La tiranía del spoiler.

alertaspoilers2Nada dura para siempre. Ni el ramo de flores alimentado con aspirina, ni el filete de lomo enterrado en tu nevera, ni la felicidad. Por supuesto, creo que los ‘spoilers’ no son una excepción. Atentos, porque estáis a punto de leer una entrada atestada de ellos. Luego no quiero quejas. El que avisa es avisador.

Por Javier Marquina.

Todo tiene un límite.

Recuerdo una charla con amigos hablando de los momentos claves que han marcado la vida de Spiderman cuando, de repente, se me ocurrió hablar de tragedia y de Peter Parker y mencioné, como no podía ser de otra manera, la muerte de Gwen Stacy. Entonces la cara de uno de mis compañeros de tertulia mudó. Se transfiguró. Poco a poco su tez se fue volviendo pálida, del color la cera y su boca se abrió milímetro a milímetro para formar una mueca extraterrestre y exclamar con voz rota y furiosa: “¡Spoiler! ¡Spoiler!” Una vez más la cara desencajada de Donald Sutherland se me aparecía cual ultracuerpo para sustituir a la de mi amigo y acusarme de ser un supremo destripador y un supino aguafiestas. Mi amigo, ‘freak’ en ciernes y novato en todo lo relacionado con Marvel, consideraba que al desvelar un hecho conocido ocurrido en un cómic que se editó hace varias décadas, había cometido una afrenta irreparable al destripar una de las líneas claves en la historia del héroe.

Y señores… como que no.

En serio. Todo tiene un límite.

Creo firmemente que los ‘spoilers’, esas frases pronunciadas de forma inconsciente que te arruinan la sorpresa final y mágica de libros, cómics, películas o series, tienen una vigencia en el tiempo y una vigencia además, si se me permite decirlo, muy limitada. Los ‘spoilers’, los que estropean, los “arruinadores”, usando un español creativo, caducan. Son como las patentes industriales o intelectuales y, pasado un cierto tiempo, todo el mundo tiene derecho a usarlas con libertad. Por ejemplo: Bruce Willis es un fantasma en El Sexto Sentido. Leonardo DiCaprio muere en Infiltrados antes de salir del ascenso. Norman Osborn también muere, sólo que esto es Marvel y por tanto, y de forma inevitable, acaba resucitando. Y luego vuelve a morir. Creo. No, espera. Ese es Bucky Barnes… no… tampoco… bueno… ya me entendéis. ¿He descubierto algún secreto? ¿He desvelado algún misterio? ¿He chafado alguna sorpresa? ¿En serio? ¿De verdad me estáis diciendo que existe alguien sobe la faz de la Tierra que todavía no sabía todas estas cosas?

¿Spoiler?

El hecho es que el ‘spoiler’ muere con el tiempo. Y muere por difusión. Un secreto conocido por millones deja de ser secreto. De hecho, un secreto conocido por tres, deja de ser secreto. Así que… ¿de verdad creéis que la muerte de Gus Fring podía ser secreto para siempre? ¿Quién puede soportar no contarles a sus amigos que Walter White es el hijo de puta integral, capaz de hacer cualquier cosa con tal de salvar el pellejo? ¿Cómo no hablar de Lost y ‘La Constante’ con la gente que quieres? ¿Cómo no emocionarse contándole al mundo la sorpresa final de Testigo de Cargo?

Somos incapaces de ser discretos. Lo que sabemos nos quema las entrañas como ácido y tarde o temprano hay que vomitarlo. Condenarnos de por vida a no desvelar nunca ninguno de los secretos que una vez nos golpearon la cara, no tiene sentido. El Capitán América muere al final de Civil War. Pero no os preocupéis, resucita. La amante de Bruce Wayne en The Dark Knight Rises resulta ser Thalia Al’Gul y Bane es sólo un pelele. Galactus es expulsado de la Tierra gracias al Nulificador Supremo. Constantine vende su alma a todos los demonios para que nadie pueda reclamarla por miedo a una guerra total en el infierno y de este modo se cura del cáncer y se vuelve prácticamente inmortal. Capucha Roja es Jason Todd. En El Prestigio, Hugh Jackman es él, o quizás tan solo su doble creado por la máquina de Tesla. Y así, hasta el infinito…

¿Cuánto dura un ‘spoiler’? ¿Qué periodo de educada cortesía debe uno respetar antes de lanzarse a destripar esa serie que le emociona y le somete? Yo opino que no demasiado. En la era en la que el acceso a la cultura se ha universalizado de una forma tan total, ya sea de forma legal o no, es responsabilidad de cada individuo estar al día e informarse y, pasado un tiempo razonable pero no excesivo, aceptar con caballerosidad que está expuesto a perder el factor sorpresa, a que le chafen la gracia del asunto. Por una parte por el poder que proporciona difundir información privilegiada, un poder que nos hace parecer superiores, mejores. Uno de esos aspectos inherentes al ser humano. Por otro, porque privar al prójimo de esa maravillosa sensación que te inunda al contarles a tus seres queridos ese episodio de tu serie favorita que ha conseguido hacerte llorar, debería ser considerado un crimen de lesa humanidad. Tenemos derecho a compartir. Acepto que haya un tiempo de espera, una cuarentena de silencio. Hay que dejar que el virus se difunda pero, al final, tenemos derecho a hablar y expresarnos sin estar siempre alerta, sin medir cada una de nuestras palabras, sin caminar con pies de plomo por miedo a destripar un hecho que dejó de ser sorpresa cuando Fernando El Católico perdió su primer diente. Tenemos derecho a experimentar ese placer culpable del que sabe que está haciendo algo incorrecto, pero a la vez gratificante de una forma sublime: contarle a todo el mundo que el asesino es el mayordomo, en la biblioteca, con la llave inglesa.

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Nací, crecí, vomité ácido blanco y lechoso sobre un donut y me lo comí.

3 comentarios en La tiranía del spoiler.

  1. Me ha encantado Javi! Cuánta razón. Yo creo que esa cuarentena debe ir en función de cada “arte”. En el cine, al menos mantener silencio hasta que la película ya haya salido de los cines o se haya trasladado a la sala del sótano húmedo; las series, al menos no hablar del capítulo pasado hasta que se estrene el siguiente; los cómics igual, no hablar del argumento de uno hasta que haya salido el siguiente número… Atravesadas estas zonas de seguridad, el responsable de cuidarse de spoilers debe ser uno mismo. Taparse las orejas y correr.

    También es interesante discutir sobre qué es un spoiler y qué no lo es, porque seguro que recuerdas algún que otro momento en twitter en los que un personaje se lleva las manos a la cabeza por cruzar frases estilo “alguien hizo algo en algún lugar”…

    • Twitter es un spoiler en sí mismo. E Internet la herramienta suprema del destripe. El que no quiera saber, que huya.

  2. Quisiera añadir que además de gente que no puede evitar soltar espoilers, también existimos unos seres que los perseguimos de manera consciente e inconsciente. Algo nos impulsa a buscar algún dato aparentemente inocente en la wikipedia, o una imagen de ese personaje que tanto mola para usarla de foto en el MSN. Grave error. El Dios-Internet encuentra muchas formas de castigar la curiosidad.

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