La Teoría Sueca del Amor. El documental sobre una sociedad de individuos

La teoría sueca del amor

Trabajar, consumir y volver a nuestro solitario contenedor. El contacto humano no es necesario para ninguna parte de nuestro día a día. Todo lo podemos conseguir por Internet, incluso un hijo. Tenemos demasiado poco tiempo para perderlo con interacciones humanas poco significativas. No es un capítulo de Black Mirror, es la sociedad sueca.

Por Javi Jiménez.

La Teoría Sueca del Amor es un documental sobre los entresijos de la sociedad sueca que nos invita a conocer a las personas que forman este país. A esos que se esconden detrás del Ikea, albóndigas con mermelada, películas del destape y una sociedad perfecta y eficiente. Resulta que como en las mejores obras de ciencia ficción distópicas, las apariencias engañan. Parece que Suecia vive en una especie de mundo feliz en el que nadie lo es.

Los suecos ya eran una de las sociedades más individualistas del planeta pero cuando en lo sesenta el representante sueco explica una revolucionaría propuesta sobre las relaciones sociales en la ONU, este aspecto de su sociedad se potenciaría aún más. Hasta llegar a crear la sociedad más individualista del planeta donde el 50% de los suecos vive solo.

La teoría sueca del amor: inseminación artificial

La idea parece bastante buena a priori. Construir una sociedad de personas completamente libres que puedan ejercer las relaciones interpersonales con total libertad, es decir que no existan dependencias económicas ni de ningún tipo entre madres y padres e hijos, familiares o entre individuos de una pareja. En algún punto del camino este objetivo se perdió y el resultado ha sido un estado que se encarga de todas los problemas del individuo y que fomenta que este se encierre en sí mismo y abandone cualquier contacto humano que no influya en su proyecto como individuo.

El documental se centra primero en exponer esta particular situación siempre con un sutil sentido del humor (sigue resultando raro que haya risas en el cine durante un documental), donde los protagonistas son una pareja de investigadores encargados de descubrir familiares de personas que mueren solas y nadie las reclama. Las cifras son espeluznantes: Uno de cada cuatro suecos morirá solo.

El sistema está tan automatizado que tras su muerte pueden pasar semanas, meses e incluso años hasta que alguien se de cuenta de que una persona falta. Prácticamente no se necesita a otra persona para nada, ni si quiera para tener un hijo pues basta con hacer un pedido al Amazon de los bancos de esperma.

La teoría sueca del amor: grupo hippie

El documental nos mueve en busca de gente que no rehuya el contacto con otros seres humanos y solo es capaz de llevarnos a una especie de secta neo-hippie de yonkys de las caricias, que sinceramente no me atrevo a pensar qué harán fuera de las cámaras. Parece que hasta para los más huraños, las expresiones de afecto, de acercamiento al colectivo, son necesarias para tener una vida sana, así lo demuestran los comportamientos perturbados de la secta de amigos de los abrazos. Formada por gente más propensa a necesitar expresiones físicas de afecto, se reúnen en el bosque para vivir de forma alternativa a la frialdad de su país.

Para terminar el retrato de esta sociedad, la contrapone a Etiopía, una sociedad totalmente opuesta en términos de bienestar e interacción social. En ella un cirujano sueco ha encontrado la felicidad ejerciendo como cirujano que se sobrepone a la falta de recursos con un ingenio mezcla de MacGyver y el último superviviente.

La teoría sueca del amor: cirujano en Etiopía

La única pega es que quizás el documental falla en formar una tesis sólida de una crítica a este sistema,  pero lo compensa con una buena exposición (de un tema complejo, que daría para varias tesis doctorales) de toda esta sociedad que parece sacada de un escritor de ciencia ficción de los 50. A la gente que desconocemos el país, nos pone los pelos de punta una sociedad que raya la irrealidad. Ni en las mejores películas de ficción. Aún así, solo por abrir una ventana a un nuevo mundo, ya de por sí vale la pena este documental. Más todavía cuando está completado con planos de exquisitez visual sueca: minimalismo, muebles tipo Ikea y parajes árticos.

Hemos podido verla en cines gracias a la iniciativa del documental de la semana de Aragó Cinema y Docsbarcelona, pero si no os pilla ninguna sesión cerca la podéis ver cuando queráis en Filmin. Eso sí, una vez terminada la película es probable que deseéis pasar el resto del día acariciando a vuestros seres queridos para evitar convertiros en fríos suecos.

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Acerca de Javier Jimenez 194 Articles

Consumidor experto, reseñador amateur. Me gusta la música fuerte, la ciencia ficción, las series animadas y así os lo hago saber.

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