KUROMUKURO: El Mecha Samurai

Una original y rara avis dentro del catálogo de P.A. Works Studios, con la que celebran su quince cumpleaños.

Por Teresa Domingo.

 


Siempre que se anuncia el estreno de un anime mecha, los enamorados de los robots y toda esa parafernalia tecnológica nos ponemos a buscar, muy contentos, en qué obra se han basado y a imaginar, más contentos todavía, este diseño o aquel en movimiento. Pero, a veces, lo que publicitan es una historia original y no nos queda más remedio que apaciguar al monstruo del hype con otras cosas y esperar.

A finales del año pasado los estudios P.A. Works anunciaron, contra todo pronóstico, que para conmemorar el 15º aniversario de su fundación no iban a presentar una pastelada romanticona de las suyas. Lo que estaban produciendo era una serie propia ¡de mechas! En el mismo anuncio se daban los nombres del equipo a cargo del proyecto entre los que destacan Ryou Higaki al guión y Yuriko Ishii como diseñadora de personajes, ambos ya conocidos en La Isla por la adaptación de Another, de la que yo misma os hablaba aquí. Y al mando de todo, Tensai Okamura, que ya ha dirigido Blue Exorcist o The Seven Deadly Sins. No podemos fantasear con escenas de lucha entre robots gigantes, pero, al menos, sabemos que los responsables no son unos Don Nadie. Han pasado los meses y Kuromukuro, que así se llama la serie conmemorativa, por fin se ha estrenado, y no tiene mala pinta.

La acción, y nunca mejor dicho, se desarrolla en un presente distópico, en un laboratorio de investigación de la ONU donde se desarrollan, fabrican, mejoran y usan en favor de la humanidad, mechas de diversos modelos y tamaños. Este laboratorio está localizado en el mismo emplazamiento donde, 60 años atrás, se encontró un misterioso cubo negro y un mecha gigante al que llamaron “el artefacto”, de los que no se sabe absolutamente nada ni se han conseguido hacer funcionar. Un día en el que la hija de la dueña de la empresa, Yukina Shirahane, se encuentra de visita en las instalaciones, lo que parecen meteoritos se abalanzan sobre varios lugares estratégicos del planeta; uno de esos lugares es este centro de investigación. Pero las esferas brillantes que parecían meteoritos resultan ser el vehículo para un montón de robots alienígenas con aspecto de maléficos dragones con afilados pinchos. La “casualidad” hace que nuestra protagonista abra el cubo misterioso, del que emerge un fornido y desnudo samurái, para el que Yukina es una princesa a la que debe proteger de los demonios sin que se le vean las vergüenzas. Ouma Kennosuke Tokisada,  es un samurái de otro tiempo, sin amo, sin ropa, y dueño del mecha gigante, con el que se enfrentará a los monstruos y nos dará esos entrañables momentos de lucha de titanes entre los edificios de una ciudad. Y estos, además, usan katanas.

Sólo he visto los tres capítulos emitidos hasta el momento, pero la historia apunta maneras y, de momento, es una de las sorpresas de la temporada de primavera, cumpliendo a rajatabla los cánones que una serie como esta precisa: un mecha principal que todos quisiéramos manejar, una amenaza enemiga llevada a cabo por unos extraterrestres feos y fuertes y nada formales, buen ritmo y fluidez en la animación de las peleas de gigantes, una banda sonora orquestal con pretensiones épicas, compuesta para potenciar las apariciones de los robots y gags de humor absurdo, mayormente ocasionado por el desfase temporal de Kennosuke, en los diálogos.

Quizá lo más flojo sea el dibujo. Los personajes humanos son normalitos y, siendo correctos, no destacan por nada en particular (la fuerza que tenía la protagonista tímida y tuerta de Another eclipsa la personalidad chillona y consentida de esta otra colegiala, aunque, resulta ser el contraste perfecto para la actitud ceremoniosa del samurái); en cuanto a los robots, creo que, para los tiempos que corren, los diseños de los mechas quedan un poco pobres y escasos de detalles, pero se salvan porque están inspirados en dragones que luchan como guerreros samuráis. ¿A quién no le mola eso? A mí me mola. Si las apariciones de los extraterrestres se producen de forma continuada y la acción mantiene el mismo nivel con el que ha arrancado, os puedo asegurar que la serie se va a dejar ver más que a gusto.

No podía pasar por alto que, una vez empezada la serie, me he enterado que la distribución mundial y exclusiva de Kuromukuro está en manos de Netflix, así que, fanáticos de este maravilloso portal, como nosotros los isleños, ya sabéis donde encontrar algo bueno, bonito, barato y entretenido.

Sigue a La Isla de las Cabezas Cortadas en Twitter y en Facebook.

Acerca de Teresa Domingo 147 Articles
Si es creepy, es para mí.

Be the first to comment

Leave a Reply

Tu dirección de correo no será publicada.


*