Los salones del cómic ya no venden cómics

¡El cómic ha muerto! Larga vida a los Funkos.

Por Javi Jiménez.

Como aficionado a los cómics el pasado sábado 24 de febrero pasé por la Héroes Comic Con Valencia. La primera edición en la ciudad de esta “comic con” organizada por EasyFairs que ya se estrenó en Madrid. Como es probable que sepas, este tipo de eventos son en cierto sentido el centro neuralgico de la industria. Estos eventos  reúnen a los aficionados, los autores y las editoriales para celebrar el cómic. Estos eventos a pesar de llevar la palabra cómic en el título también han ido acomodando mundos paralelos como la literatura, las series y las películas de género, el cosplay, los videojuegos o cualquier mundo relacionado con la ciencia ficción y la fantasía en un sentido amplio. Probablemente adheridos no solo por las afinidades de los géneros y sus audiencias si no también porque también han sido consideradas tradicionalmente como aficiones “minoritarias”.

El peor evento de cómic de la historia.

Como podéis imaginar esto ha cambiado mucho y afortunadamente hoy en día el público que acude a estos eventos es más numeroso y diverso que nunca. Aficionados al cine de género, a las series de televisión, al cómic, al manga, al cosplay o a las videojuegos han aprovechado para crear estos espacios comunes en los que estas artes confluyen. El aumento de asistencia se demostró en la Heróes Comic Con Valencia con una cifra de asistencia de 23000 aficionados. En una ciudad que los grandes eventos del cómic (y muchos otros eventos culturales) siempre han pasado desapercibidos o se han realizado en pequeña escala o para nichos muy concretos, un gran evento como este con autores internacionales y con él prestigio adquirido tras su estreno en Madrid despertaba bastante entusiasmo entre los aficionados locales y de los alrededores.

La pedazo de cola del medio día del sábado lo corroboraba. Cualquiera podría pensar que por el mero peso de los números de la gente interesada en el mundo del cómic y aledaños, este tendría un subidón sustancial que tanto necesita este país y que tanto envidiamos de países más lectores como Francia.

Oui, ellos se lo montan mejor en Angoulême.

En un contexto en el que nuestros autores se tienen que marchar a publicar fuera, tener una editorial es poco menos que un suicidio comercial y los proyectos salen con cuentagotas;  hay que alegrarse porque el mundillo crezca, que el cómic salga de sus nichos y que llegue a más gente que nunca. Es la única manera de romper con ideas preconcebidas y crear nuevos aficionados para los cuáles leer un cómic sea algo tan natural como ponerse un capítulo en Netflix, ir al cine o leer un libro. Nada mejor que un salón del cómic donde el público es afín a la propuesta del cómic como para comenzar a evangelizarlos, ¿no?

El interior del salón sin embargo me hizo ver que hay mucho trabajo por hacer para que en España el cómic salga de su ghetto. Vi a autores aburridos pasando su hora de firmas leyendo un libro, a grandes autores ignorados, no vi la menor presencia de la editorial que pública Marvel en España y presuntamente una de las que más vende. Vi exposiciones ridículamente vacías de contenido y por supuesto desangeladas,  entregas de premios desiertas, stands de editoriales completamente ignorados… En definitiva:  vi poco amor por el cómic. Vi mucho más interés de una organización por hacer caja (totalmente loable, ojo) a costa de los aficionados. Un gran montaje que fallaba en muchos detalles como por ejemplo que el escenario principal ni siquiera se pudiera oír, que las charlas que se iban a dar no estuvieran publicadas dos semanas antes del evento o que la labor informativa dejara mucho que desear.

Lo que si que vi fue que pagué 15€ por ver stands de Funkos, camisetas y demás merchandising en detrimento de una oferta cultural decente. Sin embargo eso no fue lo que me enfada. Lo que más triste me parece es que el cómic está perdiendo la oportunidad de capitalizar una gran masa de fans predispuestos. No me molesta que alguien se compre un Funko (o 300) me molesta que además no seamos capaces de transmitirles la cultura del cómic.

Ellos sí que saben transmitir la cultura del cómic.

Si no es posible vender más historias de personajes que aman a un público predispuesto a gastarse el dinero en ello, no sé que futuro le espera a la industria del cómic en este país. Puede ser que no se estén vendiendo los cómics que quieren los nuevos aficionados o puede ser que la industria no sepa comunicarse con los nuevos fans o fans potenciales. Puede ser que la estrategia habitual de “dejen que los niños se acerquen a mi” ya no funcione. Quizás haya que ir a buscarlos. Porque lo que me niego a pensar es que es el propio medio, el cómic, el que no apele a estos nuevos fans.

No es una pelea fácil. Estaremos de acuerdo en que todos los involucrados han puesto sus mejores esfuerzos en conseguir captar a los nuevos aficionados. Simplemente porque muchos se juegan sus negocios en ello. Pero también de que quizás el método no es el más adecuado viendo que mucha gente conseguía su funko y se marchaba, sin ser un poco más aficionados al cómic. Si se quiere aprovechar el tirón habrá que darse prisa o las películas desaparecerán de las carteleras, los nuevos fans de las convenciones y las organizadoras de estos eventos dedicarán sus recursos a otros asuntos más provechosos. Habrá que encontrar nuevos caminos. Lo fácil es seguir predicando a los conversos.

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Acerca de Javier Jimenez 214 Articles
Consumidor experto, reseñador amateur. Me gusta la música fuerte, la ciencia ficción, las series animadas y así os lo hago saber.

1 comentario en Los salones del cómic ya no venden cómics

  1. Ya tenía información de lo acontecido en Valencia por otros amigos, y me sorprende mucho tanto sus comentarios como tú post. La impresión que tuvimos en Madrid fue justo la contraria. Por primera vez a e habían compensado los stands de cómics con los de merchan, se agotaban todos los números para firmas en cero
    coma y las colas para conseguir las firmas eran interminables. Además aquí las charlas se programaron en otro pabellón y había bastante gente asistiendo…
    en el fondo da pena leer cosas así, no somos borregos somos lectores y deberían promover la lectura… pero claro, eso no vende como los funkos.

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