Love, segunda temporada: Nuestra ración de amor milenial.

Love Season 2, Epsiode 5 - premieres March 10, 2017 Gillian Jacobs, Paul Rust

Hace un año os contaba cómo Love me había enseñado que debías de tener cuidado con ese chaval que va de buen tío. También os contaba como la serie de Judd Appatow me había enganchado y me había dejado con ganas de mucho más con un final puro cliffhager. Este año ha vuelto Love la serie de Judd Apatow y todo ha cambiado.

Por Javi Jiménez.

A pesar de lo que algunas voces están diciendo que la serie ha perdido mucha de la chispa con la que comenzó la primera temporada, Love se salva de la quema en su segunda, ni siquiera por los pelos, lo hace holgadamente. Como cada vez que nos encontramos con una evolución en el tono de una serie, hay gente a la que le gusta y otra que se siente decepcionada por el cambio. No voy a desmentir que haya perdido algo de la garra inicial aún así esto no quita que mi compinche sofasera y yo nos calzáramos toda la segunda temporada en el fin de semana del estreno. Algo debe de tener para engancharnos así.

Osea que guardad las hachas, hoy no las necesitaremos.

Si bien es cierto que Love quizás ha perdido el magnífico timing que hizo gala durante sus primeros episodios, en la que parecía que cada secuencia estaba medida al milímetro y los episodios orquestados magistralmente. En esta parte da la sensación de que todo forma parte de una coreografía milimétrica: todos los elementos funcionaban a la perfección en conjunto hasta llegar al clímax. Ese fue sin duda el motivo de que tuviera marcada en rojo la fecha en el calendario del estreno de la nueva temporada en Netflix.

Volvemos donde lo dejamos, a la tempestuosa relación entre Gus (Paul Rust) y Mickey (Gillian Jacobs). Después de decidir conceder una segunda oportunidad a su relación que rozaba lo tóxico, tratan de comenzar desde cero, esta vez con buen pie. Love sigue siguiendo fiel a su título y sigue siendo un manifiesto del amor milenial. Sí, esa generación que parece estar en boca de todos y que todavía está empezando a expresarse. Love habla de una parte esencial de las sociedades humanas: las relaciones sentimentales. Esta pareja de treintañeros que todavía no se han casado (ni ganas) cuya vida se basa en la inestabilidad económica (a.k.a trabajos de mierda)  y cuyos miembros todavía se encuentran en una especie de adolescencia eterna con atracones de fritos, series y ferias hipsters que encarna bien una parte de nuestra generación.

Love-Segunda Temporada Netflix

En esta temporada de Love vuelven a tratarse desde la singular óptica de estos personajes temas universales. Love trata sobre la adicción al amor, sobre cómo decidimos dar ese paso que separa el compañero de cama al compañero de vida, cómo a veces acabamos con la persona que, siendo hiperpragmáticos y realistas, no nos convienen. Love a fin de cuentas trata de la vida de los adolescentes que se han dado cuenta de que son adultos y deben enfrentarse al mundo.

A pesar de que quizás la serie está falta de diversidad (las parejas principales son heterosexuales y blancas) sí que refleja la realidad del síndrome de la luna de miel de los primeros días, de como los protagonistas aún siendo conscientes de la trampa no pueden evitar caer en ella. Como ese gran bol de helado que sabemos que si nos comemos entero nos dolerá la barriga luego y nos sentiremos culpables pero que nos comeremos diciendo que por una cucharada más no pasa nada.

No tenemos el conflicto constante de la primera temporada, no todo es un drama. Por un momento creemos que los protagonistas pueden ser felices. Pero tal y como se suceden los capítulos vemos que siguen siendo las mismas personas imperfectas, con sus defectos y sus conflictos internos, como todos.

Love-Segunda temporada

Realmente este año observamos un cambio en los personajes, cómo estar juntos les ha convertido en (ligeramente) mejores personas quizás para nuestra decepción. Porque seamos sinceros, aquí veníamos a ver el drama y no nos lo hemos encontrado. De hecho la mayor parte de la temporada es más cómica que dramática. Incluso tenemos momentos cómicos bastante memorables como un episodio centrado en las drogas, que personalmente me encantó. Pero eso a nosotros no nos vale, menos mal que al final cae una gota de agua en el mar y como tiburones famélicos nos arrojamos sobre ella.

Oh, sí, bendito drama.

Sin embargo el tono general es el del optimismo. Sí, los personajes se enfrentan a momentos muy duros, pero los superan. Al menos en teoría. Aunque sea de la forma más despreciable posible, pero lo hacen, aprendiendo en el camino aunque poco a poco estén acercando la mierda al ventilador. Habíamos venido por la sangre y puede que nos decepcione encontrar tan poca, pero esto no resta que la hayamos devorado y que pidamos más y más.

Después de esta temporada, me he quedado con ganas de saber por donde irán los tiros en la siguiente y si volveremos a ver una nueva evolución en la serie, pero para eso todavía falta algún tiempo. De lo que estamos seguros es que la sangre vuelve a estar en el agua, ¿acabará todo en tragedia?

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Consumidor experto, reseñador amateur. Me gusta la música fuerte, la ciencia ficción, las series animadas y así os lo hago saber.

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