Los Invisibles: Un cómic de Grant Morrison.

Si tuviéramos que elegir el cómic que más nos acercase a Grant Morrison Los Invisibles estaría seguro entre los primeros puestos.

Por Javi Jiménez.

Como lector habitual de La Isla estoy más que seguro que conoces a Grant Morrison. Es algo así como Alan Moore pero con menos pelo, menos mala leche, escocés y sin renegar de los superhéroes (todavía). Aún así es uno de esos autores metidos en la psicomagia, magia del caos y otras mandangas. Entre otras cosas es amigo de Mark Millar, punky, músico y consumidor de drogas experto. También ha hecho muchos cómics que están considerados entre los mejores cómics modernos con trabajos tan reconocidos como All-Star Superman, We 3, New X-Men y clasicos más underground como Animal Man,  Doom Patrol, The Filth o Flex Mentallo. Además ha escrito una interesante biografía del cómic de superhéroes y la relación con su persona llamada Supergods, que también es muy recomendable.

Grant Morrison es uno de esos autores que profundizan en un discurso muy meta en sus cómics. En una obra de Grant Morrison más que personajes e historias encuentras conceptos, referencias e ideas, mejor o peor organizadas y empaquetadas. Como buen autor de cómics que quiere llevarse algo a la boca a fin de mes también ha hecho cómics convencionales,  pero cuando Morrison se quiere poner manos en la masa con todas las ideas que le rondan la mente o que consiguió cazar en un viaje astral inducido por opiáceos: puede no haber cristo bendito que lo entienda. Los Invisibles es uno de estos últimos por supuesto.

Trataré de resumir un poco de qué va la trama, sin pretender con ello haceros creer que me he enterado de algo, a falta de completar la lectura además y con mis limitadas habilidades de síntesis: La historia comienza cuando un nuevo miembro va a unirse a Los Invisibles, un chavalín inglés al que dan el nombre de guerra de Jack Frost. Los Invisibles son una especie de organización anarquista/terrorista cuyos miembros poseen ciertas capacidades mágicas. A ellos se les opone un grupo que representa a los dueños del status quo, gente rica y poderosa que controla el mundo con la ayuda de seres malignos procedentes de otras dimensiones. De alguna manera, el fin del mundo está cerca, probablemente causado por los entes procedentes de estas dimensiones. Los Invisibles parecen dispuestos a evitarlo pero ¿lo conseguirán?

No voy a mentiros, habré leído los primeros números de la serie 2 o 3 veces antes de conseguir engancharme a ella. Sobre todo al principio de la colección parece que Morrison tenga un completo caos metido en su cabeza y trate de dejarlo salir en cada número sin contenerse demasiado. El resultado es un lío de proporciones bíblicas que de ser consumido en una sola sentada puede producir jaquecas.
Sin embargo, una vez, consumido y reposado y vuelto a paladear se va adquiriendo el gusto por él. En ese momento que tu cabeza puede hacer algo similar a un esbozo del sentido lineal de la trama, puede dedicarse a deleitarse con todos los conceptos que intervienen en la historia.

Morrison pone mucho de sí mismo en el cómic. Desde los temas que le obsesionan: la magia y los mundos paralelos y cientos de otros. Hasta su propia integridad física. Impagable es ver en la sección del correo del número 16 como propone realizar un rito por acción de gracias que involucraba orgasmos de los lectores para mejorar las ventas, que amenazaban con la cancelación de la serie. No se sabe si por ese motivo o porque Morrison reajustara el tono de su cómic a partir del primer año a historias “menos” experimentales, pero la serie se salvó.

No se sabe si para bien del propio Morrison que cayó profundamente enfermo poco después, teniendo que ser sustituid por Mark Millar. Poca broma porque el escocés casi la palma justo cuando el protagonista de su cómic (un claro reflejo de sí mismo) lo hace, incluso de una herida similar.

¿Casualidad? Mejor se lo dejamos a Iker Jiménez. Lo que sí es cierto es que Morrison volcó gran parte de sus vivencias en el cómic, sus viajes (inducidos por las drogas y otros más literales ) dejando un gran cacho de él y que puede leerse como una autobiografía. Eso sí, tremendamente adictiva.

Quizás no es la reseña que esperabas leer, pero este tampoco es un cómic convencional. Yo te animo querido lector a que si te he despertado la curiosidad trates de acercarte a los Invisibles, quizás no sea sencillo pero la experiencia merece la pena.

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Acerca de Javier Jimenez 190 Articles
Consumidor experto, reseñador amateur. Me gusta la música fuerte, la ciencia ficción, las series animadas y así os lo hago saber.

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