Metro Last Light: entre mercenarios, comunistas, fascistas y mutantes

Los videojuegos vuelven a encontrar inspiración en el universo literario de Dmitry Glukhovsky: una de las mejores experiencias que vas a tener delante de una pantalla este año.

Por Chema Mansilla

En el Metro se ven muchas cosas raras. No sé en otras ciudades, pero en Madrid se ven cosas tope de raras. Las dos grandes diferencias respecto a Metro Last Light es que suelen estar mejor iluminadas y generalmente, no hace falta ir tan abrigado. Según que barrio, tampoco hace falta ir armado. A lo mejor es que yo ya estoy a un paso de dar ese salto mortal de la psique que consiste en liarla parda y que luego los noticiarios te pongan un pseudónimo en plan “el asesino de la palangana” o “el charcutero de la línea 5”. El caso es que en mi último viaje en metro, lo primero que pensé al llegar al andén fue: ”Debería apagar todas las luces, aquí estoy al descubierto. La zona no es segura. Me van a descubrir”. ¿Estoy fatal? Pues no soy médico, pero casi con total seguridad. Pero también es que Metro Last Light me tiene sorbido el seso.

El año pasado tuve la suerte de poder charlar con Dmitry Glukhovsky, el autor de Metro 2033 (aquí la entrevista). Saltando de un tema a otro me comentó que había estado trabajando en el guión de la secuela del juego basado en su novela, y que tenía una pinta alucinante. Casi un año después tengo que darle la razón. Uno ve los trailers y el material promocional, y claro, normalmente todo tiene una pinta alucinante. Evidentemente, para eso se hacen, para que todo sea chulo y guapo, y te den ganas de comprar el juego. Y los trailers de Metro Last Light nos han dejado con los ojillos como testículos de mandril (si no sabéis como es eso, buscad “testículo madril” en Google, pero no lo hagáis en horas de trabajo).

Desde que metí el disco en mi PS3 y comencé a jugar, ya veía que aquí había calidad: 1080p a 60fps. Así da gusto. Las opciones: el juego viene doblado (y en varios idiomas, además de en Ruso, para los puristas) y con subtítulos. Aquí habían hecho muy bien las cosas. Incluso el menú resultaba bastante original. Y una vez metido en harina, con tus pasos resonando en las paredes del metro, el eco de una filtración lejana en alguna parte del túnel que no puedes ver, tu respiración dentro de la máscara antigas… No puedes evitar preguntarte cómo serán los juegos de la próxima generación, porque Metro Last Light tiene un acabado de muerte. ¿Tiene sus fallitos? Pues sí, algunas animaciones son entre raras y cómicas. Pero algunas…
Una vez superado el impacto de la hermosura de un juego con tanto detalle, te centras en lo que de verdad importa, porque si los gráficos son la leche, pero el juego no tiene chicha, para eso te ves una peli. Pero en Metro Last Light se cumple eso tan manido del mundo del videojuego (pero no por ello menos cierto en esta ocasión) de que la película la protagonizas tú.

El acabado técnico consigue una atmósfera inmersiva y realista, pero lo que consigue que tengas los dientes apretados durante tres minutos, parapetado tras una caja, esperando a que el guardia de turno se acabe su cigarrillo es la jugabilidad. Sí, Metro Last Light es un juego de acción, con mucho disparo y mucha carrera, pero la faceta de sigilo e infiltración es la primordial. Es verdad que nuestros enemigos no son los más listos del mundo, pero sí reaccionan con bastante naturalidad a nuestros movimientos: ser descubierto significa la muerte.  Además, de minución irás más bien corto. Así que ni un paso virtual en falso. Personalmente disfruto como un enano desenroscando bombillas para oscurecer zonas del escenario y poder así esconderme, cazando en la oscuridad como si fuera el  mismísimo Riddick.


¿Y los bichos? Pues la experiencia de meterse un nido de insectos mutantes gigantes plagado de huevos, con sólo tu linterna para mantener a la oscuridad (y el terror) a raya, da más miedo que una pelea en un bar con John Cobra. Os digo ya que este juego ofrece las cacerías de bichos más chachis que hemos protagonizado en mucho tiempo.
Por mutantes no será: salir a la superficie de un Moscú arrasado tras una guerra nuclear no es precisamente dar un paseo por el campo: si no te mata la radiación, lo hará la lluvia ácida. Y si no ese bicho de las alas, o ese de los dientes grandes o ese tan enorme y furibundo. Como os decía, casi igual que el metro de Madrid.

Dentro del metro la cosa no está mejor: cuando no te dan caza esos fascistas enajenados del nuevo Reich con intención de torturarte, te disparan los comunistas borrachos de la línea roja. Ser un explorador independiente  en estos túneles de metro no es fácil, ríete de las cuotas de autónomos. Desde un campo de concentración a un cabaret (con sus bailarinas y malabaristas) en el Bolshoi. De un avión estrellado a algunos de los lugares más típicos, y ruinosos, de la ciudad. Es verdad que el juego no ofrece muchas posibilidades de exploración (ya que la historia es lineal) pero vas a disfrutar en cada escenario como un loco, con todos esos detalles, recovecos y rutas alternativas…

Si con eso no estás ya enganchado, además la trama es de las que calan. Siguiendo el relato de los libros originales, y como continuación a la anterior entrega, volveremos a acompañar al bueno de Artyom. compartiremos de nuevo su extraña relación mental con “los oscuros”, esos terroríficos mutantes increíblemente fuertes, que se vuelven invisibles y que, además, tienen unas interesantes funciones psíquicas.

Tal vez, junto a Fallout 3, este sea el mejor futuro apocalíptico que hemos visto en consola: el que tienes más detalles, el más divertido de jugar y el que mejor historia nos ofrece. No es decir poco. Salvo sorpresa, seguramente estemos ante el mejor shooter de 2013 para la presente generación. Ahí es nada.

Y sí, como en el metro de Madrid, aquí tampoco funcionan la mayoría de las escaleras mecánicas.

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3 comentarios en Metro Last Light: entre mercenarios, comunistas, fascistas y mutantes

  1. Yo lo tendre dentro de poco en mi buen PC, y le tengo unas ganas tan grandes que me da igual jugar con las graficas al minimo si es necesario. Parece que sigue siendo igual de buena que su predecedora o incluso mejor, me gusta que hayan mantenido la esencia del primero, que vayas solo por los tuneles, o viendo los flashback del pasado, que si vas sigiloso puedes escuchar conversar a los enemigos. Recuerdo que en el 2033 habia un momento en el que un fascista contaba un mito nordico a su compañero, y escuchando la historia te das cuenta de que no todos los fascistas son unos malnacidos, ademas de que te daban mas puntos para ver el final bueno… que por cierto.

    Una pregunta que no necesita de spoilers: ¿En esta entrega hay dos finales dependiendo de si seas bueno o malo como en el primero, o solo hay un final? Un saludo.

  2. Bueno ya termine el juego y que decir que no se haya dicho nada ya; uno de los mejores juegos de año. Puede que a los que les gusta recorrer las desoladas llanuras del Fallout 3 con total libertad y se hayan acercado a este juego por el tema post-apocalíptico, y descubran decepcionados por encontrar una trama lineal, que no desfallezcan, es el sacrificio de contemplar un juego con una historia profunda y unos escenarios maravillosos.

    Porque como en el Metro 2033; no hay nada mejor que ponerte una máscara de gas, comprobar los filtros, salir de unos túneles claustrofóbicos por unos peldaños mugrientos de una boca del metro y encontrarse una Moscú muerta y en ruinas, llenas de “putas” con alas y radiación por un tubo. Mientras miras el reloj el tiempo que le queda al filtro de aire “puro”, entras en un edificio en ruinas de entre tantos y vas escuchando pisadas y gemidos imposibles, ves algo a tú alrededor que te persigue y de repente te sorprende una visión del pasado, ves un cielo azul y las risas de los niños que juegan inocentemente, te maravilla tal visión y deseas que nunca termine, pero tan rápido como llego, vuelve la realidad y todo la habitación se convierte en mugre y en la ventana solo ves un cielo contaminado y el relincho de los metales y de repente ¡PIIIII! ¡PIIIII!, toca cambiar el filtro.

    Porque aunque mole jugar en las desoladas llanuras de una Washington D. C. en ruinas y huyas de un sanguinario que no para de correr a por ti, y te tenga que salvar tu buen amigo Fawkes, o te dispongas a salvar a unos esclavos que han sido capturados por negreros. Admitámoslo, un mundo después de una guerra nuclear no sería nada bonito, y puede que no sepamos que nos pasaría tras una guerra de estas, estoy seguro de que serie algo parecido a lo que nos muestra Metro Last Light… bueno si descontamos a los oscuros y los mutantes claro.

    PD: Me encanta Fallout 3 y espero con ganas un siguiente metro ¿Metro 2035 quizás? Que los Siete sean misericordiosos…

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