Menos que Cero: El Holden Caulfield cocainómano

Si tus fiestas de navidad de este año han sido un asco,  nada mejor que un ejercicio de pedantería ambientada en la California del exceso de Menos que Cero de Bret Easton Ellis.

Por Javi Jiménez

Menos que Cero es la primera novela del exitoso Bret Easton Ellis (American Psycho, Luna Park) y espero que no sea representativa de sus siguientes trabajos. Al parecer, Antes de abandonar la universidad, alentado por sus propios profesores el joven Bret Easton Ellis publicó este ejercicio de nihilismo que podría ser la biblia de la Generación X.

bret easton ellis-menos que cero

La novela tiene como protagonista a un joven muchacho llamado Clay. Clay vuelve a su casa de Los Ángeles por Navidad, Clay acaba de empezar la universidad, pero parece que no es lo suyo. Tampoco tiene ganas de pasar tiempo con su disfuncional familia (un padre ausente,  dos hermanas atrapadas ya a corta edad en el bucle de perdición de Los Ángeles y una madre esposa trofeo sin nada mejor que hacer que pensar donde hacerse unas copas esta noche). Clay tiene dinero y todo lo demás importa poco: una adicción a la cocaína incipiente, alcoholismo, depresión, desgana, una relación complicada con una ex-novia… Todo da igual.

No tiene pinta de que un milagro navideño vaya a arreglar todo esto.

En este libro Ellis nos transmite el desasosiego de alguien que lo tiene absolutamente todo (un buen coche, buena ropa, dinero, amigos, matricula en una buena universidad) y a pesar de ello no puede disfrutar con nada. Es más, apenas sí puede sentir algo más que indiferencia y apatía. El autor nos lleva de la mano en una sucesión de elitistas fiestas donde lo único que falta es la diversión, crisis existenciales, viajes en coche a ninguna parte, personas vacías, snobismo y conversaciones insustanciales.
Durante las primeras 100 páginas, podemos concentrarnos en todo ello, reflexionar sobre la vida vacía de Clay y de como poco a poco se va hundiendo en su viaje hacia la nada. Y eso estaría bien.

Pero cuando pasas la hoja y ves  la enésima conversación que no va a ninguna parte, el enésimo viaje en coche a buscar una fiesta de la cual salir por patas a los pocos minutos o la búsqueda de un amigo con el que hablar durante unos minutos sobre nada en concreto… te dan muchas ganas de pegarle una buena paliza a Clay.

El personaje principal es un ser despreciable con el que soy incapaz de empatizar, a falta un trasfondo emocional profundo de un personaje que está vacío por fuera y por dentro que o bien Ellis no ha querido construir o no he llegado a captar. La conclusión en cualquier caso es: me da completamente igual su viaje a los abismos. Y así es como empiezas a odiar también a todos los personajes secundarios, un montón de niñatos a los que les hace falta un buen capón de realidad.

Seguramente ha sidoel propósito de Ellis transmitir esta sensación de desasosiego, enseñarnos a alguien cuya brújula ha perdido la manecilla de manera que no indica al norte ni a ningún sitio, sin embargo en este proceso al final acaba creando un tostón demasiado alargado en el que repite su tesis y donde el personaje principal está atascado. Digo más, jamás había leído una historia que involucrara tanta droga y fuera tan aburrida.

No te dejes llevar por ciertos hipsters literarios que tratan a esta novela como si rezumara oro en cada página. Es cierto que tiene algunos conceptos interesantes y si quieres una versión de El Guardián entre el Centeno para modernos, seguro que te encanta. Esto es un amistoso aviso de lo que te vas a encontrar, adelante, no tengáis miedo pero si quieres huir de ella yo no te culparía. Por mi parte  se me han quitado las ganas de ponerme con más libros de Ellis, incluso con el más famoso de ellos: American Psycho.

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Acerca de Javier Jimenez 193 Articles
Consumidor experto, reseñador amateur. Me gusta la música fuerte, la ciencia ficción, las series animadas y así os lo hago saber.

1 comentario en Menos que Cero: El Holden Caulfield cocainómano

  1. ¡Chispas! me encanta como expones el tema, yo creo que este tipo de argumentos, siempre dejan mal sabor de boca. Sobre todo en personas (como yo) que le tienen mucho miedo a los enganches. Es algo común que personajes con vidas sin objetivo, lo tienen todo, busquen apurar la vida de un solo trago, ya que nada les cuesta, nada valoran y se creen víctimas..

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