Lo que he aprendido leyendo La Broma Infinita: Novelas infumables que te cambian la vida

Este libro encumbra las listas hipsters y de libros que leer antes de morir. Es uno de esos que supuestamente te cambian la vida. Pues sí, hay un antes y un después de La Broma Infinita.

Por Javi Jiménez.

Probablemente lo primero que estés pensando, querido lector es ¿qué demonios es La Broma Infinita? Ciertamente no es de las obras más populares en nuestro país, quizás tiene un estatus de bestseller underground. Con toda probabilidad tratar de responder a esta pregunta con precisión me llevaría un par de tesis doctorales¹. Sería conveniente empezar diciendo que es una novela (creo que podemos estar seguros de ello), podemos continuar por describir sus atributos físicos: un libro, bastante gordo², rectangular, con unas tapas más o menos bonitas donde aparecerá el nombre de su perpetrador, David Foster Wallace, un prólogo que nos advierte que lo leamos bajo nuestra propia responsabilidad… Creo que hasta aquí llegan los puntos objetivos en los que podemos estar de acuerdo porque La Broma Infinita es mucho más.
Podríamos aventurarnos a decir que es una novela protagonizada por Hal Incandenza, jugador de tenis junior profesional, aficionado a colocarse y algo maniático, que vive en un internado especializado en el tenis, creado por su padre, ahora fallecido, y hombre del renacimiento, especialista en lentes, tenista frustrado, cineastas experimental y bastante ido de la cabeza. Pero, no estoy seguro de ello, igual no. Según cómo se mire.

La Broma Infinita es así después de haberla leído

La Broma Infinita no es una novela común, ciertamente en muchos aspectos no es fácil de leer, en ocasiones el autor se venga del lector poniéndole duras pruebas en forma de notas al pie kilométricas que prácticamente no tienen relación alguna con el contexto de la nota³ o que son completamente innecesarias; tampoco ayudan las disertaciones sobre tenis,  que los personajes tengan media docena de motes o que no tengas la sensación de que la novela arranca hasta casi la mitad del libro.

La Broma Infinita está por encima de lo común. Es un libro que captura con completo detalle el zeitgeist de un momento. En ciertos aspectos es una fotografía de la vida, puede dar la sensación de que es mayor que ella pero por muy detallada que esté no deja de ser un pequeño pedacito de un inmenso mosaico.

Me siento incapaz de hacer un comentario sobre este libro en el formato habitual que logre capturar su esencia y transmitírtela. Así que cambiaremos el sujeto de la exposición, no hablaremos de libro, sino de lo que yo  he sacado de él:

  1. Las cosas buenas se hacen esperar.
  2. Mucho.
  3. Muchísimo.
  4. La Broma Infinita es larga. Larguísima, parece que el chiste sea sobre nosotros y cuando abandonemos el libro, el mundo estallará en carcajadas porque nadie esperaba que alguien fuera a leerlo por completo.
  5. Es posible que no me enterase de nada hasta que llevara un tercio de la novela.
  6. El título es deliciosamente autorreferencial,
  7. Si alguien tuviera un trastorno obsesivo compulsivo escribiría como Foster Wallace.
  8. Probablemente haya que tenerlo para escribir una novela así.
  9. David Foster Wallace tiene una capacidad de observación extraordinaria. Cada una de las instantáneas de la actualidad es oro puro.
  10. Que no pasa nada por intercalar un libro con este, con leer un capítulo y dejar que repose. Algunos libros son una maratón.
  11. Una nota a pie de página puede ser cualquier cosa. Literalmente.
  12. Igual no hace falta leerlo todo. Me niego a leer 30 páginas de filmografía de un personaje imaginario secundario o el prospecto de todas las drogas del mundo.
  13. Los centros de desintoxicación se parecen demasiado a los campamentos de verano. Hay mucha gente aburrida matando el rato, mucha gente que no quiere estar allí y gente sin el poder real para retenerlos por mucho que estén allí por su bien.
  14. El tenis es un deporte complicado, cansado y que necesita de ciertos estímulos extra.
  15. Las sociedades de alcohólicos anónimos son terribles, parecen una secta pero funcionan. Mezclan la terapia de grupo, la autoayuda, los clichés y la espiritualidad pero funcionan.
  16. Ninguna academia de tenis está completa sin cursos hiperavanzados de gramática y física.
  17. Cuando te pegas un atracón de algo para despedirte de él y dejarlo para siempre. (ya sea alcohol, tabaco, drogas, comida o una serie de televisión) no funciona, siempre volverás a por el último atracón.
  18. Si rascas los suficiente en una persona siempre encontrarás locura debajo. Aunque esta le permita ser perfectamente funcional.
  19. Si alguna vez oigo el chirrido de alguien en silla de ruedas siguiéndome me recorrerá un sudor frío por la nuca.
  20. Siempre se puede inventar una excusa creíble para que unos parapléjicos suplanten al equipo junior canadiense de tenis.
  21. Hay que utilizar dos marca páginas: uno para la historia y otro para las notas.
  22. Que me jode que Foster Wallace este muerto y no pueda seguir contándonos qué mierdas quería con todo esto. Ni tampoco escribir más artículos y novelas infumables.
  23. Este es un libro que, como la biblia, se puede consultar pasajes específicos según las necesidades y cualquier ejemplar debería estar correctamente subrayado y con los post-its necesarios para poder acudir a ellos de forma sencilla.
  24. El ser humano es jodidamente complejo.
  25. Si la adicción no te mata, el síndrome de abstinencia todavía puede hacerlo.
  26. No puedo creer que el editor haya conseguido conservar la cordura después de hacer este trabajo.
  27. “Eres la segunda chica más guapa del mundo, después de Margaret Thatcher” es una buena línea para ligar.
  28. Si un hámster tuviera un botón que le proporcionara orgasmos instantáneamente lo pulsaría hasta morir de inanición es aplicable al ser humano y la tele.
  29. La Broma Infinita trata de capturar en espacio finito la vida que se extiende en espacio infinito.
  30. Por lo tanto no todas las tramas se pueden cerrar.
  31. O ninguna.
  32. Y me da igual.
  33. Este libro es divertido, aunque a veces te olvides cuando estás repasando los principios matemáticos de un juego inventado. Pero cuando aparece el humor lo hace como una bofetada.
  34. Necesitas de la ayuda de una wiki para poder llegar a pillar si quiera la mayoría de referencias que se hacen.
  35. ¿Ha merecido la pena? ¿Lo volvería a leer? Sí, este es uno de los libros que te marcan un antes y un después. Volvería a leerlo pero dentro de un par de lustros.
¿Se puede molar más que David Foster Wallace?

Podría seguir, sí pero mejor dejarlo aquí. En cuanto a ti, si lo has leído sabes de qué hablo. Si no…  no es para todo el mundo, hay que estar algo loco para empezar y tener una determinación de hierro para terminar. Si reúnes esas características mis consejos son que tengas tiempo para leer, paciencia y que no te dé miedo dejarlo reposar un poco y retomarlo entre lecturas o cuando te apetezca, recuerda: es una maratón. Y sobre todo: disfrútalo.

1. Más densas que un agujero negro, probablemente dadas por imposibles y que ni en sueños estarías dispuesto a leer. De hecho ya existen varias, si estás completamente loco por el tema.

2. Para los estándares habituales. No para los aficionados a las sagas fantásticas de más de 5 volúmenes.

3. Que este humilde redactor sepa, quizás sí pero solamente si se lee esa nota un 15 de julio de un año par en el que haya luna llena.

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Acerca de Javier Jimenez 183 Articles
Consumidor experto, reseñador amateur. Me gusta la música fuerte, la ciencia ficción, las series animadas y así os lo hago saber.

2 comentarios en Lo que he aprendido leyendo La Broma Infinita: Novelas infumables que te cambian la vida

  1. Casi sin quererlo y sin conocernos lo he leído de la misma manera que lo comentas. Debo reconocer que casi arrojo el libro por la ventana más de una vez, que lo aparqué en la mesilla de luz muchas veces, que lo apunté por todos lados, lo retomé, lo volví a abandonar. Me enfadé con él, me puse nervioso, luego me partí de risa con él. Me identifiqué con el editor y sus ganas de mandar a tomar viento a DFW; me entristecí por el destino de DFW, leí muchas cosas sobre DFW, leí muchas cosas de DFW (su relato “en lo alto para siempre” creo que ha roto todos mis récords de relecturas) y luego de varios días me di cuenta que ya no era el mismo tío que comenzó a leer, luego de mucho pensarlo, “la broma infinita”.
    En definitiva, como bien dices, es un libro que merece respeto, pero lo fundamental es disfrutarlo.

    • Reconozco perfectamente esa sensación. De irse a la nota al pie y ver 20 páginas sobre medicamentos. De estar sufriendo mientras lo leía y dejarlo de lado. Creo que llega un momento en que lo aceptas tal y como es, más adelante de la mitad del libro y ya puedes terminarlo.

      También estoy enfrascado leyendo más cosas de él (no novelas, porque me da miedo lo que pueda pasar) pero sí artículos suyos. Te los recomiendo mucho si tienes curiosidad porque DFW es tremendamente inteligente. Y sí, sigue metiendo notazas en los artículos. Aquí están recopilados en varios libros como Hablemos de langostas. Y sobre todo, (el libro que me hizo retomar La Broma Infinita con más ganas) Una Cosa Supuestamente Divertida Que Nunca Más Volveré a Hacer.

      ¡Muchas gracias por pasarte y comentar!

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