Las redes sociales han secuestrado a tu artista favorito

Tu artista favorito se pasa el día posteando vídeos de gatitos. Puede que sepamos por qué.
Por Javi jimenez.

Es viernes. Todo el mundo está feliz y así lo demuestra en Facebook. Parece que ya no quedan gifs de gente bailando de forma graciosa y de animales simpáticos luchando por tus me gusta, me encanta, me divierte o, dios nos libre, un comentario:
“jajajajaja ke gracioso el perrete :D”
Antes eran lo energúmenos de tus amigos, después tus familiares, luego amigos y familiares encontraron páginas con munición suficiente de imágenes chistosas para llenar tu timeline tres veces para toda tu vida. Y más tarde, llegaron los artistas que admiras.


No es raro que las estrellas compartan cachitos de sus vidas con sus fans desde la vida 1.0. Aparecían en especiales de la MTV de dudosa calidad, aparecían en concursos, programas de televisión, revistas de variedades o de música. Cuando llegaron las redes sociales más de lo mismo, desde MySpace a los vídeos de Steve Aoki en YouTube, pasando por todas esas promos de “esta noche estaremos molando en X” . Un artista es una marca personal, cada cual explota las características que desea: algunos se centran exclusivamente en su música y reducen su actividad social bajo mínimos simplemente dejándola como un medio para informar de conciertos próximos o compartir sus nuevas creaciones . Mientras que otros explotan su imagen al 200%.
El marketing y la música han ido de la mano desde que se edificó la primera discográfica y se convirtió a la música en un producto de consumo.  La llegada de las redes conllevó una democratización de esta publicidad. Cada artistas podría llegar poniendo muy poquito de su parte, sin contratar a una agencia de publicidad y dejarse un dineral, a sus fans, fueran estos, cientos, miles o millones a todo lo ancho y largo del mundo.
Cuando los medios fueron democráticos llegó la tiranía del contenido.

Vivimos en esta era.

Un productor musical prolijico promedio podría llegar a publicar,digamos,  unos 5 EPs o una par de álbumes al año. Sin embargo sus fans necesitan día a día consumir algo de sus artistas favoritos para que estos no caigan en el olvido ante un torrente sobresaturado de información. No puedes repetir día tras día que has sacado material nuevo. Fue nuevo el día 1 al minuto 1, después no es más que spam. Podrías sacar un vídeo de cuando en cuando, pero eso no bastaría para saciar el monstruo de las redes. Por eso un día tu artista favorito decide compartir el inocente vídeo de un pingüino piñándose y un caption de “Mondays be like” que le pareció gracioso.
Entonces se desató el apocalipsis.

De donde solo habían temazos, info y contenido de calidad brotaron millares de posts “virales”: tercera edad bailando techno, gatitos, algún meme sobre frikadas musicales… ¿Qué habrá pasado? ¿Por qué ese cambio tan repentino? La culpa es de los números.
Los likes llegan, se comparte la imagen y los numeritos del alcance se multiplican sin parar. El post ha sobrepasado las barreras de su círculo de seguidores para unirse al caudal general de las redes sociales. Todo esto ha sido mucho más fácil que currarse un vídeo promocional o un nuevo tema. Los números no mienten, lo estás petando. Con que una pequeña parte de esa gente vaya a escuchar tu música sabes que este verano te van a llamar de todos los festivales y vas a estar llenando salas.

¡Cuidado!

Los pingüinos SIEMPRE funcionan. ¡Son para partirse!

¿Al final acabarán más tiempo escribiendo posts de facebook que haciendo música? Más de uno ya se ha visto en esa tesitura y ha dicho públicamente que se aleja de esta competición en las redes para seguir haciendo música, que es lo que de verdad le interesa y por lo que estaba apareciendo en las redes primero.

Este hecho no deja de ser una anécdota, pero una muy representativa del estado actual de la industria musical. Hace mucho que la música dejó de ser solo música, pero es ahora cuando la influencia que ejerce el marketing, toda la actividad en redes del artista lo es, sobre la industria y en último lugar sobre los propios artistas y por tanto sus creaciones. El modo en el que el artista trabaja es diferente, no le vale con ser músico, también tiene que ser especialista en marketing online. ¿Cambiará esto las creaciones musicales? Puede que sí.
Como siempre, al final, hay que quedarse con una cosa: nos da igual lo que escribas en facebook o los posts que publiques en instagram; lo que cuenta es lo que escuchamos en las canciones.

Acerca de Javier Jimenez 189 Articles
Consumidor experto, reseñador amateur. Me gusta la música fuerte, la ciencia ficción, las series animadas y así os lo hago saber.

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