, heavy metal, folk, garage, surf…  Sin embargo si le das al play…

 

… ya sabes a qué atenerte.
King Gizzard & the Lizard Wizard se formaron en Melbourne, Australia en 2010. La banda está formada por Stuart Mackenzie (cantante, guitarra, flauta y teclista), Ambrose-Kenny Smith (voces, armónica y teclados), Cook Craig (guitarra y voces), Joey Walker (guitarra y voces), Lucas Skinner (bajo), Michael Cavanagh (percusión, manager) y Eric Moore (percusión y manager). La etiqueta que mejor los define y bajo cuya sombra caben más estilos es la de rock psicodélico pero sus sonidos atraviesan todo tipo de paisajes. Explorando diferentes senderos musicales llevan en siete años 12 discos. Polygondwanaland es el último de ellos;  publicado el pasado 17 de noviembre acompañado de un comunicado mediante el cual regalaban el disco totalmente. No solamente las canciones para que las escuches en casa, también los masters y los archivos necesarios para producir tus propias copias en vinilo y CD.

Pocas bandas de nueva creación tienen una discografía tan rica como King Gizzard & the Lizard Wizard. La banda bebe de muchas influencias en las que últimamente destaca el rock progresivo clásico de bandas como Yes, Pink Floyd o Jethro Tull. No solamente en lo musical si no en las temáticas volviendo a crear mundos fantásticos para su música, se reconocen fans de Philip K. Dick y Lovecraft. El propio nombre nos puede hacer una idea del imaginario de la banda la traducción sería algo así como El Rey Molleja y el Mago Lagarto. Nacidos como un proyecto secundario y medio en broma entre siete amigos de Melbourne comenzaron haciendo música más cercana al surf y el garage punk. El pedal de fuzz, las guitarras y la actitud se quedaron pero también vinieron álbumes conceptuales, temas de 10 minutos, exploraciones de la música del este y canciones sobre cyborgs que vomitan sobre montañas.

King Gizzard and the lizard wizard - flying microtonal banana
Son para comérselos.

Una de las cosas que más me interesan de King Gizzard & the Lizard Wizard es que cada uno de sus discos es un pequeño universo. Sus discos, sobre todo desde I’m in your Mind Fuzz (2014) o más claramente en Murder of the Universe (2017) las canciones se unen por lazos no solo musicales si no también narrativos.  En tiempos de escuchar listas de reproducción en aleatorio, da mucho gusto encontrar discos que recompensen la escucha continuada o álbumes conceptuales. Exploran fondo y forma. Por parte del fondo,  de su Nonagon Infinity (2016) dicen en Pitchfork que está orquestad con los mismos prinicipios de un Dj set de club, escogiendo un ritmo rompecuellos y cambiando los motivos melódicos. Y de la forma,  Quarters (2015) está formado por 4 canciones de 10:10 minutos cada una.

Hablar de su sonido de manera general es muy complicado. Puedes encontrar una gran influencia surf y garage en los primeros discos y muchas otras variantes en los más recientes, incluso temas claramente folks. Lo que si parece conservarse es la densidad, como dicen en esta review: King Gizzard & the Lizard Wizard implementan el principio “más es más”, sus canciones son densas, intrincadas y muy potentes. Aunque estas sean las bases, puedes encontrar canciones con las instrumentaciones más enmarañadas o más sencillas y más pop. Realmente son un grupo que se reinventa en cada disco sin perder la cohesión de su sonido. Esto viene a ser el Jodido Santo Grial.

King Gizzard and the lizard wizard - oddments
El arte de sus portadas se merece un artículo a parte.

Universos de dibujos animados de ciencia ficción con robots, monstruos y dimensiones escondidas tras voces distorsionadas (a veces cantadas a través de amplificadores  y marañas de guitarras que les han llevado a girar por todo el mundo, a cosechar un moderado éxito entre algunos círculos y sobre todo a escribir y grabar mucha música. Nonagon of infinity (2016) para mi marca un antes y un después siendo uno de mis discos favoritos. A partir de ahí se volvieron un poco locos y prometieron para este 2017 nada menos que cinco discos de estudio. Lo más acojonante de todo es que estamos a noviembre y ya han publicado cuatro. Empezaron con Flying Microtonal Banana, un disco que he quemado este año y que probablemente haya sido el que me enganchó a la banda; siguieron con Murder of the Universe una epopeya sobre la destrucción del universo, Balrogs y narradores en off incluídos; continuaron con Sketches of Brunswick East, un disco algo más calmado con toques de soul, jazz y folk inglés qué es una auténtica delicia para las noches en casa;  hasta llegar hasta este Polygondwanaland que todavía no he tenido tiempo de digerir pero que a punta a ser uno de mis discos favoritos de la banda.

Mientras que sus conciertos tienen fama de intensos, en entrevistas los miembros de la banda se muestran bastante tímidos pero se les ve bastante goofys, sobre todo cuando hablan sobre su música, en un grueso acento australiano,  y las temáticas que la envuelven. Obviamente en 2017 hablar sobre canciones de corte fantástico que en más de una ocasión no tienen demasiado sentido es un poco ridículo y me darían algo de miedo que tuvieran otra actitud al mostrarlas al público. Pero en cuanto profundizan, se nota que hay más de lo que parece bajo esa apariencia bobalicona. Obviamente un grupo que hace tantos discos en un solo año tiene algo que decir. Su proceso creativo tiene sus raíces en las jams y esos momentos “Why the fuck am I doing this shit?” son los que les mueven a experimentar como como explica Stu Mackenzie en esta entrevista “Es increíblemente divertido y es un gran estilo de vida pero tu tienes que de alguna manera añadir algún tipo de significado, como todos hacemos, en nuestras vidas. Creo que es parte de ello. Vamos a hacer este tipo de experimento… Eso nos desafía y añade algo de sentido en los mundos de nuestros universos personales que existen en nuestro interior.”

Portada de su último disco, de momento Polygondwanaland.

Sin duda se lo pasan bien creando música y no temen salirse de los límites como han demostrado. Todavía tienen algo más de un mes para sacar el quinto disco y cumplir con este singular reto autoimpuesto. Parece que el álbum está en proceso pero no aseguran que esté listo antes de navidades y quizás salga a principios del año de 2018. ¿A quién le importa? Han sido cuatro discos geniales, creo que tenemos suficiente material para esperar al quinto unos cuántos días más.

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Acerca de Javier Jimenez 195 Articles

Consumidor experto, reseñador amateur. Me gusta la música fuerte, la ciencia ficción, las series animadas y así os lo hago saber.

2 comentarios en King Gizzard & the Lizard Wizard. Los Locos Chamanes del Fuzz.

  1. Lo de estos tíos no tiene nombre. Que cada álbum sea un gimmick en si mismo y sin embargo no cansen al oído, si no que al contrario, consigan ser de las bandas más estimulantes de la década, es impresionante. Sus álbumes son algo así como el equivalente musical de una serie del estilo de Rick y Morty: llenos de texturas, referencias, y conceptos loquísimos que solo funcionan por lo sólido de su trama (además, a estos poco les falta para sacar un álbum a la semana).

    Mola que se les de voz en medios españoles, lo merecen. También tenían su propio festival por tierras australianas, ¿no?

    • No había caído yo a relacionarlos con Rick and Morty pero me parece una comparación acertadísima. Son tremendos, en los últimos 6 discos tienes todo lo que quieras. No nos colgaremos ninguna medalla porque ya han salido por aquí, mismamente Mondosonoro ya los ha colocado en su “lo mejor de la semana” y su Nonagon Infinity fue uno de los discos que estuvo en los tops, pero nunca viene mal hablar de ellos claro jaja.

      Sí, he leído que tienen su propio festival, el Gizzfest, que ya han celebrado un par de edición, pero parece que a pequeña escala con bandas como Orb y en recintos cubiertos pequeños. Como nos pilla un poco a trasmano no los hemos nombrado pero a quién le pille cerca, seguro que vale la pena.

      ¡Gracias por pasarte!

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