Low Cost – High Quality: El Festival

Cartel Low Cost 2013

Benidorm, esa ciudad turística hasta las trancas. Con sus guiris, sus playas, su mayor número de rascacielos de toda España, su torre de viviendas más alta de Europa y, desde hace cinco años, su propio festival de música “independiente”.

Por Álex Sánchez.

Cartel Low Cost 2013

Creo que, a día de hoy, ya podemos decir que el Low Cost Festival se ha consolidado como uno de los principales festivales de nuestro país. Y lo ha hecho a base de buena organización, buen cartel, buenos precios (como su nombre indica) y, por supuesto, buena respuesta del público. Según informaron ayer mismo desde la organización, la edición de 2013 ha contado con más de 75.000 asistentes en los tres días de duración del festival, lo que ha servido para batir el récord interno.

Desde que comenzaron a conocerse los grupos asistentes a la edición de este año, un servidor comenzó a plantearse una asistencia al festival que, tras ser descartada, fue recuperada a ultimísima hora. Eso provocó que la jornada del viernes no fuese completa, y que la del domingo fuese nula, pero he de decir que lo disfrutado fue totalmente suficiente como para quedar satisfecho y escribir estas líneas de análisis.

La llegada el viernes fue agónica, ya que tenía como máxima prioridad ver a Los Enemigos. Este concierto empezaba a las 22:15, y eran las 22:00 y yo aún estaba de viaje. Para más inri, el acceso al recinto fue problemático, puesto que un señor con mi mismo nombre y apellidos provocó una cierta confusión en taquilla que casi me deja fuera y con las ganas. El resultado fue, mientras me acostumbraba a la humedad de la zona, llegar para ver apenas cinco canciones del grupo liderado por Josele Santiago, más que suficiente para descubrir que tras su parón de varios años, la banda está en forma, exceptuando la voz del propio Josele, que ya no es ni de lejos lo que solía ser.

Los Enemigos en el Low Cost 2013

Acto seguido actuaron Veronica Falls, y así descubrí lo que iba a ser la tónica constante durante todo el festival: idas y venidas de un escenario a otro para disfrutar de los conciertos, que tenían lugar de forma alterna con un solapamiento de unos 15 minutos. Lo que es el grupo, bastante regulero, y es que tampoco es que sean demasiado santo de mi devoción. Aquí descubrí también que su escenario, el Energy System, contaba con un sonido bastante peor que el Budweiser. Afortunadamente, los conciertos “grandes” eran siempre en el segundo, situado dentro del campo de fútbol.

Justo a media noche comenzó el que, supuestamente, era el concierto grande del día. Two Door Cinema Club han crecido como la espuma en ¿cuánto? ¿año y medio? La muestra fue un recinto a reventar y todo el público saltando y bailando ese estilo de música tan característico que han creado, tanto que incluso a veces raya el auto-plagio en varias canciones. Bastante entregados, buen sonido y un repertorio acertado, dejando su mayor hit, ‘What You Know’, para un bis que no suele ser costumbre en festivales, pero que aquí sí que estaba incluido en las agendas de los artistas.

Two Door Cinema Club en el Low Cost 2013

Tras mover el esqueleto más de la cuenta con el cierre del concierto, opté por descansar, comer y beber mientras de lejos se oía el “ruido” de Svper, haciendo un poco de tiempo para la llegada de otro de los grandes esperados del día, Lori Meyers. Desencantado por sus dos últimos discos y su última actuación en el Día de la Música, puedo decir que fui al concierto porque no tenía otra cosa mejor que hacer. Viendo la emoción de la gente, enganchando algún éxito de los primeros y dejándome llevar, conseguí disfrutar de una actuación que, según terminó, se me borró de la memoria. Y eso ya dice mucho, porque esta gente, pese a su éxito creciente, no está en su mejor momento.

Nuevo interludio, con Delorean de fondo sin que me importasen lo más mínimo, algo de lo que puede que me llegue a arrepentir en el futuro. Pero lo siento, porque viniedo despés !!!, lo que quería era estar descansado y en plenas facultades para lo que siempre es un espectáculo. Nic Offer sigue estando en forma, ahí, en el escenario con su bañador o calzoncillos o lo que sea, bailando de esa forma tan peculiar, animando al público y demostrando cómo tiene que ser un auténtico frontman. Estos siempre cumplen, siempre son de visionado obligado, y es porque nunca defraudan.

!!! en el Low Cost 2013

Con esto terminó mi primera jornada, reventado por el viaje, con 24 horas seguidas despierto a mis espaldas y con problemas para evacuar. Y si es que algo tengo que criticar de la organización, es la falta de indicaciones de dónde estaban los servicios. Yo solo buscaba esas clásicas “setas” masculinas a las que llegas, meas y te vas, evitando colas masivas como las que se forman en las casetas. Sin embargo, la falta de información y de indicaciones me llevaron a pensar que no había tales “setas”, porque no las llegué a ver en todas mis visitas al baño, lo que provocó que al final acabase prefiriendo aguantarme antes que ir a perder el tiempo en las colas del baño. Afortunadamente, al día siguiente, descubrí por casualidad que sí que había “setas”, y creedme, fue todo un alivio. Aún así, más carteles informativos de la situación de los baños serían de agradecer.

Por el resto, chapó para la organización. Nada de problemas en la entrada, césped en todo el recinto, y al estar uno de los escenarios dentro de un campo de fútbol, había hasta gradas para poder ver los conciertos tranquilamente. Buena idea también lo de los vasos reciclables, que si bien no es la primera vez que los veía, no son una práctica muy común, y lo cierto es que ayudan muchísimo a evitar que la mierda te llegue por las rodillas a ciertas horas a noche. Lo que sigo sin entender demasiado es lo del uso de moneda de festival. No sé si es por ahorrar colas, por centralizar el dinero o por qué, pero no lo veo cómodo para el usuario. Mirad, por ejemplo, el Primavera Sound, que funciona con dinero real en las barras y le va estupendamente, y nosotros tan felices.

Low Cost 2013

Ya en sábado, tras unas horas de playa, que no me gusta, y tras quemarme un poco con el sol a pesar de haber estado TODO el rato a la sombra, me dirigí al festival para disfrutar de la segunda jornada, o al menos de parte de ella. Llegué casi sobre las nueve, lo justo para corroborar que no quiero saber absolutamente nada de Miss Caffeina, una banda de la “hornada Vetusta Morla” que no tiene “chicha ni limoná”, pero que a la gente parece gustar.

Con las mismas pocas ganas me acerqué Delafé y las Flores Azules, un grupo al que seguía por eso de la originalidad hace unos 10 años, cuando todavía se podía leer Facto en su nombre. Sin embargo, a veces no hay nada mejor como asistir con desgana a un concierto de este tipo, porque la sorpresa que te puedes llevar es mayúscula. El sonido, como ya sucedió en la jornada anterior, seguía siendo malo, pero Óscar y Helena se bastaron para llenar, animar y hacer bailar a todo el mundo. Y todo en la antesala de uno de los grandes del festival, Belle & Sebastian, así que doble mérito.

Y ahí llegó Belle & Sebastian, con un fondo de escenario totalmente reconocible que seguía la estética de las portadas de sus discos, y que incluso se iluminaba de cierto color según el disco al que perteneciese la canción que estaba sonando. Pero este no fue el único detalle, porque Stuart Murdoch se trajo a todos los efectivos, secciones de cuerda y viento incluidas, sumando un total de 13 músicos en el escenario. Sonaron clásicos de forma impecable, y sonaron canciones más recientes del mismo modo. Murdoch repitió su clásica iniciativa de subir a gente al escenario a bailar, generando empatía con el resto del público y creando un momento inolvidable para cada uno de esos afortunados fans.

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Siguiendo mi tónica del viernes, y contento tras la gran actuación de Belle & Sebastian, decidí pasar olímpicamente de Headbirds para descansar antes de, sin duda, lo más esperado por mí y, seguramente por la gran mayoría, por mucho que algunas digan que es música para cortarse las venas. Portishead vino, vio y venció, y es que nadie esperaba menos. Tienen la calidad, tiene el repertorio, tienen la veteranía y tenían a un público entregado y deseoso de verlos en directo, yo entre ellos. Si hasta este momento hubo conciertos destacables, unos más y otros menos, Portishead consiguió llevarse el título de campeón consiguiendo un concierto que no fue perfecto porque Dios no lo quiso. Beth Gibbons estuvo sublime, el sonido fue impecable y cada canción fue acompañada de visuales que no hacían más que meterte más en el concierto. A esto hubo que sumar que no se cumplió lo que mucho nos temíamos: el concierto no se centró en el último disco ‘Third’, sino que fue una recopilación de los mayores éxitos de la banda, repartidos en esos tres discos lanzados durante los últimos 20 años. Tras el concierto, lo único en lo que podía pensar era en mi enorme satisfacción y en darme auto-gracias por al final haber decidido ir al festival.

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Tras esto, mi mente quedó tan aturdida que poco puedo decir de lo que hubo a continuación. De hecho, hice una más de mis jornadas de descanso pasando de Dorian para prepararme para la que, posiblemente, sería una arrolladora actuación por parte de Crystal Castles. Y de hecho, así fue, pero más por ruido que por actuación. La música del dúo sonó contundente como siempre, pero Alice Glass no estuvo tan activa como en otras ocasiones, y eso hizo que se perdiera parte de la gracia. Ojo, que no es que estuviesen mal, pero cuando acudes esperando ver espectáculo y no te lo dan, pues como que te vas con cierta sensación de vacío.

El posterior cambio de escenario me llevó a Mendetz, que oía de fondo mientras unas amables señoritas (y un señorito) decidían acogerme en su grupo al ver que yo estaba solo (desde aquí les agradezco el detalle, me lo pasé muy bien). Recuerdo escuchar una versión de la noventera Gala, y recuerdo casi no darme cuenta del comienzo del siguiente concierto en ese escenario, el de Gomad! and Monster, habiéndome saltado sin darme cuenta el de Monarchy. Esta fue la última actuación que presencié, y he de decir que fue una locura. Era extraño ver en el escenario a tíos sin camiseta con crestas enormes gritar para animar a un público entregado mientras sonaban fragmentos de canciones conocidas seguidas de la música más maquinera que pude escuchar en el festival. Puede no gustar, pero lo cierto es que lo petaron, y no había más que ver a la enorme cantidad de gente que saltaba y bailaba como si no hubiera un mañana.

Gomad! and Mosnter en el Low Cost 2013

Como comenté, el domingo me lo pasé por el forro. No es que no quisiera ir, pero el lunes había que trabajar, y no era muy compatible. Así, a bote pronto, puedo imaginar que la máxima locura se vivió con Love of Lesbian, quizás algo también con Fangoria. Glasvegas era, a priori, el grupo de mayor nivel, pero me consta que no son muy buenos en directo. Yo, por mi parte, me quedé con ganas, únicamente, de ver a Toy y, sobre todo, a Standstill, pero espero tener otra oportunidad en más ocasiones.

En definitiva, como cierre a este pedazo de tostón que seguramente nadie se haya leído entero, he de decir que el festival me ha sorprendido gratamente por su organización y su ambiente. También la ciudad, en la que no estaba desde hacía 15 años, y eso ayuda. Con esto, y a la espera de que se desvele el cartel en los próximos meses, sin duda alguna la visita al Low Cost Festival 2014 será casi obligada. Al menos en esa ocasión espero engañar a alguien para que me acompañe.

Sigue a Álex Sánchez en Twitter: @Zarten.

2 comentarios en Low Cost – High Quality: El Festival

  1. Muchacho, aquí tienes un autóctono que asiste a todas las ediciones, así que el año que viene, puedes contar conmigo, seguro.

    El domingo no te perdiste gran cosa a nivel musical, Glasvegas ni me moví para verlos.

    Toy muy muy bien, petaron el escenario y hicieron muchísimo ruido, también Grises dieron un buen concierto.

    Saludos!

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