La Máquina Diferencial, de William Gibson y Bruce Sterling

Otra reseña difícil. Un título aclamado y reconocido como exponente de su género. Y una lectura complicada.
Por Chema Mansilla

81lu5NbKWVLMis ganas de leer este libro y conocer tan ilustre título se han visto lastradas por, como decía, una lectura complicada. En algunos puntos tediosa.  Y no sé si ha sido cosa de la traducción o de que mis expectativas eran súperlativas, el caso es que el libro me ha decepcionado. Y claro, más de uno estará ya afilando el hacha porque le estoy “dando cera” al libro. Tranquilos, que no me parece un mal libro, simplemente, esperaba algo más. Y eso es culpa mía, no del libro. Pero una vez que uno empieza (y sigue y termina) a leer un libro en ese estado es difícil remontar el vuelo. En cualquier caso, ya he dicho la parte mala y frustrante que he encontrado en este “La Máquina Diferencial”. Ahora voy a hablaros de sus bondades.
Para empezar, el escenario que crean Gibson y Sterling es sensacional. Un universo sólidamente construido, lleno de detalles que los hacen real para el lector. La verdad es que dan ganas de conocer más historias de ese mundo lleno de dirigibles, tarjetas perforadas… Explorar esos Estados Unidos, perderse por las calles de ese Londres, conocer ese París “steampunk”… Un gran trabajo de los autores describiendo con naturalidad y casi con rigor histórico, un mundo tan parecido, y a la vez tan extraño, al nuestro.
Los personajes son de los más variopinto. Sybil es una gran protagonista. Tal vez gran parte del trabajo de personificación ya existiera en la novela Sybil de Disraeli (que os digo ya que no he leído), pero no importa. En esta obra destaca por méritos propios. Inteligentemente articulado, uno empatiza enseguida con ella y se deja llevar de su mano. El resto personajes destacan bastante menos, tal vez por culpa de la superpoblación de estos. Algunos tan importantes como “Dandy Mick” se desdibujan en ocasiones, dando la impresión de funcionar más como resortes narrativos que como entidades de pleno derecho.
El punto fuerte del libro es la trama: espionaje, conspiraciones, idas y venidas tras un juego de tarjetas perforadas de gran valor para el funcionamiento de “La Máquina Diferencial” del título. El ritmo es trepidante: comienza lentamente, y según comienza a desvelarse elementos de la trama, la narración acelera la sucesión de momentos y personajes. Ahora viene el “pero”. Pero en ocasiones me he encontrado leyendo páginas llenas de reflexiones que poco aportaban a la historia, o pasajes muy anecdóticos, que imagino, funcionan a la hora de dar profundidad a los personajes y al universo creado por los autores, pero que a la hora de la verdad suponen unos paréntesis excesivos entre acciones. Además, el cambio de una situación a otro es a veces demasiado brusco: en un momento Sibyl se encuentra inmersa en un emocionante diálogo y en el siguiente la encontramos meditando en su cuarto. Todo un cambio de ritmo narrativo, tal vez demasiado brusco.
Para terminar, quiero destacar algo que durante la lectura me pasó desapercibido, pero que con el tiempo se me ha ido haciendo patente. El elemento fantástico (o de ciencia-ficción, o “steampunk”) se introduce de una manera gradual en la introducción. Al principio nada parece indicar que no encontramos en una realidad histórica divergente a la nuestra. Primero se introduce un elemento ahí, luego otro allá… Y cuando el lector se quiere dar cuenta en panorama político internacional no es el que conocemos nosotros. Este detalle me ha llamado mucho más la atención que otros más puramente “steampunk” como los primitivos ordenadores o los transportes.
“La Máquina Diferencial” es un libro sólido, profundo y amplio. Con una trama emocionante y que seguramente hace honor a su fama. Me he prometido a mí mismo una relectura del libro pasado un tiempo, a ver si en esta ocasión esquivo de los baches que se me ha atravesado en esta lectura.

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¡Oh, mírame, estoy haciendo feliz a mucha gente! ¡Qué bien! ¡Soy un hombre mágico! ¡Del pais feliz! ¡De la casa de gominolas de la calle de la piruleta!

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